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Guardavidas pintaron advertencias en la playa donde una nena murió aplastada

Los papás de Emma Perazzo, la nena platense de 2 años que el pasado 8 de enero murió luego de que un acantilado se desmoronara sobre ella en una de las playas del norte de Mar del Plata, donaron 25 aerosoles de pintura y 3 palas, para que los guardavidas pintaran advertencias a lo largo de los 800 metros de barrancos que hay sobre la costa.

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La semana de la tragedia, personal de Defensa Civil del municipio de General Pueyrredón se acercó hasta la playa donde ocurrió el hecho y colocaron dos carteles, uno sobre la ruta y otro sobre la bajada a la costa. Pero los papás de Emma fueron en persona a ver las señalizaciones y sintieron que no era suficiente.

Mariano González Gadis, uno de los guardavidas marplatenses que 11 días atrás se enfrentaron a la terrible escena del desprendimiento, se sorprendió el domingo cuando recibió en su celular un mensaje de texto de Paulina, la mamá de Emma, con una propuesta para colaborar para que la historia no se repita.

«Estuvimos hablando unos 20 minutos, me quería decir que había tenido una idea y si la podíamos llevar a cabo nosotros los guardavidas, porque ellos estaban lejos», le explicó a Infobae González Gadis, y amplió sobre la iniciativa: «La idea era donar aerosoles para que nosotros podamos pintar los acantilados con advertencias».

Inmediatamente el guardavidas se puso a disposición y el lunes a última hora fueron sus compañeros los que recibieron en la playa conocida como «Las Delicias» el envío, de manos del abuelo de Emma, radicado en Mar del Plata, que acercó 25 aerosoles de pintura de diferentes colores y además tres palas.

«El martes bien temprano nos pusimos a pintar todos los barrancos con mensajes de prevención, la mayoría dicen ‘peligro’‘derrumbe’, o ‘zona de derrumbe’,  para que la gente sepa», precisó González Gadis, que aclaró : «Si bien sabemos que esta no es la solución principal», la idea es que sirva para evaluar si funciona y a partir de ahí ver la posibilidad de extender la medida a otras playas.

«Yo estoy seguro de que la familia de Emma si hubiera visto ese día un cartel en la bajada o una pintada en el acantilado, hoy no estaríamos hablando de una tragedia», manifestó, y opinó que, pese al impacto que tuvo el hecho, todavía «falta más conciencia de la gente».

«Por más que estén las pintadas, hay gente que sigue acercándose, metiéndose en las cuevas, mucha menos, pero pasa», graficó el trabajador, al tiempo que se permitió agregar que serviría que hubiera «concientización en las escuelas» respecto de este tipo de peligros que muchas veces son invisibilizados o subestimados en las playas.

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