
La manifestación popular, que ocupó hoy las calles y avenidas céntricas de la ciudad, fue el espejo de la inseguridad. La expresión obedeció a una convocatoria a través de una cadena en redes sociales, que simplemente recogió las quejas entre aproximadamente 100.000 seguidores. Una cantidad significativa de quienes eligieron manifestarse, frente a un crecimiento desconocido de hechos delictivos de toda naturaleza, a la cual no ha escapado ningún barrio de la ciudad.
Hoy a las 18.00 como estaba programado, con banderas y pancartas la población dijo basta y ocupó la vía pública. Este tipo de manifestaciones no están identificadas notoriamente con ningún poder político, pero resulta obvio que la Municipalidad de General Pueyrredón, la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires y la Casa Rosada deben prestar oído.
Jubilados, comerciantes, turistas en el caso de Mar del Plata y vecinos han sido predominantemente las víctimas de todas las modalidades, desde motochorros hasta arrebatos, a punta de pistolas, encapuchados etc, hay una ola que no sólo afecta a Mar del Plata sino que se reproduce en prrácticamente en todo el país, pero que tiene a la provincia de Buenos Aires, como exponente máximo. En la estadística criminal y penal se refleja la cantidad de hechos.
Hoy fue una marcha y seguramente no será la última, posiblemente todos los miércoles o los sábados, serán ordenadas, respetarán hasta el funcionamiento de los semáforos. Son esencialmente pacíficas pero tienen un denominador común: la capacidad de aguante a intolerables hechos de inseguridad. Hace sólo unas horas, la Policía de la Provincia de Buenos Aires vivió un episodio que la tuvo también dentro de la problemática. Sus propios efectivos a través de terceros, como familiares y ex miembros de esa fuerza de seguridad elevaron un petitorio.
En el hecho fue agredido el jefe Departamental, Cristian Fontana. No hay demasiados antecedentes en este sentido, pero es una evidencia de que algo está roto en la línea. Pasó en la Provincia de Santa Fe y ante la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires. No es una sensación la inseguridad, sino son hechos concretos que ya exceden las meras denuncias que se documentan.
La Municipalidad, la Jefatura Departamental y Tribunales recibieron el mensaje. La advertencia ha comenzado a crecer. Si bien han ocurrido en plena temporada alta hubo una decena de homicidios durante 2026. Muchos de estos casos tienen relación con quienes intervienen en el comercio del narcotráfico. La guardia del Hospital Interzonal atiende estos casos por día. Personas que llegan heridas y que sus allegados o familiares los dejan en sus instalaciones, muchos de ellos abandonan el hospital sin el alta de los médicos.
El sistema se encuentra al borde del colapso, se multiplican los casos, exceden los datos de estadísticos, que no son tampoco los que dan a conocer.





