
Empresas textiles en alerta
La marca argentina de indumentaria básica Dfac anunció, en las últimas horas, el cierre de sus operaciones y la liquidación total de su stock, luego de poco más de dos años desde su lanzamiento. La empresa, cuya propuesta se centró desde el inicio en la producción de prendas básicas, explicó que las marcas con las que trabajaban pasaron a importar y no tuvieron más opción que cerrar nuestra fábrica.
Pero también la crisis golpeó a Lannot S.A., dueña de la marca Viamo, que avanzó con despidos y el cierre de sucursales, en un escenario marcado por la caída del consumo. La empresa formalizó su situación al ingresar en concurso preventivo de acreedores, tras admitir que no puede hacer frente a sus obligaciones por la caída de hasta un 50% de las ventas.
La empresa, que llegó a contar con más de 25 sucursales, hoy mantiene una red comercial reducida y una estructura significativamente más pequeña, con algo más de 70 empleados registrados.
Paralelamente, la fábrica textil de Cocot y Dufour, ubicada en el barrio porteño de Parque Chas, cerró sus puertas y dejó en la calle a sus últimos 140 empleados. Con esta decisión, la empresa puso fin a una actividad industrial que en su momento llegó a ocupar a más de 500 operarios.
Mientras que la marca de ropa Ted Bodin, especialista en fabricación de ropa femenina, y Fantome Group, fabricante de Kevingston, Kappa y Reebok, pidieron el concurso para reestructurar su deuda en el ámbito judicial y continuar con sus negocios.
Esta última compañía, mencionó la pérdida de contratos por la decisión de clientes de reemplazar producción local por importaciones de productos terminados, frente a la apertura importadora. Además, marcó los aumentos sostenidos en los costos de insumos, energía y salarios, junto con una alta carga impositiva, que afectaron su competitividad frente a productos importados.





