Arte y Cultura, Cine

Ese mito cárnico llamado Isabel Sarli

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Carne. Isabel Sarli, objeto del cine y de la mitología nacional.

Con el tiempo la figura de Isabel Sarli -y por relación directa, también la de Armando Bo- ha sido revitalizada por una parte de la crítica de cine argentina que comprendió, un poco a destiempo, el valor estético de aquellas películas irreverentes y arriesgadas. Precisamente la actriz es el centro de Carne sobre carne, que se verá este martes y miércoles a las 18 y 20:30 en la Sala Piazzolla (Boulevard Marítimo 2280).

El documental, dirigido por el periodista y crítico cinematográfico Diego Curubeto, rememora la censura a la que se vieron sometidas las películas dirigidas por Armando Bo y protagonizadas por Sarli. Además, gracias a la colaboración de la actriz se puede conocer finalmente material que había sido guardado y nunca exhibido en el que por ejemplo hay escenas que bordean la zoofilia.

Previo a su presentación en Mar del Plata, Carne sobre carne se proyectó en la ciudad española de Huelva, en el Cine Club Núcleo y este año entró a la programación del MALBA. Su estreno fue recibido con buenos augurios por la prensa especializada, que vio en esta obra la revalidación necesaria de aquellas películas que, vistas hoy, gozan de una ingenuidad entre provocativa y exótica.

Más allá de la política obvia vinculada con la censura, las películas de Bo eran políticas porque concebían un pacto con el cuerpo pocas veces visto en el cine nacional. La utilización del cuerpo de Sarli como mito cárnico, profanando cierta adoración nacional por la chantada y la avivada, transgredía ciertamente las leyes nunca escritas –pero siempre presentes- del cine nacional.

Si bien en un primer momento estas películas fueron vistas con mucho prejuicio y un ligero desdén, fue el tiempo -el verdadero aliado de los buenos artistas- el que las puso en su lugar: si uno las mira atentamente hay un correlato formal y estético entre varias de ellas, lo que da cuenta de un artista con un punto de vista particular, tal vez el más riguroso de entre los directores de cine nacional. Sarli y Bo, dos personalidades que son puestas en su lugar a partir de Carne sobre carne.

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