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Los exorbitantes precios en Punta del Este, tema excluyente entre los turistas argentinos

verano-2015-1988363w300«La gente que viene acá tampoco come vidrio, Punta del Este es caro y siempre lo fue», dice Marcela, de Pilar, que viene de vacaciones con su familia desde hace más de 30 años, cuando el exclusivo balneario uruguayo era un refugio para los argentinos que querían alejarse del bullicio de la costa argentina.

Instalada en Manantiales, Marcela ya conoce todas las estrategias para que no le «arranquen la cabeza» y este verano eligió aplicarlas al extremo. «Ya el año pasado notamos que los precios de algunas cosas eran insólitos. Por eso tomamos algunas precauciones. Trajimos en septiembre todo lo que es conservas y dejamos equipada nuestra casa», comenta a LA NACION. A la hora de ir al supermercado para buscar los faltantes perecederos de su heladera, se encontró con una abrupta diferencia con respecto al año pasado: en el supermercado Ta-ta de San Carlos, estratégicamente seleccionado porque, sin dudas, cuenta con mejores precios que los almacenes de Manantiales, gastó 400 dólares. «Solo fui a buscar algo de fiambre, frutas y otras cosas que no se pueden traer desde allá porque necesitan heladera, no lo podía creer», agregó.

Cristina y China, dos amigas suyas que también vacacionan en estas playas desde hace varias décadas, aclaran que, pese a que el cambio no favorece a los argentinos y los precios de algunos productos son «de lujo», no encuentran significativas diferencias con los precios en la costa argentina e incluso con la Capital. «Alquilar un departamento en Cariló es tan caro como acá. Y la carne está a precios increíbles pero son los mismos que en Buenos Aires», aseguran.

La sentencia unánime en la playa esteña es que «comer afuera es un lujo». Es por eso que la gran mayoría de los argentinos no visitará los restaurantes de moda. Por el contrario, la moda argentina es organizar comidas en casas. «Hacemos reuniones y cocinamos todas las amigas, es barato y más divertido», concluye Marcela.

Además de reducir las salidas, hay productos cuyos precios son un delirio: «¡Un licuado en José Ignacio te puede costar $300!», exclama Eliana Reynaldo, rosarina, de 29 años. Viajó con su grupo de amigas para pasar Año Nuevo y enganchar con el fin de semana largo antes de volver a la rutina. Una escapada corta porque después hay otro plan: Cuba 2015. Consiguieron un alquiler relativamente accesible para compartir entre cinco y al igual que Marcela de Pilar trajeron las provisiones desde Rosario. «Bebidas y latas de conserva. Lo demás en el súper de Maldonado, porque en La Barra es imposible», agrega. Mientras las rosarinas gastaron $1100 en la compra semanal de productos no perecederos para cinco personas (fiambres, verduras y lácteos) en un mayorista, una pareja de porteños pagó $1300 por una compra similar para dos en La Barra.

Otro bien de lujo es la nafta: «Está tres veces más cara», comenta Julieta y su marido le da la razón: «El problema es que en eso no se puede hacer mucho ahorro…Acá te movés en auto», agrega.

Por una una hamburguesa se pueden pagar $100 y por una porción pequeña de rabas $135, por mencionar algunas de las típicas comidas que se consumen en vacaciones.

Salir de noche…un lujo

Suponiendo que se pueden reducir las salidas a comer afuera y optar por los platos caseros, hay algo que parece ineludible en la Ibiza latinoamericana: salir de noche. Otro obstáculo para los bolsillos argentinos: «Un trago en Tequila te puede costar 40 dólares. Es imposible», comenta Luisina Bonsembiante, periodista, de 30, otra rosarina en Punta.

Y a la hora de analizar cómo festejar Año Nuevo el panorama se complica: «Las entradas a las fiestas son muy caras, rondan los 80 dólares, pero también queremos festejar…Todavía no lo decidimos. Pero Punta del Este da para quedarte dando vueltas, porque la fiesta está en la calle», agrega Antonela Bertonati. Sus amigas coinciden: «Es caro Punta, pero te las podés arreglar para no gastar tanto. En la península los alquileres son mucho más baratos y siempre hay algunas opciones para reducir gastos. Las tarjetas de crédito tienen grandes descuentos, del 40% e incluso 50% que se pueden aprovechar».

Alquileres, por las nubes

Los alquileres, otro punto de discusión. Si uno chequeaba la disponibilidad hace un mes, había que tener un suculento ahorro para pagar un departamento por los días de temporada alta -entre el 20 de diciembre y el 6 de enero-. Pero según datos recopilados por el diario El Observador de Uruguay, la escasa demanda obligó a reducir los precios. En la primera quincena el valor promedio fue de 160 dólares la noche. En la península se consiguen departamentos por ese precio todavía en estas fechas, aunque incrementan hacia el Este: en La Barra y Manantiales los alquileres rondan los 250 dólares la noche.

Recorrer las playas por estos días demuestra, sin embargo, que los argentinos todavía tienen una fuerte presencia. Pese a que en los últimos años, y sobre todo a partir del cepo cambiario, se redujeron dando paso al aluvión de brasileños y europeos, los que se enamoraron hace tiempo de Punta del Este siguen viniendo. Cueste lo que cueste.

La Nación

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