
La paralización de los hornos de la planta L’Amalí de Loma Negra volvió a encender señales de preocupación en Olavarría, en un contexto atravesado por la caída de la actividad de la construcción, el freno de la obra pública nacional y la transición accionaria de la principal cementera del país.
La decisión coincide además con el proceso de venta de la compañía por parte del grupo brasileño Camargo Corrêa y el desembarco del empresario Marcelo Mindlin, quien tomó el control de InterCement y pasó a presidir el directorio de la firma.
Mientras desde la empresa buscan transmitir calma y sostienen que se trata de una “parada programada” vinculada a cuestiones operativas y de costos energéticos, en el sindicato AOMA crece la inquietud por el volumen de stock acumulado, la extensión del freno productivo y el impacto que podría tener sobre el empleo.
El debate aparece además en momentos en que el Gobierno de Javier Milei insiste en presentar a la minería como uno de los motores de la recuperación económica.
En Olavarría, principal polo minero bonaerense y epicentro de la actividad cementera del país sin embargo, el escenario que describen los trabajadores está lejos de reflejar ese optimismo.
La explicación de la empresa
Fuentes de la compañía señalaron a Infocielo que la paralización responde a una práctica habitual durante los meses de invierno, cuando el costo del gas se incrementa y la demanda suele desacelerarse.
Es una parada perogramada por el costo del gas en invierno y por la cantidad de clinker que tenemos»explicaron desde la firma a Infocielo. También remarcaron que “esto se hace todos los años” y que “no es algo nuevo ni inusual”.
Según la postura empresarial, se trata de una estrategia operativa vinculada a la administración del stock y los costos energéticos, descartando por ahora un escenario de crisis.
Sin embargo, en el sector aparecen dudas sobre la magnitud y duración de la decisión. La discusión gira especialmente alrededor de dos factores: El elevado volumen de clinker acumulado y la posibilidad de mantener los hornos apagados durante un período más extenso que frene la actividad durante el 2026.
La alarma del gremio minero
Desde AOMA, el secretario general Alejandro Santillán reconoció que las paradas de mantenimiento forman parte del funcionamiento habitual de las plantas cementeras, pero advirtió que la situación actual tiene características diferentes.
Es cierto que todos los años se apagan lo hbornos . Lo que no normal es que un horno esté parado seis meses y el tro también parado. Eso te está maercando alguna línea, sostuvo en diálogo con Infocielo.
El dirigente aseguró que actualmente “los hornos están parados”- también mencionó el parate del horno en Calera Avellaneda- y vinculó esa decisión con el fuerte nivel de stock acumulado. Hoy tienen más de 750 mil toneladas de clinker fuera de los silos y probablemente mucho más, afirmó.

La preocupación sindical no se limita únicamente al funcionamiento de los hornos. Santillán advirtió que una paralización prolongada impacta sobre toda la cadena de producción minera y cementera.
“La mayor cantidad de gente en el proceso productivo está del horno para atrás”, explicó, al enumerar tareas como destape, voladuras, trituración, acarreo y transporte de materiales que implican la mayor cantidad de mano de obra.
Según planteó, la desaceleración ya viene golpeando al sector desde hace más de dos años y en Olavarría se perdieron “más de 300 puestos de trabajo” vinculados a la minería y las canteras.
El trasfondo económico y político
La situación de Loma Negra aparece atravesada por el derrumbe de la obra pública nacional, un factor que el gremio identifica como central para explicar la caída de la actividad.
Nos vienen diciendo que la obra privada va a reemplazar a la pñublica y eso no ocurre, cuestionó Santillán, quien apuntó directamente contra la política económica del Gobierno nacional.
Para el dirigente gremial, la gestión libertaria está “encaprichado” con el freno de la obra pública: “Mientras recaudan todos sabemos el impuesto del combustible que son fondos para las rutas y no están haciendo nada, se lo quedan” sostuvo.
En paralelo, el sindicalista puso en duda el relato oficial sobre el supuesto auge minero impulsado por el RIGI y las inversiones extranjeras.
hablan de inversiones, de RIGI, Súper RIGI y de que la minería es uno de los pilares de la economía, pero desde que asumió este gobierno hay casi 3.000 puestos menos en el sector, sostuvo
También criticó que muchas de las compañías que ingresaron al régimen impositivo promocional “ya operaban hace años en la Argentina” y consideró que el esquema actual beneficia a grandes grupos empresarios sin generar el nivel de empleo prometido.
“Muchas son empresas que hacía más de 20 años, algunas que estaban produciendo en la Argentina. Entonces es bastante mentiroso que entró plata porque vinieron a hacer una minera” explicó.
Cambio de mando y clima de incertidumbre
La paralización de los hornos coincide además con el reordenamiento empresarial dentro de la cementera. La salida de Camargo Corrêa y el avance de Mindlin sobre InterCement abrieron una nueva etapa en la compañía más importante del sector.
En ese marco, desde el sindicato admitieron preocupación por la falta de información formal y por las reuniones que distintos actores políticos mantienen con la empresa sin participación gremial.

“A nosotros nadie nos informó nada”, señaló Santillán respecto a la visita del empresario a Olavarría. En ese marco, el dirigente sindical reclamó mayor involucramiento institucional y de la política local ante un escenario que considera delicado para el perfil productivo de Olavarría.
Por ahora, la empresa plantea que la situación forma parte de una administración habitual de la producción. Pero en una ciudad históricamente ligada al cemento y la minería, la imagen de su principal horno apagado volvió a instalar interrogantes sobre el presente de la actividad y las perspectivas reales de recuperación.





