Ciudad

Falleció el empresario Don Juan Inza

A los 80 años y en su lugar de trabajo falleció esta mañana Don Juan Inza. El empresario es un eslabón ineludible entre el pasado y el presente del transporte público de pasajeros marplatense, sometido a las clásicas tensiones y pujas políticas, gremiales y de sectores empresarios, lo cual agiganta su tarea.

General Pueyrredon es una plaza que políticamente tuvo una enorme influencia, sobre la calidad del servicio y sostener el mismo en condiciones, es una lucha constante de intereses, enfrentando además presiones de todos los sectores de poder.

Bajo esas condiciones recompuso el sistema y sacó de la precariedad, a un servicio público que estaba a la deriva durante la década de los ´80, arriesgando su capital y también sobreponiéndose a amenazas de distinto tipo. Él tuvo sus compañeros de ruta en este emprendimiento, no lo hizo solo, precisamente su virtud haya sido la constancia en el objetivo a lograr.

Los subsidios al transporte en los últimos años terminaron de desvirtuar la explotación, atada al suministro de insumos a precio dólar, y siempre bajo las exigencias políticas que propusieron y exigieron tarifas, recorridos, frecuencias, horarios, extensiones de recorridos, boletos y pases diferenciados y gratuitos.

Formó la CAMETAP y en un marco de concesión a través de una licitación pública, con los cuales finalizó la precariedad. Crecía la informalidad y era imposible reglar sobre el conjunto de casi 500 unidades y 1.500 trabajadores de la UTA, en una ciudad que crece constantemente. La falta de racionalidad no partió del empresario, sino de las necesidades políticas de los gobiernos de turno y de funcionarios que nunca pagaron un sueldo.

Existieron, existen y existirán quejas fundamentadas sobre la calidad de la prestación, que en muchas ocasiones están directamente atadas al costo, que demandan tarifas más vinculadas al valor del dólar que constituyen el costo, que los usuarios pagan en pesos, la moneda nacional que se devalúa todos los días, en un proceso inflacionario que impacta sobre el bolsillo de la gente de más bajos recursos.

Todo este sistema en manos del Estado a cargo de los políticos argentinos, no sólo no hubiera sido posible, sino que indefectiblemente hubiera quebrado

Estos avatares hay que sobrellevarlos, en un país difícil, cambiante e imprevisible. A los 80 años, allá en la Avenida Constitución al 10.000, ocupando su lugar de trabajo dejó la vida. Nada más gratificante aunque la muerte lo haya sorprendido.

 

 

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