Política

General Pueyrredon tiene mejor cumplimiento presupuestario de la provincia

blankAún apremiado, con insolvencia crónica, girando en descubierto para pagar los sueldos, la Municipalidad de General Pueyrredon, encabeza la nómina de municipios que se ajusta a un gasto rigurosamente presupuestado, con la salvedad que para ese cometido ha recibido constante asistencia económica con planes de Nación y Provincia.

El contraste alcanza niveles insospechados ya que Florencio Varela orilla un desfasaje del 400 %, gastan 4 veces más de lo previsto y aprobado por el respectivo Concejo Deliberante. El exceso que se produce en la recaudación, permite utilizar los fondos sin mayor control siempre bajo sospecha del desvío de los mismos como fondos afectados.

Así se refleja a través de la información que proviene del Tribunal de Cuentas y que se refleja en el matutino La Nación “en 2016, el municipio de Florencio Varela aprobó un presupuesto de $ 776,9 millones. Pero al final de ese año el presupuesto vigente alcanzó los $ 2716 millones. Una diferencia del 349% con respecto al original. En 2015, la desviación fue del 396%. La misma anomalía se observó en 2014 (268%), 2013 (334%), 2012 (240%), 2011 (344%) y 2010 (376%).

En el extremo opuesto, los municipios más solventes, con presupuestos iniciales y finales más parecidos en sus cifras, fueron General Pueyrredón (0%), Pellegrini (1,66%) y San Isidro (5,58%).

El desfase entre lo que los intendentes prometen recaudar y gastar en el presupuesto que votan sus concejos deliberantes y los recursos que terminan comprometiendo a lo largo del año es uno de los datos que surgen del portal de datos abiertos lanzado por el Tribunal de Cuentas de la provincia de Buenos Aires”.

Aunque el más extremo, Florencio Varela está lejos de ser el único caso de «insolvencia presupuestaria», como lo define el Tribunal de Cuentas.

La práctica de dibujar presupuestos inferiores a los que finalmente se terminarán comprometiendo es compartida por muchos intendentes: hacerlo les permite manejar con mayor discrecionalidad cada peso extra que se recauda, ya que las readecuaciones presupuestarias pasan por los concejos deliberantes sin mayor debate. Muchas veces, entre gallos y medianoche.
Subestimar recursos en los presupuestos también da pie para otras «picardías». Por ejemplo, pisar los fondos de las instituciones que están atados a porcentajes de recursos municipales. Eso incluye a los propios concejos deliberantes, que, desfinanciados, se vuelven más dóciles. «Nos manejamos dentro del marco jurídico y nos regimos por el principio de prudencia. No podemos incluir en el presupuesto recursos que no sabemos si tendremos y que, muchas veces teniendo convenios firmados con provincia o Nación, tampoco ingresan», señaló el secretario general de Administración de Florencio Varela, Daniel González. «Son cuestiones de criterio», agregó, al ser consultado por otros municipios que sí prevén esos ingresos nacionales o provinciales y muestran mayor solvencia presupuestaria. «Algunos municipios presupuestan todo y corren el riesgo de incurrir en faltas. Por lo general, son los más ricos. Nosotros somos un municipio que administra pobreza, no riqueza», completó.

El distrito de Presidente Perón compite codo a codo con Florencio Varela en «insolvencia presupuestaria». En 2016, el presupuesto vigente terminó siendo un 196% superior al inicial: sumó $ 442 millones a los $ 225 millones proyectados, según los datos del Tribunal. En 2015, la diferencia fue de 353%. En 2013, de 404%. En 2010, del 402%. «Nuestro presupuesto es chico. Si a mitad de año el gobierno nacional nos ofrece una obra de cloacas por $ 80 millones, las cifras se van a las nubes», dijo el secretario de Hacienda de Presidente Perón, Fernando Ortega. Como González, añadió que los municipios están obligados a presentar su presupuesto antes del 30 de octubre, cuando ni Nación ni provincia definieron aún obras, transferencias ni la coparticipación. Entonces, estiman esos ingresos sobre la base del ejercicio anterior.
Si se toma sólo 2016, los diez municipios con presupuestos más «insolventes» fueron Florencio Varela, Presidente Perón, San Vicente, Pehuajó, Berazategui, La Matanza, Lanús, Esteban Echeverría, Tordillo y José C. Paz. En el extremo opuesto, los municipios más solventes, con presupuestos iniciales y finales más parecidos en sus cifras, fueron General Pueyrredón (0%), Pellegrini (1,66%) y San Isidro (5,58%). En general, políticos y técnicos consultados relativizaron la gravedad de subestimar al presupuesto, a pesar de ser una de las pocas instituciones que le permiten al ciudadano conocer lo que el gobierno planea hacer con los recursos que le detrae.

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