Arte y Espectáculos, Teatro

CRÍTICA // TEATRO: “Negociemos”

DEL LADO DE LA VIDA

Por Virginia Ceratto

(especial para Mdphoy.com)

En un mundo donde la polarización con que se enfoca a la vejez es aberrante, y habría que analizar profundamente sus causas, que pueden ir desde el miedo a la decrepitud (instalado mucho antes de que ésta llegue), pasando por la inmoralidad que padece una franja etaria que es apaleada en las marchas que realiza porque no tiene ni para su básico sustento, hasta la idiotez de promulgar que la vida comienza a los 60 y pretender a partir de entonces hacer lo que no se hizo a los 20 o a los 30 y entonces todo es una queja insoportable de quienes intentan alargar lo que ya se ha ido -la vida es así: nacés, crecés, envejecés, te morís-, como si los telómeros no tuvieran su obsolescencia programada propia, en este panorama, escribía, que bien puede deberse a la falta de empatía (en todo sentido) hacia quienes sufren el dolor de ya no ser jóvenes o el negocio de los que venden humo, esta obra, “Negociemos”, hace precisamente eso: negociar entre lo cruel y lo absurdo y presentar una opción realista: a partir de cierta edad se hace lo que se puede. Hay muchos ya no, y hay algunos por qué no.

Dos personas de unos sesenta se encuentran en una plaza. Con su soledad, mejor o peor llevada a cuestas.

No pueden ser más diferentes, y no necesariamente tendrán que claudicar demasiado para tender un puente.

Ella es la actriz Marita Correa, que construye un personaje encantador. Una mujer nada estructurada, que ha decidido… Ya lo verán. Correa se desenvuelve con naturalidad y contagia practicidad y determinación.

El es Marcelo Cober -dramaturgo, director y aquí actor-. Un personaje que tiene crecimiento, desde su actitud dubitativa del comienzo, pasando por sus tímidas a veces y otras abruptas declaraciones -su manejo del humor cuando cuenta sus achaques es formidable- hasta su declaración final. Este hombre mayor crece y hace crecer la obra en sintonía con su compañera.

Ambos componen desde una corporalidad que los define de manera más que adecuada para ubicar al espectador en sus emociones y pensamientos.

En el mismo orden, la complicidad entre ambos, seguramente mérito también de la dirección es evidente y contribuye a que la obra alcance su objetivo de gratificar al público. Un bálsamo. Para repensar la edad y amigarse con las décadas. O ir al médico.

Ficha técnica

Libro: Alicia Muñoz. Dirección: Julio Costa. Asistencia: Candela Chirino. Elenco: Marita Correa, Marcelo Cober. Funciones: lunes de enero y febrero en El Telón (España 1839).

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