
El supuesto ataque de una patota
De acuerdo con la reconstrucción del diario Clarín, era el último día de las vacaciones que Thiago pasaba con sus padres. Mientras Sebastián y Lucía estaban en el muelle, el menor aguardaba en el estacionamiento junto a dos amigos. Allí, entre las 5.30 y las 6 de ese sábado, se produjo el ataque.
Según la primera versión que los amigos de Thiago les contaron a los padres, un grupo de jóvenes apareció desde la zona del muelle y se les fue encima sin mediar discusión. Primero los insultaron y después los golpearon, especialmente a Thiago. Siempre según ese relato, uno de los agresores -que vestían camisas blancas y volvían de «un boliche»- le dijo: “¿Qué mirás, negro de mierda?”, antes de atacarlo a patadas en la cabeza. El padre no vio el episodio: estaba a pocos metros, desarmando el equipo de pesca.
Thiago, aún consciente, le contó a su padre que lo rodearon y lo golpearon mientras lo insultaban. Sus amigos sostuvieron la misma historia. Pero con el correr de las horas el relato se desmoronó. Todo fue una puesta en escena de los adolescentes, que se sostuvo hasta que revisaron las cámaras del centro de monitoreo. Allí el amigo se quebró y confesó. «Estoy destrozado. No lo puedo creer», dijo conmocionado Sebastián, que intentó encontrar una explicación: «Mi hijo no iba a mandar al frente a sus amigos».




