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Un repaso por su historia: ¿Por qué Maradona y Verón no se pueden ni ver?

Mientras se aguarda por el anuncio del 10 como técnico de Gimnasia, varios se preguntan de dónde viene la bronca entre el inminente técnico del Lobo y el presidente Pincha. Un enfrentamiento que será clásico dentro de poco.

“Verón me traicionó, no quiero saber nada ni con él, ni con el padre”, con esa y un montón de otras calientes declaraciones se iba de AFA Diego Armando Maradona, el 6 de julio de 2016, de su interrumpida reunión con Primo Corvaro, el emisario que había enviado la FIFA a calle Viamonte. Por aquel entonces, Diego pretendía integrar la incipiente Comisión Normalizadora que llegaba con Armando Pérez a la cabeza con un intento de calmar las aguas en una AFA corroida por el 38 a 38. Aquel deseo de Diego lo frustó la cabeza de FIFA: Gianni Infantino. Maradona había entendido que formaría parte pero lo frenaron con un escueto comunicado desde Suiza que no hizo más que crispar a Pelusa.

El 10 estaba en llamas y en medio de su furia salió de AFA diciendo: «No me hablen de campeonatos, ni de Superliga, ni nada. Quiero una auditoría completa». La intención de colaborar de Diego no fue tomada en serio y en aquel entonces Maradona apuntó a las cabezas de los jóvenes dirigentes de AFA: Marcelo Tinelli y Juan Sebastián Verón. Maradona se sintió despreciado y no ocultó su rabia.

Aquellas palabras sorprendieron a más de uno y Verón salió a cruzarlo: “Cuando tenés una cámara, es fácil decir esas cosas. Distinto es hacerlo frente a frente. Yo no tuve problemas con Maradona, él se ve que sí los tiene conmigo. Maradona habla de traiciones encima. No sirve nada de lo que dice, no suma”, sentenció la Bruja por entonces.

El propio Verón, caliente por que en la bolsa de Diego se había metido a su padre, se encargaría de tildar a Diego de “poco serio” trayendo como ejemplo la famosa charla con Pelé donde Maradona le habló al brasileño sobre la “falta de liderazgo” de Messi mientras que al poco tiempo levantaba la bandera de la vuelta de Lío a la Selección. Para Verón Maradona es “un tipo que se desdice”.

Sin embargo, esta historia de idas y vueltas tiene varios capítulos, y tuvo un comienzo feliz. Maradona fue el encargado de darle la bienvenida a Boca en el ´96, cuando el platense llegaba a la entidad Xeneize después de surgir en Estudiantes; aquella relación los unió para siempre. Tan cercanos eran que más de uno pensó que ese vínculo tan estrecho podía desfavorecer la evolución del ex volante albirrojo y perjudicarlo en su carrera, teniendo en cuenta los fuertes rumores de que Diego no estaba en un buen momento personal fuera de las canchas. Verón fue vendido a Europa seis meses después de su llegada a Boca, apenas jugó 17 partidos. En La Plata se dice que quién pidió esa venta fue el propio Carlos Salvador Bilardo.

El ciclo Bielsa en la Selección Nacional tenía la Bruja cómo uno de sus emblemas. El año 2000 deja al presidente pincha afuera de un partido por lesión frente a Uruguay y Diego, volvió con un bidón de nafta y su lengua picante: “Verón tiene más faltas en la Selección que Giannina en el colegio». Pese a todo habría reconciliación y un nuevo capítulo, uno clave.

Cuando corría el año 2008 se produjo una de las revoluciones más importantes de la historia futbolística argentina:Diego Maradona asumía como entrenador de la Mayor y con él, se produjo la vuelta de Verón a la Selección. En aquel momento nadie respaldó tanto a Verón como Maradona. Nadie.La Bruja fue señalado como uno de los principales responsables de la eliminación en 2002. De hecho, el ridículo rumor de que Verón «fue para atrás» ante Inglaterra porque jugaba en Manchester United, sigue siendo sostenido por quienes no comulgan con él.

En el regreso de Verón el público silbaba cada intervención de la brujita. Diego se percató de la situación y salió del banco a pedir airadamente que cambien los silbidos por aplausos, y lo logró. Así llegó el Mundial de Sudáfrica, con la agónica clasificación en Uruguay con otro símbolo pincha, Carlos Bilardo abrazado en llanto con Diego e insultando a cuanto crítico se tuvo enfrente. Esa foto fue el resumen de la trinchera de la Selección eran Diego y el Narigón contra «los traidores».

Pero con el Mundial en desarrollo, todo se fue por la borda. Diego, Messi y Verón eran los símbolos de un triunvirato que hacia soñar con la vuelta de la Copa Mundial para estas tierras. Verón era “el capitán sin cinta” y el encargado de acompañar el crecimiento y el paso por su primer mundial como protagonista de Messi. Esa amistad que aún perdura, se gestó compartiendo habitación en aquel mundial. Una idea del propio Maradona.

Diego tenía en Verón un jugador clave así se lo hizo saber a él y también a su entorno. Para el 10 la Bruja era el «Iniesta” del equipo con la celeste y blanca, sin embargo, de buenas a primeras Verón compartió con Messi sólo la pieza. El diez lo borró del equipo y la Bruja no toleró las formas. Verón fue titular frente a Nigeria, fue al banco en el segundo partido frente a Corea y volvió al equipo cuando, con suplentes Argentina venció a Grecia con el recordado gol de Palermo. En octavos ingresó faltando 20 minutos frente a México.

Cuenta la leyenda (no corroborada por los protagonistas) que en aquel vergonzante 0-4 que vendría  frente a Alemania en Cuartos, Maradona con el partido 0-3 y a falta de 15 minutos, le pidió a la Bruja que ingrese y que este se negó para evitar ser otra vez señalado como en el Mundial de Japón-Corea.

Más allá de todo el historial, lo que no ha tolerado Verón, es que Pelusa haya involucrado en el conflicto a su padre, Juan Ramón, tildándolo de traidor sin ningún tipo de reparo o explicación. A la novela entre ellos dos le faltaba un capítulo más en el lugar menos esperado: El partido por la paz en Roma.

El 12 de octubre de 2016 Diego y la Bruja volvieron a cruzarse en el Estadio Olímpico de Roma. En un momento del partido que los tenía en equipos distintos. Maradona cayó al suelo tras trabar la pelota con Verón. Cuando se levantó buscó la complicidad del hombre pincha con una sonrisa pero ese saludo fue evitado.

Cuando termino el primer tiempo Diego salió disparado a increparlo frente a los ojos del mundo que observaba un hecho inesperado. Verón lo ignoró unos pasos y luego lo cruzó : «Yo no te boludeo, te lo digo en la cara boludo». Con el incipiente arribo de Diego a Gimnasia el duelo se reinició. Maradona saludo a la gente de Gimnasia, se golpeó el corazón y dijo «los tengo acá» pero el final se lo guardo, por elevación a la Bruja: «Ustedes saben que enfrente hay una yunta que me tiró de los huevos para abajo y esa no la perdono» cerró el Diego que revivió las llamas de un conflicto que se venía venir.

Por: Andrés Caviglia
 Fuente: INFOCIELO

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