
La conmemoración por el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco tuvo este martes su acto central en la Basílica de Luján, donde desde la tarde se celebró una misa que volvió a poner en escena el cruce entre fe y política en uno de los espacios más emblemáticos del país.
En ese marco, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, participó de las actividades, que incluyeron la inauguración de un mosaico en el Centro Cultural y Turístico Municipal “Ana de Matos” y la recorrida por una muestra fotográfica sobre la vida de Jorge Bergoglio.
Durante el acto cultural, Kicillof remarcó la vigencia del legado del pontífice y planteó la necesidad de trasladarlo a la acción concreta. A un año del fallecimiento de Francisco, no alcanza con recordarlo en un homenaje, es necesariop también contribuir son su obra poniendo en práctica sus ideales, sostuvo.
En la misma línea, afirmó que “no hay libertad sin justicia social” y advirtió sobre “fuerzas mundiales que consideran a la justicia social una aberración”, al tiempo que reivindicó la idea de la “cultura del encuentro” en contraposición a la “cultura de la cancelación”. “Cuando lo visité en el Vaticano fui testigo de su inmensa humanidad: para recordarlo de verdad tenemos que preguntarnos todos los días qué más podemos hacer para contribuir a la paz”, agregó.
Entre los dirigentes presentes se destacaron el intendente de Luján, Leonardo Boto; su par de Merlo, Gustavo Menéndez; la intendenta de Moreno, Mariel Fernández; el senador nacional Eduardo ‘Wado’ de Pedro; y el diputado bonaerense Mariano Cascallares, además de ministros provinciales que se ubicaron en un segundo plano institucional.
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