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Obreros de SPI reclaman que el astillero cumpla con el convenio colectivo

2890_121Horacio Tettamanti ha sido motivo de fuertes críticas en relación al funcionamiento del astillero ubicado en una zona del puerto.

El clima laboral en astillero SPI, la empresa propiedad del funcionario nacional Horacio Tettamanti, no es bueno. Los 160 trabajadores que operan las gradas en la Escollera Sur y los diques flotantes en el muelle 7 están en pie de guerra. Los obreros navales denunciaron ayer que el astillero no cumple con lo que marca el convenio colectivo de trabajo 969 que vincula a la Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN), una cámara creada por SPI para separarse de la FINA, con el SAON, el Sindicato Argentino de Obreros Navales.

Los tres delegados de la empresa, Juan Duarte, Raúl Lovaiza y Ricardo Juárez, explicaron que SPI no abona el 30% adicional que contempla el convenio para los trabajadores que operan al sur del paralelo 40ºS.

“Lo venimos reclamando desde hace 3 años como también el reconocimiento por el trabajo embarcado que representa el 50% adicional del valor de la hora de las distintas escalas salariales”, contó Juan Duarte, ante REVISTA PUERTO, en el mediodía de ayer.

Los trabajadores se reunieron en asamblea el miércoles pasado. La decisión mayoritaria fue iniciar una pacífica medida de fuerza. “Queríamos fichar y no trabajar, para obligar a la empresa a sentarse a negociar porque los reclamos no son nuevos”, reconoció Lovaiza.

Desde la empresa avisaron que el derecho a huelga no sería reconocido y se los invitó a desarrollar la actividad laboral con normalidad bajo la amenaza de suspensiones masivas. Contó con un aliado inestimable: la cúpula nacional del propio sindicato.

“Juan Speroni (electo Secretario General tras las últimas elecciones) ni siquiera nos llamó para brindarnos su apoyo a la decisión democrática que habíamos tomado”, lamentó Juárez. No solo eso, Speroni y sus colaboradores llamaron a los propios afiliados para decirles lo inconveniente que resultaba iniciar un plan de lucha.

“Es una vergüenza pero no deja de ser una muestra cabal de la complicidad que existe entre SPI y la cúpula del SAON”, subrayó Jorge De Filippis. Si alguien conoce la relación del astillero de Tettamanti con la Comisión Directiva del sindicato es él. De Filippis todavía es miembro de la conducción desde su cargo de vocal.

En el planteo al astillero como telón de fondo asoma la interna que vive hoy el SAON y que no fue superada tras las últimas elecciones, desarrolladas el 6 de agosto pasado. En Mar del Plata la Agrupación Azul y Blanca presentó candidatos propios. Ganaron en la ciudad pero perdieron en la general. Denunciaron fraude y todavía mantienen ocupada la sede de la Avenida Paso.

Las últimas conquistas que lograron los trabajadores navales de SPI datan de 2012, cuando todavía estaba como referente Walter Castro desde la Secretaría Gremial. Fin de las cooperativas, reconocimiento de tareas insalubres y recategorización para más de la mitad de los obreros.

Castro renunció al SAON a fines de ese mismo año y denunció serias irregularidades en el manejo de la Obra Social. “Desde abril de 2012 que la empresa no cumple con estas pautas que marcan claramente el convenio colectivo, perjudicando a todos los compañeros”, coincidieron los Delegados de SPI.

Desde la empresa, Miguel Ángel Sánchez, el gerente de Relaciones Institucionales, descartó que SPI incumpla con el convenio. “Venimos cumpliendo todos los convenios e incluso mejoramos considerablemente algunos ítems para el beneficio de nuestros trabajadores”, aclaró el directivo, que a su vez preside ABIN.

Sánchez remarcó que el diálogo con los Delegados es “permanente” a partir de la activación de una mesa de trabajo que se reúne todos los jueves por la tarde, donde se formulan distintos reclamos y planteos junto a la Gerencia de Recursos Humanos.

Revista Puerto

Roberto Garrone

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