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¿Son todas iguales? Las cervecerías buscan diferenciarse para sobrevivir

Las cervecerías modelo siglo XXI -esas en las que uno entra a tomar una pinta al paso o para compartirla con amigos- se han convertido en establecido elemento del paisaje urbano porteño. El registro realizado por Tap Map, una aplicación para orientarse en el mundo de esta bebida, consigna unos 614 brewpubs en la ciudad de Buenos aires, con barrios de alta densidad como Palermo o San Telmo que concentran 150 y 40 de esos establecimientos, respectivamente.

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El lado amable del fenómeno es que las cervecerías ya no solo son cervecerías (aunque sí, ¡hay muchas que son más de lo mismo!). Están aquellas que realizan una suerte de curaduría, y ofrecen una selección de los mejores productores, como es el caso de Bierlife que cuenta con 50 canillas con cervezas que van rotando semana a semana. Otras que se concentran en sus propios productos, generalmente siguiendo un estilo en particular, y aquí vale citar a Peñón del Águila que se especializa en cervezas lager. Brewpubs que hacen hincapié en la gastronomía, con propuestas adaptadas a la cerveza, como Piba o Nola. Otras que apuntan a hacer de la cervecería un lugar de encuentro, como Growlers, que por estos días lleva adelante un ciclo de DJ sets en vivo…

«En los últimos años ha habido un cambio notorio en lo que el consumidor reclama y en lo que percibe en cuanto a estilo y calidad», agrega Manuel Miragaya, propietario de Growlers. Mariano Toledo, director de Cerveza Patagonia, coincide: «Es notorio el cambio que está haciendo el consumidor, no solo cada vez demanda más variedad, sino que percibe mejor el diferencial de calidad del producto, sabe distinguir estilos, sabe qué quiere».

«Hoy la calidad de las cervezas artesanales que se encuentran en el mercado es muy dispar -sostiene por su parte Boan-. Y eso hace que las cervecerías que estén mejor posicionadas sean las que ofrecen una buena calidad de producto, y que al mismo tiempo buscan diferenciarse por estilos, por la ambientación del local, por tener una marca reconocida, por la gastronomía… hoy hay cervecerías con muy buena gastronomía y eso está levantando la vara».

«Creo que el mercado está saturado de productos iguales que no se destacan. Lo que falta es un poco de originalidad, que la propuesta acompañe el auge actual de la cerveza», afirma Eduardo Teisaire, de cervecería Black Monk, que apunta a diferenciarse expendiendo en sus ocho canillas cervezas importadas (Alemania, Escocia, Inglaterra, República Checa, entre otros países)+

Las propuestas originales que buscan satisfacer a un consumidor más experimentado son numerosas: «En Bélgica Caballito, cada estilo de cerveza se sirve en su copa; en Maldita Malta Bar se distinguen por un servicio self service, donde uno se sirve lo que quiere directo de la canilla; Galpón de Tacuara innovó el mercado con su cerveza en lata, enlatada en el momento; Buena Birra Social Club incorporó a su carta cócteles con cerveza; Antares Caballito se destaca por los bartenders cerveceros supercapacitados que transmiten su conocimiento al consumidor», cuenta, a modo de ejemplo, Jéssica Marantz, de Tap Map.

El invierno está al caer, y seguramente muchas cervecerías «fotocopia» no superen el frío. Las pintas que bebamos en verano seguramente serán mucho más interesantes.

Fuente: LA NACION

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