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LLA es una paradoja en Mar del Plata: Crean más tasas y la convierten en la ciudad más cara del país

El presidente Javier Milei eligió al fiscal general porteño, Juan Bautista Mahiques, como nuevo ministro de Justicia de la Nación y relegó a Guillermo Montenegro, uno de los dirigentes del PRO bonaerense más dialoguistas con la gestión libertaria.

La decisión no escapa a los vaivenes de la relación entre La Libertad Avanza y el PRO, un habitual aliado en el Congreso pero con diferencias políticas indisimulables respecto al manejo institucional y a las formas republicanas de ejercer el poder.

La negativa de Milei a incorporar cuadros políticos amarillos en su gestión llevó al expresidente Mauricio Macri a poner el grito en el cielo y ha sido uno de los focos recurrentes de conflicto en la relación entre ambos dirigentes.

A excepción de la designación como ministro del Interior de Diego Santilli, uno de los pocos dirigentes con pertenencia PRO que goza de confianza plena para el gobierno nacional, la incorporación de figuras del partido que supo conducir al país entre 2015 y 2019 han sido marginales o requirió de la conversión definitiva a las filas violetas.

Montenegro tenía expectativas de suceder a Mariano Cúneo Libarona y ser otro de los elegidos pero no pasó el filtro. La decisión lo deja mal parado ya que la vacante ministerial era la más acorde con su expertise y trayectoria política (fue juez federal y renunció para ser Ministro de Justicia y Seguridad en la Ciudad de Buenos Aires entre otros antecedentes).

Ahora el futuro político de Montenegro es una incógnita. ¿Seguirá como senador provincial por la quinta sección a la espera de otra oportunidad en el gobierno nacional? ¿Regresará a su cargo de intendente de Mar del Plata para el que sacó una licencia sin fecha de finalización?

Mientras tanto, en la ciudad “feliz” florecen las quejas por las contradicciones entre las políticas municipales, hoy a cargo del intendente interino Agustín Neme, y los lineamientos políticos libertarios como la vigencia del impuesto a los combustibles más caro de la provincia y la reciente creación de una tasa de alumbrado a cobrarse con las boletas de luz.

¿Cómo quedaron los dirigentes del PRO más cercanos a Javier Milei?

Por el momento, Diego Santilli aparece como la figura política más consolidada dentro del esquema del gobierno de Milei. Su decisión de ponerse la campaña “al hombro” tras el escándalo de José Luis Espert y la impensada remontada en las elecciones nacionales en la provincia de Buenos Aires cimentaron su llegada a un cargo clave y permitieron incorporar a exintendentes de su confianza a la estructura ministerial.

El otro dirigente con mayor diálogo es Cristian Ritondo, diputado nacional y presidente reelecto del PRO bonaerense,  quien respalda las políticas libertarias pero no pudo ingresar a dirigentes de su confianza durante la negociación por los cargos en la Auditoría General de la Nación (AGN).

Además de Guillermo Montenegro, otro de los intendentes licenciados que buscan llegar al gobierno nacional es el jefe comunal de Tres de Febrero, Diego Valenzuela.

Con doble licencia como intendente y legislador por la primera sección,  su llegada como director de Migraciones dentro del ministerio de Seguridad que se daba como casi un hecho a comienzos del 2026 sigue frenada por presuntos problemas “técnicos” en la oficialización del decreto.

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