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Turismo: escapadas a Mar del Plata para todos los gustos

El invierno es ideal para pasar unos días cerca del mar. En pareja, con familia o solos, la ciudad feliz es un excelente destino para disfrutar de la naturaleza, la gastronomía y las compras.

Mar del Plata es un destino que no pasa de moda. Cada vez suma más atracciones y es ideal para hacer una escapada de fin de semana, incluso en invierno. La ciudad no solo tiene playas, sino que además ofrece paseos y actividades de todo tipo que pueden hacer que dos días se conviertan en una experiencia inolvidable.

Las facilidades para llegar son un buen punto de partida. Si bien se puede acceder en auto o en micro, con pocas horas de ruta desde Buenos Aires, la oferta en pasajes aéreos desde diferentes puntos del país es imbatible. Los vuelos salen desde la Capital y también desde Córdoba, Rosario, Trelew, Comodoro Rivadavia, Mendoza, Tucumán y Ushuaia. El viaje es muy corto, algo beneficioso si buscamos aprovechar a pleno todas las horas de un fin de semana. El tiempo corre y a nadie le gusta perderlo en embotellamientos o en circunstancias que pueden evitarse.

Una vez instalados, el día puede arrancar con unas ricas medialunas en alguna confitería del centro, para seguir con una caminata por las calles de la zona hasta llegar a la costa. Un paseo por la rambla y la clásica foto con los lobos marinos hará que vivamos enseguida el espíritu de la ciudad.

Después de disfrutar el clásico recorrido se puede optar por opciones más variadas. Por ejemplo, los deportes. Mar del Plata es ideal para los que buscan una vida saludable y también para los que desean ir por aventuras. El golf es una de las actividades más destacadas, con cinco canchas de nivel internacional. Sus paisajes sorprenden. Se puede jugar frente al mar, en medio de la sierra o de la arboleda. La ciudad también es reconocida por sus pistas públicas para practicar skate. Una de las más importantes del país está en la Rambla Bristol y es apta para todos los estilos. Los más aventureros pueden animarse al parapente, para tener una experiencia inigualable y contemplar el paisaje desde el cielo. Los que quieren vivir la naturaleza pero no se atreven a tanto pueden hacer trekking y senderismo, o cabalgatas en la Laguna de los Padres.

Si el plan es pasear con los más chiquitos, una buena idea es visitar el Aquarium, que ofrece shows de delfines, lobos y elefantes marinos. Allí se puede participar en juegos de aventura, o tener la experiencia en el cine tridimensional. También se ofrecen prácticas de sky acuático y exhibiciones de tiburones, rayas y pingüinos.

En la misma zona, el Faro es una visita obligada. Si bien todos lo conocen por afuera, como una de las postales típicas de la ciudad, no todos entran a visitarlo. Tiene 35 metros de alto y se accede a la parte superior luego de subir una escalera caracol de más de 150 escalones. Los que lleguen, obtendrán una de las vistas más lindas de la ciudad.

Con los chicos también se pueden planificar actividades en camas elásticas y parques con todo tipo de diversión para saltar y jugar, solo o en competencias con amigos. El año pasado abrió Mr Fly, un espacio que ofrece una amplia variedad de entretenimientos para toda la familia, con trampolines, goma espuma, resortes y aros de basket, entre otras atracciones.

Las actividades para elegir son muchas, pero un infaltable en una visita a Mar del Plata es el Puerto. Puede ser un buen paseo para la hora del almuerzo. Allí, por supuesto, se podrán degustar los pescados y mariscos típicos de la zona. Pero además, disfrutar del color y del paisaje que dan los barcos en el mar. Se puede pasear por la feria y comprar productos típicos y artesanías. La caminata sigue hacia la Escollera Sur, que se adentra casi tres metros en el mar. En la mitad del recorrido está la Reserva Faunística de Lobos Marinos. Al final, el mural a cielo abierto más grande del mundo, que cuenta la historia de la ciudad.


Para seguir con los clásicos, después del paseo se puede volver al centro y pasear por la “Vereda de las estrellas”, frente al hotel Hermitage, donde están las marcas de las manos de muchas figuras del espectáculo nacional e internacional. Luego, comer los deliciosos churros marplatenses, que en invierno, acompañados de chocolate caliente, le dan batalla al frío y tientan a cualquiera.

La noche es una nueva oportunidad para seguir probando la gastronomía local. La oferta es muy amplia: sofisticados restaurantes con menúes de 5 pasos, los clásicos locales del centro, las pizzerías, las hamburgueserías. Cualquier opción es buena, dependiendo de los gustos y las ganas.

Para cerrar el día, dos opciones: hacer que la noche siga hasta bien tarde en alguno de los bares o boliches de la ciudad. O dar una vuelta por el Casino, uno de los lugares más tradicionales de Mar del Plata. El paseo vale la pena, aunque uno no quiera jugar alguna ficha en la ruleta o probar suerte con las maquinitas. El lugar trae recuerdos instantáneos a los amantes del cine argentino, ya que allí se filmaron escenas de recordadas películas nacionales.

El plan para un segundo día en Mardel puede ser más tranquilo y centrarse en el arte y la cultura. Una opción es recorrer los museos, como el de Arte Contemporáneo, que recibe a los visitantes con una escultura hecha por Marta Minujín de un lobo marino de 11 metros de altura construido con más de 50 mil envases de alfajores inflados con aire.

Otro foco de interés para conocer es el Centro Cultural Victoria Ocampo, en el que se recrea la memoria de la escritora en la que fue su casa de veraneo familiar. Por allí pasaron figuras como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Gabriela Mistral, entre otros. En la muestra permanente se exhiben los muebles originales de la habitación de la autora y un fondo bibliográfico con números de la Revista Sur y obras literarias de varios escritores.

Otra opción puede ser una visita a Sierra de los Padres, a 12 kilómetros del centro. Un lugar ideal para descansar, hacer deportes, pescar y disfrutar de delicias a la parrilla. Allí se pueden practicar actividades acuáticas en la laguna, como windsurf, remo o canotaje, hacer caminatas o cabalgatas. También pasear por el centro comercial y gastronómico, el Paseo de la Base, en el que se pueden adquirir artesanías y probar las especialidades.

Si de compras se trata, nadie quiere perderse la oportunidad de encontrar los mejores precios en lanas en los locales de la calle Juan B. Justo, que ofrecen prendas de fábrica y son un clásico hace años. Tampoco de pasear por el shopping Los Gallegos, una buena salida para disfrutar en invierno, con chicos. Cuenta con más de 100 marcas, espacios de juegos y sala de cine 3D. Los que buscan productos vintage y de diseño pueden también dar una vuelta por la calle Alem, a pasos de Playa Grande, en el barrio Los Troncos, donde se conjugan los comercios de antigüedades con numerosos restaurantes de primer nivel.

Después de un día de actividad, la diversión no tiene por qué parar. Puede seguir a la noche en una cervecería. Mar del Plata se convirtió hace algunos años en la principal capital de cerveza artesanal del país, y ofrece hasta 80 sabores. Los locales están instalados en sectores como Güemes, Alem, Constitución, Yrigoyen o la calle Córdoba, y, un dato para tener en cuenta, muchos ofrecen happy hour hasta las 21.

Por último, no se puede dejar La Feliz sin una visita al teatro. La cartelera de la ciudad siempre está llena de sorpresas, importantes artistas y espectáculos que invitan a todos a reírse y disfrutar.

En solo dos días, Mar del Plata puede ofrecer muchísimas actividades y sensaciones, que hacen que el tiempo se extienda y dé la impresión de que la escapada duró varias semanas. Por supuesto, con tantas posibilidades para elegir, quedarán ganas para volver pronto y disfrutar de todo lo que todavía queda por conocer.

Fuente: Clarín

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