Ciudad, Policiales

Trabajo esclavo en Mar del Plata

En un operativo realizado en la zona de Chapadmalal, fueron clausurados dos talleres textiles clandestinos en los cuales 11 personas adultas, todas de nacionalidad boliviana, eran sometidas a trabajo esclavo. Las víctimas –ocho de las cuales carecían de documentación– trabajaban todos los días, de siete de la mañana hasta las nueve de la noche, a la vez que debían convivir en el mismo lugar, junto con sus hijos, cuatro chicos que tienen entre 3 y 5 años. El operativo fue ordenado por el fiscal Mariano Moyano, a raíz de denuncias presentadas por el Ministerio de Trabajo bonaerense y la Dirección Nacional de Migraciones. Los talleres funcionaban en los fondos de algunas viviendas de la zona. Dos personas, también de nacionalidad boliviana, fueron detenidas por ser los encargados de los lugares. Ahora se investiga a dos empresas reconocidas, para las cuales se realizaban prendas de vestir, sobre todo pantalones y camperas.

Fuentes del Ministerio de Trabajo provincial confirmaron a Página/12 que “tanto las viviendas como los lugares de trabajo se encontraban en condiciones de suma precariedad”. En ninguno de los lugares clausurados se cumplía “con las normas mínimas de higiene y seguridad, no había baños ni vestuarios a disposición de las personas que trabajaban allí”. Por otro lado, según pudo constatar con posterioridad el fiscal Moyano, “los dueños de los talleres no les daban a los trabajadores cobertura de ART, ni les entregaban elementos de protección personal” para realizar su tarea.

Los dos lugares allanados están ubicados sobre la calle 10, entre 11 y 13, de Estación Chapadmalal. En esos sitios se encontraron 16 máquinas que “no contaban con los elementos de protección para evitar que los adultos y los niños que allí se encontraban estuvieran seguros de no sufrir algún accidente mientras las máquinas se encontraban funcionando”. Las fuentes del Ministerio provincial precisaron que “las instalaciones eléctricas eran totalmente deficientes. Los cables estaban sueltos, no había tableros ni disyuntores que cerraran el paso de energía eléctrica en caso de un accidente”. El cuadro de deficiencias se completaba con la ausencia de matafuegos y de salidas de emergencia frente a un incendio, a pesar de que en los lugares se guardaban telas y otros elementos combustibles.

Fuente Pagina12.com.ar

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