
Para cerrar los festejos, Monseñor Ernesto Giobando dio un mensaje a la comunidad pesquera: “Damos gracias por esta fiesta que se realiza hace más de 90 años y que tiene lugar en el puerto de Mar del Plata. Sabemos que éste no es sólo un lugar turístico sino principalmente es un lugar de trabajo, donde nuestros pescadores salen cada mañana a buscar su sustento que tan generosamente nos concede el mar argentino”.
Además, agregó: “Hay muchos desafíos a nivel laboral, de producción. Escuchemos el motor de nuestras fábricas que no paran. Recién veníamos entrando al puerto y había varios barcos descargando cajones con pescados. No para esta producción. Tenemos que rogar para que en Argentina haya trabajo y que la producción dé un buen rédito para quienes ponen el hombro y laburan cada día”.
“Damos gracias a la Prefectura Naval Argentina que nos ha acompañado en este único día en el que pueden subir las familias y no tripulantes a los barcos pesqueros para honrar a nuestros difuntos y rogar por un mejor porvenir. Cada mañana cuando sale un barco es una esperanza que se echa al mar y cuando vuelven generalmente es una alegría por los frutos, pero a veces también es bastante difícil porque el mar tiene sus días y sus ciclos. Damos gracias a las familias de los pescadores porque no solo sale a pescar el que tira los canastos sino también sus familias que se quedan esperándolos”, concluyó el Obispo.
Este domingo se llevó a cabo el cierre de la edición número 98 de los Festejos a San Salvador, santo patrono de los pescadores, organizada por la Sociedad de Patrones Pescadores, la Comisión de Festejos de San Salvador y la Parroquia Sagrada Familia y San Luis Orione, en el marco de la cuadragésima cuarta Fiesta Nacional de los Pescadores.
La procesión fue presidida por Monseñor Ernesto Giobando, Obispo de la Diócesis de Mar del Plata y estuvo acompañado por el párroco de la Sagrada Familia, Miguel Cacciutto y el presidente de la Sociedad de Patrones Pescadores, Vicente Galeano.
En esta edición, la imagen del santo fue acompañada por cientos de fieles que recorrieron a pie la calle Magallanes e hicieron una parada en la Prefectura Naval Argentina. Allí Monseñor Giobando, quien fue recibido por el Jefe de Prefectura Naval Mar del Plata, Prefecto Mayor José Cristian Abel Viganó, bendijo a la institución y oró por el personal que custodia nuestro mar y cuida a nuestros pescadores.
En el Monumento al Pescador, se depositó una ofrenda floral para recordar a todos los fallecidos durante su labor en el mar.
Luego la procesión ingresó a la Banquina para embarcar en las lanchas y realizar la tradicional procesión náutica. A bordo del Buque Pesquero Lekhan 1, San Salvador recorrió las aguas y allí se realizó un homenaje a los fallecidos en el mar. Posteriormente, se ingresó a la Base Naval, sede del Comando del Área Naval Atlántica de la Armada Argentina. Con el personal de la Fuerza de Submarinos rindiendo honores, mientras el Trompa ejecutaba el Toque de Silencio, se arrojó una corona de laureles en memoria de los 44 tripulantes del submarino Ara San Juan.
Ya en tierra, el administrador apostólico bendijo los frutos y artes de pesca.
Para cerrar los festejos, Monseñor Ernesto Giobando dio un mensaje a la comunidad pesquera: “Damos gracias por esta fiesta que se realiza hace más de 90 años y que tiene lugar en el puerto de Mar del Plata. Sabemos que éste no es solo un lugar turístico sino principalmente es un lugar de trabajo, donde nuestros pescadores salen cada mañana a buscar su sustento que tan generosamente nos concede el mar argentino”.




