Política

Por qué no te callas, Duhalde: su aporte caducó

Con el nivel de inimputabilidad que viene manifestando desde hace bastante tiempo, el ex presidente Eduardo Duhalde profundizó sus dichos de hace semanas, cuando dijo que olía a “golpe de estado”, y renovó el gesto provocador en una entrevista con el programa “Hablemos de otra cosa”, que se emite por la señal LN+: “Estamos en un proceso preanárquico y la anarquía tiene color y olor a sangre”, dijo.

Los dichos de Duhalde no solo son peligrosos por los fantasmas que agitan por sí solos, sino además porque son arrojados de manera absolutamente descuidada, en un contexto extremadamente delicado como el que atraviesa Argentina, con cifras de la economía y el empleo que igualan los de las peores épocas del país.

Claro está que Duhalde no precisa agitar los fantasmas de la violencia institucional, porque su nombre por sí solo trae atado el recuerdo de eso: su llegada a la Presidencia se dio luego de la crisis de 2001 y su salida de la Casa de Gobierno, se dio en medio de una crisis económica sin igual y con la muerte de referentes sociales en represiones policiales.

Pero Duhalde avanza sin hacerse cargo de nada. Ni de su polémico rol durante la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, ni de los problemas serios que atravesó el país durante su gestión, ni de haber sido quien posibilitó la escalada de los Kirchner cuando le abrió camino a Néstor para que sea candidato a presidente en 2003.

Sin dudas, es el máximo referente de este pegote peronista que tiene como síntesis la figura ecléctica de Sergio Massa.

 

“Sostengo lo que creo desde la primera vez que fui intendente en Lomas: el que gana gobierna y el que pierde, también. Si no gobernamos todos juntos, si no dejamos de pelearnos como tontos, Argentina no sale”, dice Duhalde como para demostrar que lo asiste un espíritu democrático mientras sacude las estructuras sistemáticamente.

Una semana el ex presidente se muestra en una foto con Axel Kicillof y a la otra semana con Alberto Fernández. Sin embargo, a los pocos días es capaz de presagiar un golpe de estado.

 

“El gravísimo error que cometen los políticos es echarle la culpa siempre al que se fue. ¿Qué le importa a la gente? ¡La culpa la tenemos todos! Somos todos responsables por acción u omisión”, agrega Duhalde para mostrar autocrítica, dejando en claro que su autocrítica es en verdad una generalidad de la política, nunca algo en primera persona, que acepte y reconozca los errores que cometió y que, en ocasiones, seguimos padeciendo.

Disfrutó de los fondos de conurbano, generó pobreza y clientelismo, que hoy siguen en vigencia y forman parte excluyente del problema de fondo. Fundó este modelo con Chiche Duhalde y las manzaneras. Ahora sostiene que con esa movida, resignó puntos de coparticipación que sufren todos los marplatenses.

Un comentario

  1. HDP. Porque no se llama a silencio.

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