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“Sean fuertes no se dejen engañar”

Se dirigió a los jóvenes presentes para que busquen el camino de la felicidad y “sean fuertes, no se dejen engañar. Nunca fue fácil ser cristiano y hay que aprender a ir contra la corriente” expresó.

“Jesús quiere ser nuestro amigo y confidente, quiere que tengamos vida en abundancia. ¿Cuál es el deseo más profundo todo ser humano sino vivir la vida en plenitud, alcanzar un bienestar duradero y conocer la felicidad? Y si a esto tiende el corazón de todo hombre, sabemos la especial fuerza y vigor que tiene esta tendencia en una vida joven” manifestó el Obispo. Y luego de proponer el camino del cristiano y del seguimiento de Jesús como un camino estrecho y exigente pero que conduce a la felicidad verdadera “que se siente ya desde esta vida terrena, en la paz del corazón”, propuso “en cambio, el camino del mundo, parece ancho y delicioso al comienzo, atrayente y divertido, pero de a poco los irá internando por senderos muy estrechos, hasta desembocar en callejones que lamentablemente no tienen salida”.

“Hay adultos que piensan en ustedes, pero no los quieren a ustedes, quieren su dinero. Son quienes les organizan fiestas y bailes, en los boliches donde muchos pasan con frecuencia los fines de semana. Ellos se enriquecen, además, con el dinero que ustedes les dan comprándoles alcohol. Hay adultos sin escrúpulos que regalan droga, porque saben que después empezarán a ser sus clientes y esclavos. Hay adultos que deberían ser guías de los jóvenes y son en cambio peores que ciegos. Hay adultos que degradan los espectáculos públicos y ganan cuantiosas fortunas subestimando a la audiencia e inundando la pantalla de los televisores con espectáculos de la más baja calidad” enfatizó Monseñor Marino, ante las decenas de jóvenes que estuvieron presentes. “Jesús no es un aguafiestas. Los quiere alegres y busca su verdadero bien. Sepan vivir como verdaderos discípulos suyos”, dijo el Obispo.

Por último el pastor de la Iglesia Católica, alentó a las autoridades y docentes del Colegio Santa Cecilia para que sigan perseverando en la noble tarea educativa. “Ustedes enseñan con su palabra, pero mucho más con su ejemplo y con su testimonio de vida. Si nunca fue fácil educar, mucho menos en la hora actual, donde tantas circunstancias sociales atentan contra los valores que ustedes procuran transmitir” señaló Monseñor Marino y concluyó manifestando que de todos los asuntos de interés público, la educación de los jóvenes “es el más serio e importante, por estar tan directamente vinculado con el bien común de toda la sociedad. Trabajen con esperanza, sin pretender ver inmediatamente sus frutos”.

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