
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró los datos en la red social X. “LA POBREZA ES LA MÁS BAJA EN MÁS DE 7 AÑOS”, publicó en letras mayúsculas.
A propósito, “LA POBREZA SIGUE BAJANDO. Dato no relato. MAGA!”, escribió el presidente Javier Milei, que replicó el posteo de Capital Humano.
Los datos también reflejan que el 21% de los hogares se ubicó por debajo de la línea de pobreza (2,1 millones de personas). En tanto, el 4,8% quedó en situación de indigencia, lo que equivale a casi medio millón de familias con ingresos insuficientes para acceder a la canasta básica alimentaria.
En comparación con el primer semestre de 2025, la pobreza descendió 3,4 puntos porcentuales en personas y 3,1 puntos en hogares, mientras que la indigencia no presentó variaciones significativas. Esta evolución se vincula principalmente con una recuperación de los ingresos por encima del aumento de las canastas básicas.
En efecto, el ingreso total familiar promedio creció un 18,3% en el período, mientras que la canasta básica alimentaria subió 11,9% y la canasta básica total un 11,3%. Esta diferencia permitió que una porción de los hogares lograra superar el umbral de pobreza.
Pese a la mejora, en promedio los ingresos de los hogares pobres quedaron 35,7% por debajo del valor de la canasta básica total. El impacto es particularmente fuerte entre los más jóvenes. El 41,3% de los niños de hasta 14 años vive en hogares pobres. En cambio, entre los mayores de 65 años, la incidencia se reduce al 9,7%, evidenciando una marcada desigualdad por grupos etarios.
A nivel regional, las diferencias también son notorias. El Noreste registró una pobreza del 32,7%, seguido por Cuyo con 32,3%, mientras que el Gran Buenos Aires se ubicó en 28,3%. En contraste, la Patagonia (25,4%) y la región Pampeana (26,2%) mostraron niveles más bajos, aunque igualmente elevados en términos históricos.





