Ciudad

La mayoría de la gente cree que en los próximos años no habrá cambios en el país

Situación general del paísSegún un estudio presentado en marzo 2015 sobre participación ciudadana, el Observatorio de la ciudad, señaló que el  nivel de participación en instituciones o espacios donde transcurre la vida cotidiana es escaso, y destacó esto como un indicador esencial de  democracia social.  Desde esa perspectiva, las conclusiones dieron lugar a una nueva investigación acerca de la credibilidad y confianza en los actores sociales, sean éstos instituciones, grupos sociales u otros.

La confianza, la credibilidad son condiciones dinamizantes de la participación y un componente significativo de esa noción compleja que es la  legitimidad política. Se entiende en este estudio a la credibilidad como el fundamento y razón que se encuentra en alguna cosa para creerla y, confianza como la esperanza firme que se tiene de una persona o cosa.  Es manifiesto, en ambas definiciones,  el carácter subjetivo y  positivo de estas  cualidades; en efecto, en relación a lo que se atribuye promueven adhesión, expectativas positivas  y, por lo tanto,  movilizan al sujeto para orientar sus comportamientos al logro de fines.

Objetivos y Perfil de la muestra

Los objetivos específicos del estudio plantearon conocer la percepción de los encuestados respecto a la situación general del país; indagar la creencia en las posibilidades de cambio de la situación actual e identificar las razones;  conocer el grado de confianza respecto de diversas instituciones;  identificar actores sociales a los que se reconoce por su aporte positivo al bien social e identificar su apreciación en relación a la presencia o ausencia de ciertos valores.

Se trabajó con una muestra de 500 personas de ambos sexos  mayores de 18 años, con distintos niveles de educación y ocupación. Los datos se relevaron en abril de 2015.

Resultados

En relación al primer objetivo,  la percepción  de los encuestados acerca de la situación general del país, desde una perspectiva integral, es calificada por el 83% de modo insatisfactorio. A su vez, los datos indican que más de la mitad de los encuestados cree que la situación en los próximos años se mantendrá igual. El resto, que estima que cambiará, se distribuye equilibradamente entre quienes creen que mejorará  y quienes creen  que empeorará.

Las razones que fundamentan estas opiniones son producto de expresiones de los encuestados.  En este punto es interesante destacar algunos rasgos que, en general, comparten en cuanto a su forma y contenido.  Las opiniones están impregnadas de insatisfacción y el tono negativo  es rápidamente  advertido; y esto es válido tanto para las expresiones de quienes manifestaron que  no habrá cambios y también para las de quienes creen que sí,  sean éstos positivos o negativos.  Es llamativo que el modo en que están expresadas las razones que justifican el cambio positivo es mediante el uso de condicionales o bien, remitiendo a la presencia de un deseo o al carácter optimista.  En cuanto al contenido es preciso destacar que hay temas que aparecen como ejes en las tres alternativas: la educación como una deuda social cada vez más profunda; la ausencia de valores; la falta de propuestas; la inseguridad; la delincuencia; la corrupción; las promesas incumplidas; la desvalorización del trabajo; el individualismo y la prevalencia de los intereses propios o de grupos por encima de la sociedad; la ausencia de una clase dirigente capaz y honesta, entre otras.

De los encuestados que sostienen que la situación se mantendrá más o menos igual  algunas expresiones consideradas representativas  por su forma y contenido son:  “Se necesitaría mucho esfuerzo y  no todos están dispuestos a hacerlo…;“Sólo cambiará si se  educa en valores y cambia la educación”; “La educación ha sido decadente en los últimos años”; “No hay propuestas”; “Está socialmente instalada la cultura del no trabajo… falta educación”; “Con el nivel de delincuencia que hay no se puede esperar nada mejor”; “No creo que venga un político que ponga a la gente antes que sus intereses y los de sus funcionarios”; “Veo que nada cambia desde que soy chica, los políticos siguen prometiendo en elecciones  y luego no hacen nada, y nosotros como sociedad no tomamos un papel más activo y permitimos que eso pase”; “El argentino  está acostumbrado a que lo estafen”; “Porque es cultural”; “Peor no podemos estar:  no hay seguridad, no hay justicia,  se fomentan generaciones  sin trabajar”.

Aquellos que sostienen que la situación cambiará para mejorar expresan:   “Confío en que habrá algún cambio”;  “Si cambia gobierno, algo cambiará”; “Por el potencial del país”; “Es un deseo: que se unan los políticos y saquen a flote al país”; “No puedo encontrar factores que muestren una posibilidad de mejorar si no asume alguien honesto y capaz”;  “Si porque soy optimista y considero que los cambios comienzan en uno mismo y no hay que esperar que todo lo haga otro”.

Los que creen que la situación cambiará para empeorar  expresan: “Por la mala educación”; “Hay solo intereses propios y nada en común”; “Está instalado que  no hay valores y esto parece muy normal”;  “Por la corrupción”; “No será posible porque la marginalidad, la pobreza, la violencia y la corrupción han crecido”; “La situación económica empeora día a día, la inseguridad no disminuye,  la gente es cada vez más violenta,  la educación familiar es cada vez más  deficiente”; “Hay ya por lo menos dos generaciones acostumbradas a no trabajar”;  “Exceso de planes sociales”

Del resultado del análisis en relación al grado de confiabilidad en instituciones / actores sociales, se advierte que, más allá del valor medio, siempre hay personas que califican con 10 y salvo pocas excepciones como la familia y los amigos, también todos los actores reciben en algún caso la puntuación de cero. Un dato interesante es que la  calificación recibida por los vecinos es levemente menor en el caso de los más jóvenes y aumenta en los adultos mayores.

En la atribución de confianza a los Poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo así como a los  militares  y políticos en general, hay un 50% que se concentra en las puntuaciones más bajas (0 a 2 ó 0 a 3) dispersándose notablemente hacia las calificaciones más altas.  En el caso de la Policía la concentración se da en la franja de 2 a 5.

En la comparación entre medios de comunicación y redes sociales, se observa que en la primera, un 50%   se concentra entre 3 y 6 puntos mientras que, el mismo porcentaje, en las redes sociales, se encuentra entre 2 y 6. En este último caso la variación  se debe a la calificación menor que otorga el segmento de la población de adultos mayores a 71 años.  Por otro lado, la atribución de confianza  a las Instituciones religiosas es mayor en el grupo de 71 años y más.  Llama la atención que, en cambio, en relación con las instituciones que prestan servicios de salud hay coincidencia en la percepción de los más jóvenes y los mayores de 71.

Se dio la posibilidad a los encuestados de  agregar actores sociales no incluidos en la nómina propuesta  con el fin de atribuirles también el grado de confianza /credibilidad. La nómina es extensa e inclusiva de diversos tipos de instituciones y grupos sociales que cumplen determinados roles. En la nómina propuesta los más reconocidos por su aporte son, precisamente las ONG y las  instituciones educativas; luego, familia, médicos e instituciones dedicadas a la salud, clubes,  y diversas formas de voluntariado que incluyen bomberos, comedores, grupos de ayuda, entre otros. Entre los calificados negativamente se propone al INDEC, la AFIP, los Bancos y, en menor proporción,  a abogados.  En el grupo de los actores incorporados a la nómina con un grado de confiabilidad promedio satisfactorio se encuentran los bomberos voluntarios, ONG,  grupos de ayuda, médicos y hospitales públicos.

Respondiendo otro objetivo de la investigación, se detectó que hay un alto nivel de coincidencia en destacar que el respeto es el valor que más se ha perdidoTambién se mencionan la educación, la honestidad, la solidaridad y la cultura del trabajo como los valores más mencionados en una nómina muy extensa y con gran dispersión, características que  permiten afirmar que para los encuestados, sin duda, hoy “los valores” se han perdido. Otros valores perdidos en la sociedad actual son: la moral en general, compromiso, humildad, esfuerzo, verdad, sinceridad, compañerismo, bondad, amor, paciencia, comprensión, lealtad, perseverancia, generosidad, honradez, caridad, discreción, fidelidad, disciplina, y en algunos casos,  simplemente, los encuestados dicen “todos”.

Finalmente se consultó el grado de acuerdo con una serie de afirmaciones. Como síntesis, a partir de las afirmaciones  a las que se les atribuye los mayores acuerdos (más de 60% promedio) el Observatorio de la Ciudad ensayó un texto descriptivo de la sociedad en la que vivimos, según los datos obtenidos en la muestra: “Vivimos en una sociedad  afectada por una profunda crisis. La crisis comienza en las familias, se juzga al otro superficialmente y esto, naturalmente, tiene su contrapartida, muchas personas viven aparentando lo que no son.  Muchos conocemos personas que pagan coimas para lograr lo que se proponen y esto sucede porque hay otros que las solicitan. Conocemos personas que podemos calificar como corruptas.  Sin embargo, podemos afirmar que vivimos en un país que es solidario”.

Si en cambio se resalta las afirmaciones que no lograron acuerdo, el texto propuesto sería: “Nuestra sociedad no es moralmente sana. Las instituciones no funcionan bien y esto es un impedimento para lograr el bien de las personas.  No se han logrado los acuerdos fundamentales que permitan políticas estables y la política no es una actividad bien vista en nuestro país”.

 

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