
“No country for old men”, es el título en inglés de una brillante película de los hermanos Cohen del año 2007, con Javier Bardem y Tomy Lee Jones, cuya traducción literal es el nombre de esta nota. (El film fue distribuido en Argentina como “Sin lugar para los débiles”).
El pasado lunes 24 de agosto, un grupo de clínicas y sanatorios de las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Chubut suspendieron de manera total y por 24 horas la atención a afiliados al PAMI, en reclamo por una mejora de los aranceles a cargo de la obra social.
La medida se dio en un contexto de severo ajuste por parte del gobierno de Javier Milei, donde, denuncian, “entre enero de 2024 y julio pasado, la inflación fue de 341%, según los datos del Indec, en tanto que los aranceles subieron nominalmente solo un 143%”.
Lamentablemente, en la ciudad de Mar del Plata, esta situación ya ocurre hace tiempo, y de manera más grave.
El pasado 6 de agosto, el Sanatorio Belgrano, uno de los centros de salud más reconocidos del distrito, anunció que dejaba de prestar servicios al PAMI. En otros términos, cerca de 8.000 jubilados deberían cambiar de lugar de atención.
El motivo, adujeron, fue por el cambio de dueños de la institución. Pero, se estima, fue por los bajos aranceles que paga la obra social.
Para poner en contexto la gravedad de la situación de los afiliados en Mar del Plata. El escenario sanitario de la ciudad es muy delicado. A la falta de un hospital municipal propio, se suma el hecho que tres de sus principales clínicas privadas, 25 de Mayo, Pueyrredón y Colón, cortaron hace tres años la atención por IOMA, la principal obra social de la provincia de Buenos Aires, y que además, no atienden por PAMI.
Otro importante centro de salud privado, la Clínica del Niño y la Madre, tampoco cubre a afiliados a la obra social de los jubilados.
Los restantes centros de salud más prestigiosos, el HPC (Hospital Privado de Comunidad), y la mencionada Belgrano, sí lo hacían. Pero ante la decisión de esta última, sólo quedó el HPC, que no tiene cupo desde hace rato.
Para peor, se estima que la mayoría de los afiliados que se atendían en la Belgrano, serán derivados al Sanatorio Avenida y a la Clínica Mitre, que no se destacan precisamente por su excelencia.
Pero el escenario es aún peor. Según denunció en las últimas horas la seccional local de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), el Hospital Houssay, propiedad del PAMI, “tiene espacios cerrados, entre ellos 25 camas, por falta de personal suficiente”.
Además, la institución se encuentra sin cápita y totalmente desbordada, con turnos asignados 60 días para adelante y colas interminables para hacer trámites.
“Hay días que vengo, me aguanto tres horas de espera y no me atienden”, cuenta Juan Domingo, un jubilado de 79 años con graves dolencias en sus piernas. “Este país no es para viejos”, concluye.
Y eso no es todo para los afiliados al PAMI.
La Clínica Mar del Plata, nombre que ahora lleva el ex Hospital Español, que tuvo severas denuncias en su contra por mala praxis y abandono de persona, sufrió la clausura de su área de internaciones por parte del Ministerio de Salud bonaerense por detectar “graves irregularidades”.
Según trascendió, inspectores sanitarios detectaron fallas considerables en términos de habilitación, falta de personal y distribución de los espacios, entre otras, que impedían dejar que continúe funcionando y atendiendo personas.
Todo esto mientras se investiga judicialmente la muerte de dos personas y posible mala praxis, y mientras 80 trabajadores continúan con retención de tareas “por falta de pago”.
El pasado 14 de agosto, la Justicia realizó un allanamiento en la Clínica, ante la denuncia de tres familias debido a “falencias percibidas en la atención que recibieron” en el lugar.
Una de las denuncias investigaba averiguación de causales de muerte de una persona que fue atendida allí y murió, en tanto que las otras dos abarcaban a dos pacientes que seguían siendo atendidos en el centro de salud y coincidían en señalar la mala atención médica oportunamente recibida.
Como consecuencia de todo ello, los afiliados al PAMI que se atendían en dicha clínica, ya no lo pueden hacer. “Y no sé, estoy a la deriva”, detalla Aparicio, un hombre de 84 años. “Tengo que ir a las oficinas de PAMI, hacer la cola, y averiguar qué hago”, dice al borde del llanto.
Pero también allí hay que hacer un punto.
Según ATE, “existe una planta atravesada por despidos -más de 600 en un año a nivel nacional”, indicaron, y agregaron: “Una caída del 60% del salario “sin paritarias dignas” y una reducción del 30% de la planta laboral de la UGL XI a la que pertenece a Mar del Plata”.
Desde el gremio explicaron que eso se traduce en que en la sede central de Luro e Independencia solo van a quedar siete trabajadores en la atención al público y cinco en la Agencia Puerto.
En tanto, y debido a este difícil cuadro, el Hospital Interzonal recibió cerca de 25 pacientes por esa situación en solo un día, lo que derivó en un colapso de un nosocomio ya de por sí colapsado, ante la falta de obras en las últimas décadas y el fuerte crecimiento poblacional.
El Interzonal, perteneciente a la Provincia, recibe pacientes de 22 localidades. (Ver https://loqvi.com.ar/como-no-pudo-hacer-el-hospital-kicillof-inaugura-nueva-aparatologia-medica-en-mdp/)
En abril pasado, el PAMI anunció una serie de reformas en su nomenclador. Bajo este nuevo modelo, la mayoría de las tareas médicas y administrativas quedaron englobadas en un único pago fijo mensual por paciente de $2.100.
Si bien la medida incrementa el pago por cápita, también elimina el reconocimiento individual por consulta, lo que, en la práctica, representa una disminución significativa de los ingresos para los médicos de cabecera.
Antes de la modificación, el sistema establecía un pago fijo de $940 por paciente asignado y un adicional de $5.000 por cada consulta realizada y validada. Asimismo, una vez al año, el chequeo anual otorgaba $10.000 extra.
Ahora, solo reconoce $2100 como pago fijo y nada más.
A su vez, se eliminó la consulta presencial como cobro separado y el incentivo a la formación de posgrado, e incorpora nuevas prácticas en el Nomenclador, como primera consulta de control anual de salud, devolución de control, consulta a domicilio, y consulta pediátrica de seguimiento.
Ante este escenario, profesionales del sector denunciaron
públicamente hace unos meses que unos 3.000 afiliados
en la ciudad se quedaron sin cobertura por parte de PAMI.
A ello hay que sumar ahora los miles que están en “un limbo”, es decir, aquellos que se atendían en el Sanatorio Belgrano y en la Clínica Mar del Plata.
El presupuesto del PAMI para 2026 se estima en $10.174.148.600.000,00 ($10,17 billones), en un contexto de ajustes que incluye una deuda estimada de $1,40 billones por parte del Gobierno (14% del total) y una reducción en las transferencias del Estado nacional.
J.P.Mayer






