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Triunfo superclásico: Peñarol se aprovechó del mal momento de Quilmes

91722eb2-ec15-4dad-9a64-2a14bd596d1cSin ser un claro dominador y con un desarrollo parejo y defensivo, una vez más Peñarol se quedó con el superclásico del basquetbol nacional, al vencer por 85 a79 a un Quilmes que sumó una nueva derrota, la número 12 en 13 juegos disputados. El máximo goleador del partido fue el foráneo Jimmy Baxter con 27 puntos (4/5 en triples), mientras que en el conjunto “Tricolor” se destacaron Jonathan Durley y Fernando Calvi con 15 tantos cada uno.

Un duelo de defensas se planteó desde el inicio. Con presión de ambos lados, el juego se tornó disputado a la hora de circular el balón y con cinco pérdidas por equipo en los primeros minutos. El goleo fue dominado por los extranjeros en el arranque, en “Peña” Jimmy Baxter y Reggie Okosa se repartieron los puntos, mientras que en el “Cervecero” Walter Baxley y Jonathan Durley fueron la única alternativa para anotar.

Pero el “Milrayitas” fue un poco más efectivo que su rival, y sin muchas diferencias en el juego, logró cerrar el primer cuarto con una considerable ventaja de 7 puntos (21-14).

Quilmes logró capitalizar dos ataques consecutivos  en el arranque del segundo capítulo. Sorprendió con un triple de Durley y luego con la anotación de Diego Romero. Sin embargo, cuando se arrimaba peligrosamente, una bomba desde 6,75 de Franco Giorgetti devolvió el desarrollo al inicio.

Alejandro Diez y Nicolás Brussino se encargaron de cerrarle los caminos en ataque a Quilmes. No obstante, la solución llegó con el tiro perimetral. Casi sin darse cuenta, el “Cervecero” empezó a descontar, especialmente ante la falta de gol de su rival sobre el final del chico, producto de siete pérdidas más (12). Así fue como, faltando pocos segundos, logró liderar el tablero por primera vez en la noche para cerrar el primer tiempo arriba 40 a 38.

Defensas aguerridas abrieron la segunda mitad. El partido se tornó parejo, de aro a aro, con pocos puntos pero mucha acción. Peñarol planteó un juego físico y mandó a un rival a la línea de libres, instancia donde anotó la mayoría de sus puntos en el cuarto.

En un abrir y cerrar de ojos, el elenco de Sergio Hernández volvió a adueñarse del encuentro. Una espectacular volcada de Brussino le devolvió el liderazgo y un oportuno triple de Leo Gutiérrez amplió la distancia a 6 puntos. La ventaja le quitó confianza a Quilmes que equivocó los caminos con tiros mal tomados  y le sumó seguridad a Peñarol en un juego que había comenzado desprolijo. Una bomba de tres puntos de Brussino le puso el broche al tercer cuarto y dejó a su equipo arriba por 8 puntos (61-53).

Pero un parcial 8 a 2 a favor de los dirigidos por Ramella abrió el último segmento. Sin embargo, el “Milrayitas” reaccionó con Jimmy Baxter y Fabián Sahdi como ejes ofensivos y con tiros abiertos. Pero el partido no se definió y no perdió emociones. Cuando el elenco de Hernández quiso sacar una ventaja definitiva, Quilmes lo volvió a complicar con su defensa y se arrimó con los tiros de Fernando Calvi (75-71 a falta de dos minutos).

Sin embargo, Alejandro Diez le robó una bola fundamental a Baxley y se quedó con la ilusión quilmeña. Posteriormente  un triple de Gutiérrez marcó la diferencia definitiva que terminó por cerrar el juego a favor del tricampeón 85 a 79, y una vez más con un Polideportivo intenso desde las gradas, Peñarol impuso condiciones, se quedó con un nuevo clásico y hundió más a su rival de toda la vida.

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