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Miles de fieles participaron de la celebración del Corpus Chris

Esta tarde, a pesar del frío y la amenaza de lluvia, miles de fieles se reunieron en la Iglesia Catedral para celebrar la solemnidad del Corpus Christi, o del Cuerpo y Sangre de  Jesús, luego realizaron la peregrinación por las calles del centro, llevando en andas el Santísimo Sacramento. Monseñor Gabriel Mestre, obispo de Mar del Plata, presidió por primera vez la eucaristía y se mostró muy contento por la gran participación de las comunidades y de los jóvenes, como lo había pedido. Concelebraron todos los sacerdotes de Mar del Plata; y cada parroquia, templo y colegio llevó un estandarte que le dio gran colorido a la procesión.

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“Con vos renovamos la historia. Este ‘vos’ mira en primer lugar a Cristo, Nuestro Señor, el Pan Vivo bajado del Cielo que vislumbramos en el Evangelio que acabamos de escuchar. Inmediatamente, ese ‘vos’, mira a los hermanos con los que compartimos nuestro camino de fe en la vida cotidiana. La frase termina con el ‘renovamos la historia’ señalando que es hacia allí donde toda espiritualidad auténticamente eucarística tiende y tiene sentido. Renovar la historia es pasar existencialmente de la antigua a la nueva alianza, como nos lo señala el texto de la Carta a los Hebreos en la segunda lectura”, inició diciendo el obispo y luego explicó que utilizaría los tres puntos a los que aludió el papa Francisco en el mensaje de que envió hace una semana a los jóvenes reunidos en Rosario por el Encuentro Nacional de Juventud: presencia, comunión y misión.

“Una de las formas privilegiadas de vivir la comunión con Cristo en la vida de la Iglesia es la sinodalidad. Queremos ser una Iglesia sinodal. Es el desafío que tenemos por delante: una comunión que se exprese en la sinodalidad. Ese es el estilo de Iglesia que nos prepara para vivir el Primer Sínodo Diocesano como un acontecimiento que realmente renueve nuestro camino de vivencia del Evangelio de Jesús. Es por eso que les pido a los queridos laicos, consagrados, diáconos y presbíteros de los distintos espacios pastorales, que entren con entusiasmo en el camino sinodal de la Diócesis con la realización de las asambleas eclesiales”, pidió el obispo e hizo referencia al camino que comenzará toda la diócesis, reuniéndose, trabajando, reflexionando sobre la vida y la misión de la Iglesia.

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Más adelante, hizo referencia que la “misión evangelizadora que se abre a todos para invitar al encuentro con Jesucristo, el Señor de la historia es misión comprometida y solidaria con todos, privilegiando a los pobres, débiles y sufrientes. Misión apasionada y clara en la defensa de la vida en todas sus manifestaciones, en el contexto actual, especialmente en la vida amenazada de los niños no nacidos. ¿Cuál es hoy mi misión en este mundo? ¿Soy verdadero evangelizador en mis ambientes anunciando a todos que Cristo está vivo”.

Para concluir, recordó a todos los presentes, que la semana que viene se realizará una nueva edición de la Colecta Anual de Cáritas, bajo el lema “La solidaridad empieza por dar”; y que la misma es “una forma privilegiada de comprometernos con los hermanos más necesitados”.

“Con vos renovamos la historia. Con ‘vos’ Señor, Pan de Vida, que sos presencia, comunión y misión. Con “vos” hermano del camino de la fe en una Iglesia comunidad sinodal. Con “vos” hermano de la vida para que te sientas invitado a redescubrir la fe en Cristo como lo más profundo, verdadero y bello que puede acontecer hoy en tu existencia y la de tus seres queridos. Él y solo Él te trae y nos trae vida y vida en abundancia”, concluyó el obispo.

Luego de la distribución de la comunión, los miles de fieles reunidos con monseñor Mestre a la cabeza, realizaron la procesión por las calles de la ciudad. Con el Santísimo Sacramento llevado en andas por sacerdotes, el recorrido fue desde la Iglesia Catedral por Mitre hasta Rivadavia, de allí hasta Catamarca y retomó por Luro y Mitre hasta las escalinatas de la Catedral. Cabe destacar, que esta es la única vez en el año que el “Cuerpo de Jesús” sale del sagrario en procesión y es una forma de “bendecir” con su presencia Santísima las calles de la ciudad. A llegar a la Catedral, en las escalinatas, el obispo realizó la bendición ante los miles de fieles que se congregaron en el playón.

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