Política

Se están encogiendo los K en Mar del Plata; Raverta está menos 10

Fernanda Raverta, diputada nacional y de raíces montoneras había propuesto oportunamente dejar su banca de legisladora y hacerse cargo de la candidatura a intendente de General Pueyrredon. La oportunidad pasó y ahora que parece haber llegado el momento esperado, no la ayudan los sondeos previos.

Es que ya no existe el Frente Para la Victoria, hay que pensar otro nombre para Acción Ciudadana y esa sucesión de mudanzas, además de una pérdida de identificación es una señal de confusión para el universo kirchnerista, que no sabe dónde está parado.

Poco ayudan al respecto los casi inexistentes concejales K, que llegaron en el pico de la ola de la ex presidenta. Gracias a CFK y su tracción fueron  la expresión de 1/24 ava parte que les permitió una escasa trascendencia. Poco o nulo fue el supino discurso de Daniel Rodríguez a quien ya se le ha agotado una retahíla que él mismo volvió vetusta.

Pero volviendo a Raverta, sus esfuerzos por mostrarse con gente nueva, que no sin esfuerzos, le hizo la “gamba política”, no resolvieron su problema de falta de conocimiento que tampoco pudo levantar con un affaire amoroso con el hijo de la pareja de pingüinos más famosos del país. Parece que nada le funcionó y el futuro puede ser el ostracismo por lo menos en esta profesión.

Todos tienen un Maraude (Fernando) en su camino, recuerdan en el Concejo, una promesa que se esfumó y que tras su partida se deshizo en elogios a la generosidad de la política. Y siguen las firmas, encima a nadie tampoco le da para repertir. El problema de Marina Santoro y Marcos Gutiérrez es que ya también entonan con la Frente Marchita.

Pero el tema ya alcanza a la búsqueda de los outsiders de la política, estos forasteros de la actividad,  que cobran importancia por las urgencias que tiene el kirchnerismo en Mar del Plata, Bahía Blanca y La Plata, donde tienen que defender la eventual diferencia que les toque hacer en  la 1ra. y 3ra. Sección electoral del Sur y Oeste del Conurbano Bonaerense.

Cómo vulgarmente se estila decir, están en el horno. ¿Cómo era aquello de la militancia? Ni combativos ni generación espontánea. Nada por aquí nada por allá. Mal de muchos, consuelo de tontos. Nada está perdido todavía, pero tampoco aparece un inflador psicológico, mientras se evaporan las donaciones económicas que sostienen al Instituto Patria que fundó CFK, un compromiso que asumieron los concejales marplatenses y cada vez les duele más pagar la mensualidad para sostener el aparato político de la jefa.

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