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Tandil: El uso silencioso de la ivermectina en la ciudad es cada vez más frecuente

 

De eso no se habla, pero se usa, y mucho. Si bien reconocen su aplicación, médicos y farmacéuticos, prefieren no exponerse frente a un debate en la comunidad científica que aún no se ha saldado sobre la efectividad del uso del antiparasitario. De hecho el Ministerio de Salud de Nación y el Anmat no se han definido al respecto. El riesgo de la automedicación. En Tandil se trabaja en la confección de un protocolo para su utilización.

Desde mediados de septiembre del año pasado, cuando desde Civetan y otras unidades académicas daban cuenta de las conclusiones optimistas sobre el uso del antiparasitario ivermectina como método preventivo e incluso con muestras claras de sus características para bajar la carga viral, mucho se ha debatido sobre su efectividad a la hora de atemperar las consecuencias del coronavirus.

Ya a casi un año de pandemia, la comunidad científica aún debate sobre sus reales alcances, mientras que en “la calle”, en el mostrador de las farmacias, en las salas de internación e incluso en las terapias, su uso forma parte de las terapias alternativas, al aguardo de la vacunación masiva.

Es cada vez más común hablar con alguien que conoce a alguna persona que utilizó o está usando ivermectina para prevenir la infección o, si la contrae, transitarla lo más levemente posible. De hecho, sus beneficios llegan hasta por mensajes de texto y cada día hay más.

Lo singular de esta “realidad paralela”, lleva a que los mismos profesionales que la recomiendan, prescriben, venden, prefieran no exponerse, por caso ante la consulta de este medio, resguardándose atento a que el Ministerio de Salud y el Anmat marcaron una aprobación o desaprobación en ese sentido.

En esa realidad paralela, hay médicos, farmacéuticos, que proponen al antiparasitario como una opción. Otros más reticentes, si sienten presionados por la encrucijada de la demanda de sus pacientes. En el medio, el riesgo de un escenario peligroso del cual Tandil y el país lo padece, la automedicación, que con la pandemia, lógicamente, frente a los miedos e incertidumbres se acrecentó.

En efecto, cuando el Estado está ausente, cuando no hay una regulación desde un principio, empieza a evidenciarse como un mercado paralelo. Nadie habla, pero todos –o muchos- lo utilizan.

Hay que ver al farmacéutico en la presión con que se encuentra cuando le piden la medicación y no tienen la receta. Al médico que duda en recetarlo cuando no tiene una aprobación para ese cuadro. Se aclara que el ivermectina está aprobado, testeado y disponible para el uso antiparasitario hace ya más de 40 años. No se trata de dióxido de cloro.

De todas maneras, de a poco se observa un crecimiento de la comunidad médica que toma la decisión de recetar, prescribir y recetar. De hecho, varias provincias argentinas así lo han resuelto independientemente de la indefinición nacional.

Al respecto, este Diario pudo confirmar que hay avanzadas conversaciones precisamente en los científicos de la Facultad de Veterinarias de la Unicen -Civetan- y una institución sanitaria privada.

Las charlas abonan la posibilidad de implementar protocolos para el uso de ivermectina. La idea es abrir un registro y empezar a contar con datos propios.

La noticia la manejan con cautela, pero genera mucha expectativa el trabajo conjunto que busca, en definitiva, ayudar a los vecinos en medio de esta cruenta pandemia.

A favor

En medio del debate de la comunidad científica sobre los alcances del ivermectina, los que defienden su utilización apelan a que hay que poner en contexto que frente a la emergencia que significa la pandemia, frente al objetivo final que es la vacuna, encontrar herramientas de apoyo, herramientas terapéuticas sobre prevención como sería el caso del ivermectina tiene que ser una motivación de la ciencia, de la comunidad médica, y que a la sociedad la permita razonable y responsablemente, evitando la automedicación,   tener herramientas que ayuden, como sería el caso, defienden.

Aceptan que se puede coincidir en que lo que sería la letra chica de los aspectos regulatorios de la aprobación de nuevos fármacos hay aspectos que cumplir, pero “una cosa es una situación normal y otra en un contexto de emergencia sanitaria por la que se transita”, se argumenta. En dicho escenario, afirman que la información científica disponible sobre el uso de ivermectina ha sido suficiente como para tomar algunas decisiones

Se insistió en que desde septiembre, cuando se comunicó por primera vez el primer hallazgo científico que era capaz de bajar la carga viral,  impactó a escala mundial. De aquel momento a hoy a una constatación científica de diversos trabajos realizados en distintas partes del mundo, con distintos protocolos, con distintos regímenes de dosificación que ha dado resultados.

Siempre es bueno contar con mayor casuística, ahora conociendo la seguridad de sus 30 años de su utilización como antiparasitario, y sabiendo que sirve para bajar la carga viral, son elementos suficientes –defienden- como para intentar tomar alguna decisión en una situación de emergencia. De hecho algunas provincias lo han hecho porque consideran que la evidencia científica es suficiente.

“Siempre hará falta o será mejor contar con más datos, lo que ocurre es que esa utilización la necesitamos ahora”, se señaló.

Los que defienden su utilización insisten en el mensaje de que hay que evitar la automedicación. Que se requiere de una prescripción médica y un seguimiento del paciente con el tratamiento con ivermectina.

En lo que concierne a las sospechas de que detrás del uso de este antiparasitario habría intereses económicos para aquellos laboratorios que la promueven, lo cierto es que se trata de un producto económico. Sí se puede decir que mientras la vacuna termina siendo un elemento de peso geopolítico, la ivermectina no es negocio para nadie. Se trata de una droga que se produce en el país, económica y accesible.

Uno de los estudios más importantes en la materia fue llevado adelante por el prestigioso científico tandilense Carlos Lanusse, quien públicamente se ha lamentado de que “la Anmat esté privando a la sociedad de una herramienta que puede dar batalla al virus”, y  ratificó que se trata de un fármaco seguro, que reduce notablemente el riesgo de muerte y tiempo de internación. Ahora el propio académico prefiere no exponerse a la discusión pública, sin dejar de defender el trabajo que realizaron en pos de dotar de esta herramienta terapéutica.

Los reparos

¿Por qué no se autoriza el uso de este antiparasitario para el coronavirus? La respuesta es breve y contundente de parte de las autoridades sanitarias. Aún no hay datos que permitan respaldar una indicación segura y definida, ya sea para la prevención o el tratamiento de Covid-19. En reuniones con representantes de sociedades científicas y especialistas que convocó el Ministerio de Salud de la Nación, no fue posible llegar a un consenso.

“Hasta ahora, solo demuestra tener efectividad para disminuir la carga viral. Pero no mostró aún una efectividad clínica. Hay dudas por la poca experiencia con dosis altas debido a una posible toxicidad”, aclararon fuentes de la cartera sanitaria.

Qué es la ivermectina

La ivermectina es una droga antiparasitaria de amplio uso en medicina humana y veterinaria. Se utiliza en el mercado legal hace más de 40 años, con dosis definidas para conservar un patrón de tolerancia y seguridad para indicaciones conocidas.

Según cita el sitio web chequeado.com, su amplia disponibilidad y precio accesible le dieron un nuevo protagonismo durante la pandemia, sobre todo tras la publicación de estudios in vitro (en el laboratorio) que indicaron que la ivermectina era un potencial inhibidor de la replicación viral del SARS-CoV-2, el virus que produce el Covid-19.

Sin embargo, aunque se realizaron ensayos clínicos en el país y en otras partes del mundo autorizados, hasta el momento no hay aún estudios concluyentes que demuestren su eficacia clínica en el tratamiento de pacientes con coronavirus, según diversos especialistas consultados por este medio.

En junio último, agrega el informe del portal, científicos australianos del Instituto Discovery de Biomedicina de la Universidad Monash, en Melbourne, y del Instituto Peter Doherty de Infecciones e Inmunidad de la Universidad de Melbourne, publicaron un estudio en el que indican que la ivermectina detiene la replicación del SARS-CoV-2 y es capaz de matar el virus en un periodo de 48 horas.

No obstante, la publicación difundida en la revista científica Antiviral Research, señala que aquellos resultados fueron obtenidos in vitro, es decir, en condiciones de laboratorio: “Es importante señalar que estos resultados se han obtenido en cultivos celulares en el laboratorio. Las condiciones de estos cultivos pueden ser muy diferentes de las que se dan en los tejidos del organismo de un ser vivo, y concretamente de las de los seres humanos”.

Luego de esta publicación científica, la Anmat autorizó el comienzo de un ensayo clínico para evaluar la eficacia de la ivermectina en la reducción de la replicación del SARS-CoV-2 en estadios tempranos de Covid-19. El estudio fue llevado a cabo por un consorcio público-privado formado por el Instituto de Investigaciones de Enfermedades Tropicales de la Universidad Nacional de Salta, el Centro de Investigación Veterinaria de Tandil (Civetan, Conicet-Uncpba-Cicpba), la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), la Unidad de Virología y Epidemiología Molecular del Hospital ”Prof. Dr. Juan P. Garrahan” y el Laboratorio Elea Phoenix.

En septiembre último, el Conicet comunicó que el estudio, realizado sobre 45 pacientes con enfermedad leve a moderada, “arrojó que la administración de ivermectina a dosis de 0,6 miligramos por kilo de peso (el triple de lo usado habitualmente) produce la eliminación más rápida y profunda del virus cuando se inicia el tratamiento en etapas tempranas de la infección (hasta 5 días desde el inicio de síntomas)”.

EL ECO

 

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