Política

Visto, oído y comentado en el H.C. Delirante

Qué Rosso rompa el molde y sea noticia “per se” habla a las claras de cuál es el grado de confusión en la política local. Otro síntoma de declinación ostensible, pero que no lo provoca el concejal hincha de Racing, sino que el desconcierto es indirecto. Soldado de la gobernadora que piensa en la reelección, así es Don Arroyo, que va por otro batacazo, se agotan las píldoras para prevenir los infartos, no se puede creer todo lo que se ve y lo que se escucha. El problema es la desesperación de los que se quedan afuera. Maxi Abad se volvió “Felipista” y aplica una de sus máximas favoritas.

Nada para volverse locos. No hay que dar por el pito más de lo que el pito vale, si Don Héctor Rosso estuvo con Fiorini y con “Massita” es como dijo Patricia en Chapadamalal, los nenes con los nenes y las nenas con las nenas ¿Acaso el tigrense no se alineó con Máximo Kirchner y Diego Bossio? Acaso Rosso no profesó del credo kirchnerista, es el viento los amontona ¿No se acuerdan cómo Cucurucho le succionaba los calcetines a Daniel Scioli? A veeer… (como dice Massita) Rosso y Curuchet debían estar en el Instituto Patria, pero eso ya no paga.

¡Qué ensalada! Alejandro Carrancio (FR), Héctor Rosso (AM), Lucas Fiorini (FR) con ganas de emigrar a Cambiemos, Sergio Massa (FR) y Juan Curuchet (ex FpV) y ahora (FR).

Es la misma lógica. Cuando llega la reelección es la hora de buscar cómo persistir y disfrutar de la plata dulce, que siempre aporta la política. Cuatro años pasan rápido, luego se extrañan los beneficios y privilegios propios, de los familiares según varios casos comprobados de nepotismo y de reelecciones ilimitadas, sucesiones de varias generaciones, que se convierten en cargos y puestos vitalicios, de manera obscena. Cómo renovar pasa a ser cuestión de Estado para los aspirantes. El salto con garrocha pasa ser el deporte preferido, lo que hay es plata en juego, pero en política es más cool decir que todo lo hacen por los vecinos y la gente, y en realidad éstos son los más perjudicados.

El kirchnerismo desolado. No los quiere nadie ni como mal necesario, son el desprestigio elevado a su máxima expresión, piantavotos. Los flecos de Acción Marplatense, el ex partido de la ciudad, ha sufrido no sólo una caída electoral, sino que su fragilidad, lo convierte a Héctor Rosso en protagonista de fuste, cuando precisamente no ha tenido demasiadas conductas mediáticas. Rosso, Artime, Bonifatti, Pulti ya no tienen a los K en el radar, se quedaron sin retorno. Es un adiós con pañuelos, el proyecto se quedó trunco, para los inspiradores de Amado Boudou como vecino destacado.

Sobran las palabras: Pulti junto al ex vecino destacado de la ciudad.

Un soldado de Vidal. “Fernando vos con la gobernadora, no hay otra referente, sino estamos liquidados”, cazó la onda el intendente, tuvieron que someterlo a varias medidas de acción directa, porque le costaba entender. Tenerlo a Carlos Fernando Arroyo, y a su hijo Guillermo, en el plantel a esta altura del partido no sabe se sabe si aumenta o resta, o más bien si se sabe, pero se trata de ser políticamente correcto. Desde la oposición no le pegan más, porque no quieren tirarse en contra del 65 % de aprobación que logra la gobernadora, que se convierte en la gran electora bonaerense. El paraguas de Vidal es tan grande que parece que es el mismo que usó José Ignacio Rucci, cuando protegió a Perón de la lluvia, en esa foto histórica del regreso en noviembre del ´72. Los que festejan con el hombre del síndrome del Pato Rengo que sufre el Dr. Arroyo, quien se despachó con inusitado afán reeleccionista, son los opositores de cualquier palo, aunque también aseguran que nunca vieron al intendente desayunarse con grapa, aunque pareciera, dicen.

Con sólo mantenerse a flote. Que no es lo mismo que hacer la plancha. María Eugenia tiene una figura angelada, y hasta Mauricio se debe colgar de la imagen de la gobernadora, así que Arroyo no debería alarmarse, sino por el contrario congratularse, para él es una bendición, encima lo mantiene a los 71 años, ella tiene 43 y es divorciada y agraciada, la política ha sido muy generosa con el lord mayor, todo en sentido metafórico por supuesto. Mariú, es lejos, la figura de la política que más mide, y es un fenómeno de crecimiento. Cuando más lo hunden a Scioli, más se consolida Mariú, prolija hasta dónde puede, hace los deberes, se rodea de peronistas, pero sobretodo hace contraste con el inconmensurable lastre que dejó el ex motonauta, que si zafa de los ganchos será un milagro, y no queremos caer en el mal gusto metafórico.

Javier Faroni, Lucas Fiorini y Joaquín De la Torre, cuando “todos” eran massistas.

En el pelotón de abajo. Qué Rosso por unas horas, un viernes, se convierta en la novedad política local, habla muy mal de una dirigencia que no trasciende, que no prospera, que está congelada, parece una escena de mannequin challenge, en el Reto de Mar del Plata. Como si fuera poco que en CAMBIEMOS se tengan que fumar a Arroyo, también ventilan que Fiorini se pueda incorporar como la pata peronista, auspiciado por Joaquín De La Torre, que deambula sin espacio físico en la gobernación en La Plata, pero que encontró confort en el deshabitado Hotel Provincial, donde celebra reuniones, como los funcionarios de Scioli. Algunas migas deben haber con Don Florencio, pero ojo que contaminan la escena, son como Berni en el departamento de Nisman cuando lo encontraron muerto.

Legisladores ocupados por los problemas de los bonaerenses y un Bicivolador.   

El patético radicalismo marplatense. No les queda papelón por hacer. Mario Rodríguez su flamante autoridad máxima partidaria, debe suturar tejidos, hacer implantes, cirugía mayor y cursos acelerados de estética política. Sucedió a Daniel Núñez (quien aunque no parezca trabaja en el Estado) intrascendente (no es casual) como ariete de Maxi Abad, que ha sabido ganar espacios en el multimedios La Capital, así lo hicieron Manino Iriart, Gustavo Pulti y otros clientes fijos, que hoy se han sumido en el ostracismo, propio de quien mal anda mal acaba, y más cuando se pierden las coordenadas. Abad fue el factótum de la alhaja que vendió con Arroyo y esa factura en la interna todavía saben que la tiene que pagar. Por estos momentos hay que seguir al pié de la letra una de las máximas de Felipe Solá “a veces en política hay que hacerse el boludo”, el problema es cuando se pasan la vida haciendo lo mismo, es decir haciéndose los boludos, aunque parece que la están remando.

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