Portada

Colapsó el transporte público urbano de pasajeros en el país: Un problema que llegó para quedarse

 

Olavarría, Bahía Blanca, Tandil, La Plata y la totalidad del AMBA se encuentran con reducción de servicios, menos frecuencias, corte en los recorridos y sin circulación nocturna. Ya es frecuente observar como en una moto viajan hasta tres personas, lo cual se traduce en una caída de pasajeros transportados. Los aumentos de insumos y combustible están en un ritmo inflacionario y la actualización de tarifas postergadas rompen el equilibrio de la faz de costos. Por ejemplo también son intransitables las calles por las cuales deben desplazarse las unidades.

Con horarios políticos, frecuencias políticas, recorrido políticos y en algunos casos con servicios de rampa de discapacitados se vulneró la calidad y cantidad de los servicios que normalmente se podían prestar. El kirchnerismo implantó los subsidios en el AMBA, para líneas que comparten recorridos con CABA, es una parte de la raíz del problema donde esta la crema del negocio.

Los subsidios en vigencia aportan votos y destinarlos a las zonas donde viaja una población de 20.000.000 de personas, es un desajuste generalizado cuando se gesta un modelo económico desconocido, que sin embargo ha sido acompañado en las dos últimas elecciones. Lo mismo ocurre con otras grandes ciudades del interior y hasta en capitales de provincia, Rosario, Córdoba, Tucumán, etc.

Ni las provincias ni las municipalidades están en condiciones de subsidiar la prestación.

Tal cual como fue concebido el sistema ha colapsado y el problema es que nadie se quiere hacer cargo de los costos políticos, que impactan negativamente en la población compuesta por los usuarios de menores recursos que utilizan ese método de movilización. Ya se puede observar que el parque automotor del transporte público de pasajeros está sufriendo un deterioro por su falta de renovación del parque automotor, cuyo promedio debe estar superando los 10 años.

General Pueyrredon no escapa a estas características generales y la delegación de facultades al intendente por parte del Concejo Deliberante ya aparece insuficiente en un contexto en el que nadie quiere «ponerle el culo a la jeringa». Hasta aquí llegamos pero se abre un frente desolador, salvo que el ajuste se profundiza y comience a crecer la tracción a sangre, a lo cual perecen estar destinados muchos millones de argentinos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*