
Respecto del recorte activo de Nación -la “voluntad de asfixia” que denuncia Kicillof- Provincia tiene siete reclamos activos en la Corte y pronto sumará un octavo. Pero recién ahora, dos años después, el Tribunal activó uno de ellos: el referido a una controversia previsional. En el gobierno se preguntan por qué. Especulan sobre alguna tensión del Alto tribunal con Milei. Pero lo cierto es que la Corte ya falló a favor de CABA, La Pampa, Santa Fe y Córdoba en controversias similares: desoír a Buenos Aires sonaba a discriminación. Igual, nadie por ahora cobró esas sentencias. “Difícil que algún alivio llegue por esa vía”, se sinceran en el gabinete.
Un dato relevante es la extensión territorial y pluri partidaria del ajuste sobre las provincias, que afecta de lleno al menos a 15 de ellas. Kicillof, en etapa de expansión federal, lo conversa con varios de sus pares, pero por ahora sin suerte: no hay ninguna resistencia concreta en marcha. Lo cual abrió en su equipo una incógnita relevante: ¿el torniquete fiscal generará a la larga resistencia entre los gobernadores o más bien lo contrario, los empujará a los brazos de Milei en busca de los recursos indispensables para mantenerse en el poder? Por ahora parece, más bien, lo segundo. Con todo, en La Plata se consuelan: con semejante dispersión de los problemas, nadie podrá decir que cualquier cosa que ocurra es culpa de Kicillof.
El archi comentado fallo de la justicia de Estados Unidos a favor del Estado argentino por YPF también tiene impacto en este escenario. En términos discursivos, más allá del fondo de la cuestión, Milei y Kicillof lo usaron para sus propios fines: intentar cambiar una agenda dominada por el caso Libra y el affaire Adorni en el caso del Presidente; polarizar en el del Gobernador. Pero para Kicillof tiene un significado extra: esterilizó lo que hubiese sido un lema de campaña en su contra, y en un aspecto crucial, su capacidad de gestión.
El paso por Montevideo del gobernador también se lee en términos de su instalación nacional. La foto con Yamandú Orsi intenta devolver una simetría presidencial. La agenda también tiene ese carácter: Kicillof escuchó la preocupación de varios actores del progresismo regional por el futuro electoral inmediato. La charla con Fernando Haddad, mano derecha de “Lula” Da Silva, aportó un matiz interesante. Le contó que su candidatura el San Pablo es esencial para el destino del PT: sin una buena elección allí -lo que no implica necesariamente ganar- imposible revertir el subidón en las encuestas que experimenta Flavio Bolsonaro. “Acá estamos igual”, bromearon, pero no tanto, al lado de Kicillof: “necesitamos un candidato que haga una buena elección en Provincia, si no va a ser imposible el triunfo nacional”.





