Jorge Elias Gomez, Opinión

Poco serio: el diálogo político en el que no se habla de corrupción

El ingeniero Mauricio Macri en su carácter de presidente de la Nación, debe formular un llamado amplio sin exclusiones, nadie con representación política debe ser marginado. A tal punto que el primer mandatario parece haber olvidado el plantón en los jardines de la Quinta de Olivos, que sufrió como presidente electo. No es una anécdota tampoco, que no haya recibido sus atributos de mando, por la ausencia de su antecesora, hoy con multiprocesamientos de hechos cometidos durante su gestión.

La marginalidad en la democracia, es por lo menos un toque de atención, sino será más de lo mismo. ¿Qué se quiere preservar? Están imbuidos en el agitado clima electoral como paso previo necesario para lograr la impunidad.

Que las causas judiciales abiertas por corrupción no se extingan, sean imprescriptibles y que la ley de extinción de dominio, debería ser el primero de los 10 puntos, que avanzan con dimes y diretes propios de la política, aunque los mismos van perdiendo seriedad, por la decepción que se percibe aún dentro del elenco de adhesiones a CAMBIEMOS.

¿Para qué quieren a CFK adentro? Por los votos que dicen que tiene. Entre el peronismo montonero y la patria sindical, encarnados entre otros por la familia Moyano y Hugo Barrionuevo, cuyos mascarones de proa son en este caso Roberto Lavagna y Sergio Massa. Ya en el 1983 el candidato presidencial del PJ, Ítalo Argentino Luder, llevaba bajo su brazo la amnistía de los actos cometidos por los integrantes de las juntas militares.

 No obstante, tras no haberlo logrado Luder, fue Carlos Menem el primer presidente del P.J de la democracia recuperada en 1983, quien les dictó el indulto, tras el juicio a los que fueron sometidos.

Hay una clara intencionalidad de la oposición encarnada por el peronismo, de zanjar esta coyuntura electoral, con los beneficios y privilegios que otorga el poder político, después sobrevendrá otro clásico, como el salariazo y la revolución productiva, una prédica que en modo Siglo XXI ya están proponiendo, como modelo alternativo de plan económico.

 No lo ignoran, quienes están en la “conversa”, todos sin excepciones. Es precisamente muy curioso y sospechoso, que nadie haya reparado en la falta del acápite corrupción, trascendental para saber de dónde proviene la pobreza, el atraso, la falta de institucionalidad, el debilitado funcionamiento del Poder Judicial. Toda esta red fue necesaria para que la corrupción se ensañara con los argentinos.

Con protección política, en este caso por omisión, también se incurre en una modalidad de corrupción, como es la estafa a la fe pública por parte de los gobernantes.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

Un comentario

  1. Tampoco habla de trabajo y crecimiento. Sólo de flexibilización y de pagarle al FMI. son cipayos pura cepa.
    Si hablaran de corrupción, los de la coalición gobernante van todos presos. (el caso dalesio fue la punta del iceberg)