Política

Mazzitelli: “Decidí ser pre-candidato a Diputado Nacional Socialista Auténtico por la CABA”

IMG_9971_chica[1]Si amigos, he tomado esta decisión en un momento de soledad y reflexión. Escuché hace pocos días a Estanislao Bachrach, sostener que “el 95% de las decisiones son emocionales” ¿Por qué esta sería distinta? ¿Qué tendría de malo por otra parte?

Ignoro si mi edad lo aconseja. Y reconozco que mi estado de salud dista de ser el ideal. Tampoco sé si mis amigos, compañeros del Partido o de las fuerzas con las  que armemos un frente lo verán bien. Pero hay algo que me empuja y no quiero dejar de darle rienda suelta. Creo que es mi incurable optimismo histórico.
Nadie podrá decir que, después de 44 años de militancia ininterrumpida, he buscado beneficio personal alguno. Ahora mismo recuerdo, quizás sin la exactitud que demanda la rigurosidad histórica, mi ingreso –junto a mi primo- a las filas del Socialismo Argentino. Un Socialismo que aún hoy me sigue emocionando. Defensor irrefrenable de la dignidad humana, cultor de las personas de carne y hueso –sobre todo los trabajadores- llevándolas al altar de lo sagrado; para cuidarlas, protegerlas y cultivarlas en las etapas más frágiles de la vida, para que alcancen la libertad en toda su potencialidad cuando la biología los hace más fuertes y más sabios. Como no conmovernos en aquellos años con la figura de Alfredo Palacios y la fuerza irrefrenable –sobre todo para los niños y los jóvenes- de la figura quijotesca, cristiana y revolucionaria del Che Guevara.
Los primeros carteles que ayudé a imprimir en planograf decían “gire a la izquierda”. Salíamos a pegarlos con la recomendación de cuidarnos de la policía. Eran los años de la dictadura de Lanusse, que a la luz de la dictadura siguiente podríamos llamar Dicta-blanda.
En esos años de violencia, desde las filas de este pequeño gran Partido, luchábamos por la Democracia, el respeto a la Soberanía Popular, la Defensa de las Instituciones, los Derechos de los Trabajadores, los  Derechos Humanos  y la Autodeterminación de los Pueblos.
Sí. También por el Socialismo; que, como una etapa avanzada de la Democracia, por la propia fuerza del pueblo avanzaría desde la igualdad política –cada ciudadano 1 voto-, a la igualdad económica y social. Preferiblemente por evolución, sin descartar la revolución; según las enseñanzas del maestro Juan B. Justo.
Tener esas ideas en aquellos años resultaba muy peligroso. Y nosotros, sin locuras, siempre pusimos el cuerpo. Durante la triple A y durante los terribles años de plomo de la Dictadura más sanguinaria que haya tenido nuestra Patria. ¿Cómo no tener el cuerpo gastado? ¿Por qué un joven no podría pensar “pucha estos dinosaurios no terminan de morir nunca”? Paciencia. No hay deuda que no se pague, ni plazo que no se cumpla.
Hoy, quizás como una expresión de las mismas emociones, vuelvo a jugarme con una candidatura en Democracia. ¿Por qué no hacerlo si nadie nos secuestra, nos tortura o nos mata por ser socialistas? Pero ¿habremos quedado anclados en el pasado? Que nadie lo piense. La vida ha tenido la gentileza de permitirnos dar una enorme vuelta. Y el socialismo, que brilló durante décadas como la esperanza de un mundo mejor para millones de seres humanos en todos los países del mundo; y que en el último cuarto del siglo XX empezó a entrar en el pasado, ahora se nos vuelve a presentar en el futuro cercano. Distinto, lógicamente.
Moderno, innovador, creativo, participativo, más democrático y más libertario que ninguna otra fuerza en la historia. Respetuoso, amable, predispuesto a lo bello;  pero al igual que en el pasado, sin dejar de ver la necesidad de cambiar estructuras arcaicas, neocoloniales, que generan injusticia, dolor, enfermedad y muerte. Este socialismo que viene es profundamente humanista y también ambientalista. Conocedor de la experiencia histórica, sabrá convivir con los resabios de todo lo viejo que nos atormenta, sin dejar de trabajar un solo minuto para cambiar esa realidad.
Realidad que resultó más dura de la previsto por Tomás Moro, Saint Simón, Robert Owen o Charles Fourier, socialistas utópicos que anticiparon  en siglos un futuro superior y soñaron con ahorrarle a la humanidad humillación, dolor y explotación. Ahora esas ilusiones visionarias están más cerca. En gran medida el avance impetuoso de la ciencia, la tecnología, la producción extraordinaria y la educación, lo hicieron posible. Hemos alcanzado la sociedad de la abundancia –una buena noticia-, conviviendo de manera inmoral con enormes bolsones de pobreza, marginación y tristeza.
Si, en algún sentido podemos ser dinosaurios sobrevivientes de una época que parece antiquísima para los más jóvenes, al mismo tiempo hemos sabido preservar el mensaje de los mayores, que anticipaban que un mundo mejor era posible. Y que por ese mundo mejor valía la pena luchar toda la vida.
Si no bajamos las banderas cuando las balas silbaban cerca o cuando el huracán de ideas neoliberal pretendía limpiarnos de la escena, sin que mediara debate alguno ¿Cómo no habríamos de levantar hoy hasta la cima del mástil la bandera de un nuevo socialismo? Con la cabeza abierta, sin pretensiones  de ser los dueños de la verdad, respetuosos de todos los  que tienen algo para decir, humildes. Pero con la profunda convicción que la Dignidad, la Solidaridad, la Justicia y la Libertad, cada día claman con más fuerza para que cambiemos las estructuras en función de estos valores. Para que  asumamos la revolución científica, tecnológica y productiva con ética. Para que dejemos de ser gobernados por la avaricia, el egoísmo, el individualismo, el consumismo exacerbado y el egocentrismo; que destruyen la naturaleza y al hombre, al no considerar siquiera a las generaciones futuras.
Quien haya llegado hasta aquí tendrá que saber que levantaré puntos clave en la campaña. No serán taxativos, solo pretendo incorporarlos en la agenda política para suscitar el debate correspondiente. Ojalá pueda hacerlo para elevar un milímetro la calidad del debate político.
Van esos puntos: 1.- Ingreso Básico Universal; 2.- Reforma Política, planificación estratégica; 3.- Estado de vanguardia; reforma impositiva y papel de la inversión pública; 4.- Sistema Público de Salud, fundado en la educación, promoción y prevención; 5.- Congreso Educativo del Siglo XXI circunscripto a la educación pública. 6.- Armonización del sistema productivo, tecnológico, científico y educativo; 7.- Modernización industrial. 8.- Definición de industrias estratégicas.- 9.- Nueva política agraria fundada en la promoción de la chacra mixta. 10.- Reforma Urbana, para la descentralización y la ocupación equilibrada del territorio nacional, con la finalidad de mejorar la calidad de vida de cada familia. 11.- Defensa del ambiente; 12.- Reconversión hacia una nueva matriz energética; 13.- Plan para un sistema multimodal de transporte; 14.- Reforma financiera. Investigación de la deuda. 15.- Seguridad  como política de Estado, abordada en forma sistémica, integral y científica; 16.- Una inserción más activa, provechosa e inteligente de Argentina en América Latina y el mundo. Si tan solo alguno de estos temas, junto a mis compañeros, logramos ponerlos en la agenda política, nos daremos por satisfechos.
Y finalmente, como síntesis de las culturas originarias y de la modernidad; hacer del buen vivir, la base con la que proyectar el futuro de todos los argentinos.

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