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San Lorenzo fue demasiado para el presente de Quilmes

lnb5_2eAprovechando a su equipo completo, con un nivel de despliegue muy alto y encadenando su segunda victoria consecutiva, San Lorenzo venció a un disminuido Quilmes por un clarísimo 93-67 y sigue levantando en la Conferencia Sur de la Liga. Los de Boedo controlaron la historia durante toda la noche, pero en el tercer periodo terminaron de quebrar el partido (parcial de 24 a 5) y se llevaron un triunfo al trotecito.

El “Ciclón” arrancó mejor y con un buen balance arrancó más fino, con un parcial de 7 a 0 para adelantarse. La búsqueda constante de Lydeka, que pesó en el juego interior y dañó en la batalla profunda, más la mano calibrada de Mata con un triple, el Ciclón marcó el ritmo.

La potencia del foráneo Lydeka fue decisiva, el pivote se lució y junto a una buena serie de bombas con el sello de Walter Herrmann y Bernardo Musso, San Lorenzo sacó una brecha de doce unidades (19-7).

Los marplatenses reaccionaron bien porque encontró devoluciones en triples de Cequeira y Sansimoni, logró ponerse a cuatro con un gran pasaje (19-15) pero Johnson volvió a estirar diferencias para el azulgrana: 24-15 al culminar los primeros diez minutos.

El segundo segmento siguió con una sintonía similar, aunque el inicio fue parejo. Quilmes buscó remontar la diferencia, ya fuese con Romero, con Maciel o con los buenos intentos de Sansimoni, pero de todas formas le costó ejercer demasiada presión y San Lorenzo manejó el termómetro de cada arrastre.

El “Cervecero” se colocó abajo por seis tantos (26-20), pero el cuadro “azulgrana” se levantó con un parcial de 9 a 2 incluyendo una bomba de Musso para escaparse a trece: 35-22. El local tuvo un buen respaldo en Silas, pero Quilmes dio batalla desde su juego perimetral (sin Romero que salió momentáneamente) y se mantuvo al acecho.

Cequeira, uno de los conductores más claros del equipo visitante, guió al “Tricolor” a ponerse nuevamente a seis (40-34) e hizo negocio a pesar de ser superado por su rival. San Lorenzo cerró el parcial con ventaja de 42-34, aunque el buen cierre de los marplatenses los dejó en una diferencia cercana como para ilusionarse.

San Lorenzo terminó de inclinar la balanza en el arranque del tercer periodo. Con un buen balance en ambos aros sacó una rápida diferencia y a Quilmes se le hizo irremontable a pesar de los intentos. El local fue adquiriendo una mayor fluidez ofensiva y eso fue suficiente para apagar a un “Cervecero” de tramo opaco.

Quilmes no solamente se complicó con la defensa impuesta por el “Ciclón” sino también careció de ideas para resolver. Los errores propios acentuaron las virtudes ajenas, y los de Ramella pagaron muy caro el hecho de estar más de cuatro minutos sin convertir puntos. San Lorenzo aprovechó esa sequía visitante para sacar rápidamente dieciocho unidades (52-34) con Aguirre y Silas como las banderas más claras.

La diferencia siguió estirándose a pesar de que Quilmes marcó sus primeros puntos en el parcial, porque el pasaje de los marplatenses fue para el olvido (solo anotaron 5 tantos) y los de Boedo se lucieron a lo grande: apariciones variadas y contundente 66-39 para sacar una máxima de veintisiete unidades de distancia.

El último periodo estuvo de más, San Lorenzo ya había terminado de quebrar el juego en el tercer segmento y se relajó, rotando mucho el equipo con juveniles y jugadores de recambio y encima estirando cada vez más la brecha.

Con los espacios más abiertos, el “Tricolor” encontró más huecos para dañar y su despliegue se apoyó en varios como Baxley. El escolta goleador fue muy bien controlado por San Lorenzo durante los primeros treinta minutos, apareció con mayores libertades en el cierre pero también fue producto de que la defensa local bajó su ritmo.

De todas formas, el “Ciclón” siguió ampliando la brecha ya fuese con Flor, Martina, Mata, Herrmann y compañía. San Lorenzo se lució en ese goleo tan nutrido colectivamente y continuó dañando desde varios puntos, terminando de plasmar un 93-67 definitorio (la máxima fue de 35, 93-58) para lograr una victoria indiscutida sobre un rival endeble.

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