
El toma y daca de los Carlos Mahiques quedó expuesto como nunca. La continuidad del camarista después de los 75 años dejó una escena difícil de explicar para un gobierno que llegó prometiendo terminar con “la casta”. Un ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, operando para garantizarle cinco años más de poder a su propio padre en uno de los tribunales más sensibles del país. Gobernadores peronistas, radicales y aliados oficialistas alineados detrás de una mayoría inédita.
Rosca, favores y acuerdos cruzados para blindar a una de las familias con más influencia de Comodoro Py. Mientras el gobierno adapta la Justicia Federal para blindarse y garantizar impunidad futura, los Mahiques se consolidan como articuladores de un sistema que reparte juzgados y poder como si fueran ATN entre gobernadores de todos los espacios políticos. Peronistas, radicales y libertarios alineados detrás de una mayoría sin antecedentes.
El objetivo ya ni se disimula: control sobre Comodoro Py, protección para el poder político de turno y acuerdos que también alcanzan a figuras sensibles del sistema como Claudio Tapia. No fue una votación judicial. Fue una demostración de poder político. Una postal perfecta del sistema que supuestamente venían a combatir.
Beto Valdez





