
Si se tratara de un distrito del conurbano bonaerense, seguramente sería un escándalo y ocuparía la primera plana de todos los medios. Pero como no lo es, y se trata, además, de una localidad gobernada por el PRO en alianza con el radicalismo y ahora La Libertad Avanza, el tema pasa casi desapercibido fuera de los confines del territorio.
Mar del Plata, más puntualmente General Pueyrredon, está siendo atravesada hace años por un marcado incremento del delito en todas sus formas. Y las autoridades, tanto locales como provinciales y nacionales, parecen mirar para otro lado.
En los últimos tres años, el delito creció un 23,4%: de los 25.400 registrados en 2022 a los 31.342 de 2025. Y entre 2024 y el año pasado, lo hizo en un 9%, con los 28.750 delitos contabilizados.
Los números surgen de la propia Municipalidad a través del la Dirección General de Análisis Estratégico del Delito y la Violencia (CeMAED), que integra la estructura de la Secretaría de Seguridad, hoy a cargo de a cargo de Rodrigo Gonçalves, desde su formación en noviembre de 2013.
Las funciones del área, de acuerdo a la web oficial, “son la compilación y creación de registros delictuales, el análisis de datos y la elaboración de propuestas de acciones, medidas y planes de seguridad para todo el territorio del Partido de General Pueyrredon”.
Los factores pueden ser varios. Desde la complejidad del distrito, uno de los más grandes de la provincia de Buenos Aires, con 667.000 habitantes según el Censo 2022, hasta la llamada “conurbanización” de la periferia de Mar del Plata, cada vez más poblada y con una enorme brecha con el resto de la ciudad.
Además, si bien los números del INDEC muestran llamativamente una baja en la pobreza (pero una suba en la desocupación), lo que se percibe en la calle es otra cosa, con una temporada que no fue buena y con los sectores económicos claves de la ciudad en franca crisis.
Pero es justamente por este contexto que se debe poner más atención y prevención, y lo que ha ocurrido en los últimos años es todo lo contrario. Valga este dato:
En menos de dos años, Mar del Plata tuvo 4 jefes policiales distintos.
Luego de la sorpresiva detención en mayo de 2024 del ex Jefe de la Policía Departamental José Luis Segovia, acusado de posible asociación ilícita y de montar una policía “paralela”, entre otros graves delitos, el ministerio de Seguridad bonaerense, a cargo de Javier Alonso, intervino formalmente la fuerza.
Pero el 26 de junio de aquel año desde La Plata confirmaron al comisario inspector Luis Senra como sucesor de Segovia, lo que generó una queja airada por parte del gobierno local de Guillermo Montenegro, por no haber sido consultados sobre la designación.
Lo que siguió fue un caos. Por un lado, se le quitaron todos los recursos de patrullaje a las comisarías para traspasarlos al Comando de Patrullas, ubicado en Laprida y Tucumán. ¿Qué significó eso en la práctica? Que quienes acudan a un llamado de un vecino al 911, serán los efectivos de dicho Comando y no los de la comisaría. Con esto, afirmaron, “se busca un mejor tiempo de respuesta y un enfoque directo en la emergencia, cosa que antes podría llegar a estar disperso por cuestiones propias de las demandas de la comisaría de jurisdicción”.
«Las unidades a cargo del Comando de Patrullas para una mejor respuesta en la ciudad». Así se explicó la decisión de las máximas autoridades policiales de la provincia.
“Los efectivos de las comisarías conocen el barrio, conocen cuáles son las zonas más peligrosas, y con esa idea patrullan. Ahora, por ejemplo, un agente que estaba asignado en el centro, lo mandan al puerto, y va, cumple su trabajo, pero no conoce la zona. O sea, no se involucra”, le graficaba a este medio una fuente policial. Y remataba: “No se puede manejar una ciudad como Mar del Plata a control remoto”.
Otro cambio sustancial que se puso en práctica en aquel entonces fue que las más de 80 cuadrículas pasaron a ser 60 zonas. Se trata de áreas delimitadas en las que un patrullero del Comando de Patrullas tiene su presencia y no puede salir de allí, excepto en apoyo de otro móvil en una zona lindante.
“Al reducir el número de cuadrículas, hay zonas que quedan sin patrullaje. Si ya antes eran pocos efectivos para 80, imagínate que ahora, si bien son menos, son más grandes. Y la cantidad de patrulleros y agentes no subió”, advertía Héctor Blasi, referente de la ONG marplatense Víctimas del Delito, y un activo luchador contra la inseguridad.
Por supuesto, el plan fracasó. (Ver https://loqvi.com.ar/hay-una-intervencion-de-facto-en-seguridad-del-gobierno-bonaerense-en-mar-del-plata/)
Semra apenas duró 8 meses en el cargo, y fue reemplazado por Edgardo Vulcano en febrero de 2025, quien permaneció aún menos tiempo, ya que el 8 de agosto de aquel año asumió las funciones el comisario inspector Cristian Fontana, de extensa trayectoria en la ciudad pero que en los últimos años había cumplido funciones en el conurbano y que desde hace unos meses estaba en el Grupo de Policía Motorizada nuevamente en Mar del Plata.
Pero los números siguen mal. O peor. Sólo entre el 1 de enero y el 2 de marzo de 2026, es decir en 60 días, se produjeron en la ciudad 21 muertes violentas: 11 crímenes y 10 muertes por accidentes de tránsito, que también es una forma de inseguridad.
Durante todo el año pasado, se registraron 35 crímenes. Es decir, que aunque esto no es en nada líneal, en apenas dos meses de este año, ya se produjo más del 30% de los homicidios perpetrados en 2025.
Aquí cabe señalar algo relativamente positivo. Respecto a 2024, los asesinatos bajaron, ya que en aquel año hubo 43, y en 2023, 40.
Esas cifras de 2023 y 2024 habían representado por entonces un 30% de suba de casos con relación a 2022 (32), mientras que en 2021 se habían registrado 41 crímenes y en 2020, en el año de la pandemia del coronavirus, la cifra había bajado también a 32.
Más atrás en el historial, en 2019 se contabilizaron 46 homicidios, 45 en 2018, 35 en 2017, 40 en 2016, 73 en 2015, 77 en 2014 y 89 en 2013.
Como se ve, Mar del Plata tiene un historial violento de por sí.
Más datos, siempre según el CeMAED: el 911 procesó en 2025 una media anual de 775 llamados diarios, alcanzando picos de demanda durante los fines de semana en la franja horaria de las 22 a las 24.
Y hubo 2.184 autos robados en 2025 y 2650 motos, 1540 robos a viviendas particulares.
Pero más allá de las cifras, la realidad es que no hay día en que no se produzca un delito, ya sea un robo violento, algún ajuste de cuentas o un homicidio.
De hecho, el 18 de febrero pasado, en plena temporada, se realizó el centro de Mar del Plata una marcha por la inseguridad, que nació en las redes y convocó a una gran cantidad de personas. Convocados en el Monumento a San Martín, en Luro y Mitre, los organizadores definieron la movilización como “pacífica, ciudadana e institucional”.
El recorrido fue planificado para atravesar espacios vinculados a la justicia, la seguridad y la gestión local. La marcha pasó por Tribunales, en demanda de respuestas del Poder Judicial; continuó hacia la Jefatura Departamental de Policía, como señal a las políticas de prevención; y se dirigirá luego a la Municipalidad, donde se entregó un petitorio con reclamos concretos.
Nadie se salva.





