Política

Pulti sumó al Frente Para la Victoria ¿Y ahora?

mauri-macriEn las tiendas del intendente desean que las elecciones sean ahora mismo. En épocas de vigilia electoral, se consumen adrenalinas diferentes. El Frente Marplatense cerró con precisión quirúrgica, Cheppi  tuvo vestigios de Massa y puso los pies en polvorosa. Conexión directa con Wado De Pedro y el “Chino” Zannini, es la contraseña del nativo de Dolores, que también acepta y arenga a La Cámpora. Hasta en Balcarce 50 aceptaron el nombre de Frente Marplatense y no el de Frente Marplatense Para la Victoria, que impulsaban desde la ortodoxia K. Oficialismo al palo puede resumirse, y hasta Ariel Ciano piensa llegar con aire, al eventual gabinete de Julián Domínguez, para “poder entrar hay que saber salir” reflexiona el presidente del HCD.

Hoy hay cinco bloques en el HCD, pero el 8,33 % es una vara muy alta para algunos y no descartan sorpresas ni arriba ni abajo. No habrá la generosa distribución de las legislativas de 2013 y no sería raro que sólo tres perforen el techo que habilita a 1 (2) concejales. Parece prematuro pero es así y el batacazo puede venir de la mano del espacio de Margarita Stolbizer, que hoy representa (pese a las críticas) el armado más coherente, con mayor fidelidad y con capacidad para abrir los brazos para recibir heridos, por su identificación y por ser un canal menos contaminado. El Frente Renovador no aparece pertrechado para estas lides, destartalado afuera y adentro.

Tras 8 años de gobierno, con los colores K en las grupas no en las pecheras, (lo cual no es un dato menor) el intendente municipal se quedó con la batuta de la banda. Sólo berrinches de lactantes sonaron como protesta, nada importante, ya ni se oyen. Pero haber capturado el núcleo duro no ha sido todo el botín. Según datos obtenidos, los argentinos en las elecciones presidenciales, miran cada vez más hacia la boleta de abajo, la del intendente, estiman que es un 25 del electorado, el que puede cortar el último tramo de la papeleta.

En este caso hay que huir de la nacionalización de la porfía electoral. No quedar atrapado por el 70 % que quiere un cambio ya, resulta excluyente para el gobierno municipal. Caer en esas redes, supone un claro error de estrategia. En este hilván de análisis político, no debe escapar que se han recibido recursos de tesoros ajenos como para pisar el 40 % de los votos, un techo ambicioso que sólo cae cuando queda bajo la lupa la calidad de gestión.

La amenaza del Frente Cambiemos merece la siguiente reflexión en el campamento del “novokirchnerismo”  local: no es lo mismo dividir por 2 que dividir por 3. Esto es matemática pura, pero la política no es una ciencia exacta y esta experiencia de las PASO (en estas condiciones) no tiene antecedentes ¿Quién hubiera imaginado bajo el mismo paraguas a la UCR, el PRO y la CC? Pero tampoco existe ninguna garantía (muy por el contrario) que haya una fusión de votos allá por octubre, tras lo que se exprese el 9 de agosto.

En el mismo tren (que no es el de Randazzo) no descartan, sino que aseguran que habrá quien en el sobre introduzca una boleta del ingeniero con la del contador. Sería un voto híper reflexivo, casi al borde de un perfeccionista obsesivo. Todo será para el CEMA, los natatorios barriales, la orquesta infanto juvenil, el emisario submarino, la nueva terminal, el shopping del Gallego (de eso se encargará Scioli), ni la Ley de Medios en el reino de Aldrey y el sepulcro de la vieja agenda. Nada de inflación ni de pobreza ni desocupación y menos de inseguridad, de eso no se habla no es de gente positiva, y después la gente vota, pero no sin que les falten advertencias.

“Cómo se llevaría un gobierno de Macri con un partido vecinalista convertido en novokirchnerismo”, es un tema que ha comenzado a danzar en las fuentes oficialistas. Macri es generoso hablando, no ahorra verborragia, pero no se lo ve como un despilfarrador nato (recordar que Diego lo bautizó como el “Cartonero” Báez) como el de La Ñata ni el Axel de CFK y no va a quedar otra que abandonar la contabilidad creativa ni el mote de tensionar los presupuestos, como ahora se disfraza el exceso del gasto público.

En una palabra se acabó la fiesta y duro será el retorno por el camino de la realidad. Encima con el cargo de la policía local, que no la vistieron de naranja de casualidad. Habrá que aguantar la planta permanente y el STM pasará a recuperar la voz que ha perdido, pero lo que no perdió son los más de 2.000 nuevos afiliados que casi le aseguran retener la conducción. Pero será otro cantar, guitarra distinta, después de todo de eso se trata la política mal entendida, la que se hace a costa de la gente.

Desde ahora hasta el 22 de noviembre (todo indica que habrá segunda vuelta) habrá pulsos alterados, es una enormidad pensar a cinco meses cuando todo aparece atado con alambre, pero los argentinos han sabido cultivar la tolerancia, hasta en  almácigos domiciliarios. Ya nos comimos la Revolución Productiva, el Salariazo y la Década Ganada, pero en estos últimos veinte años nuestros gobernantes no han aprendido a contar los pobres, sino a ocultarlos. Mar del Plata no le va en zaga a esta estadística que crece a pasos agigantados.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

 

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