
Por Virginia Ceratto
(especial para Mdphoy.com)
En IA encontrarán una definición parecida a: creador estratégico con capacidad operativa. Agregaré que en sus 3 gestiones al frente de la Comedia de la Provincia logró financiamiento, logística, resolución de problemas, fue formador de equipos, con generosidad para delegar, con visión para el diseño de la programación anual…
Un crack en promoción, producción. Responsable de la reapertura de la Sala Armando Discépolo, con 200 empleados a cargo. En tiempos difíciles.
Mar del Plata recordará al menos Antígona, Stéfano, Otelo… Fáciles, ¿no?
Y esa brillante carrera estuvo respaldada, alimentada por una vida increíble, una familia sensacional, amigos entrañables. Y a veces la carrera se comió todo…
Aclaro que fui una simple espectadora, privilegio que me acercó Emma Burgos.
Le gustaba el blues, pero escuchaba mucho, últimamente Imagine Dragons “para volar un poco a todo volumen y sanar el alma por un momento”.
No le importaba incomodar, sabía que lo hacía, y citaba a su amigo y par Marcelo Marán y recordaba que en su versión de “Antígona”, para la Comedia, le hacía decir a Creonte que el mando “es un cartel que te ponen en la espalda y dice ¡APUNTEN!”.
De Marán, precisamente, aseguraba que “querían ocultar a alguien de su talento aquellos que aman el metrito cuadrado de la calle Corrientes, algunos impertinentes…”.
Amigo de otro de los nuestros, Jorge Taglioni, nos contaba que lograba emocionar, ayudarte a pensar, a reflexionar… Así como a Emma Burgos… “La Negra lo puede todo, con toda la voz, con un solo giro de una mano, con la cabeza gacha y apenas mirando como si no se atreviera…”.
Desde que murió, un 19 de junio, nunca dejó de rendirle homenaje en cada uno de los estrenos de la Comedia. Hombre de honor.
Se involucraba desde el compromiso, no la jineta, con todos sus actores, músicos y directores, en los que admiraba, y cito, “lo logran con sólo una pincelada, una nota sostenida o una frase en el tiempo en el momento justo”.
Buscaba la creación colectiva. Su arte era el arte de la política en su mejor versión.
“Un tipo de la vieja guardia”, como me decía Daniel Villarreal, “como Gustavo Giordano”.
Cada actor, cada actriz, y baste con nombrar a Mario Moscoso, no tienen más que admiración y agradecimiento.
Porque fue un líder.
Un tótem del teatro.
Declaraba que “sería difícil escapar de este contexto político que todo lo atraviesa, y que no obstante, ¡saldremos de este laberinto por arriba!”.
Ya nos está haciendo falta.





