Política

El socio de Aldrey Iglesias, estafador y coimero ¿Qué parte no entiende la política?

Néstor Emilio Otero no tuvo reparos y en una reunión con vecinos marplatenses no dejó dudas. Dijo: “Comparto en la ciudad varios emprendimientos con el titular del multimedios La Capital, Florencio Aldrey Iglesias”, cuando terminaban de atar el paquete de la habilitación de la nueva Terminal y el Shopping y Paseo Cultural de Alberti y Las Heras. Esta mega obra fue adjudicada por prelación en un acto administrativo vergonzoso, por otra parte ¿qué tiene de “iniciativa privada” construir un shopping en dos manzanas libres?

blankEn un expediente sumarísimo, Scioli le entregó llave en mano el Hotel Provincial y luego durante años alojó numerosas comitivas públicas en sus habitaciones (El Calafate junto al mar), pero además arrendó al propio estado instalaciones para que funcionen el Banco de la Provincia y la Lotería de la Provincia de Buenos Aires. En toda esta historia no faltan cánones a precio vil que tampoco se pagan y endeudamientos con bancos del Estado, con periodos de gracia y amortizaciones que no se pagan.

De algo más tampoco quedan dudas. Ambos disfrutaron a discreción del plan de negocios con el Estado. Con el dinero del pueblo, como se dice habitualmente. El dinero nuestro, el de los contribuyentes, también como una acepción, que ajusta perfectamente a la realidad.

Don Florencio está algo más aliviado que Otero. Aldrey está georeferenciado como el director del multimedios La Capital, y para los asesores de la presidencia de la Nación y de la gobernación bonaerense, es lo único que existe (en la práctica) como medio de comunicación en la zona Atlántica. En ese mismo contexto están Los Andes, La Nueva Provincia, La Voz del Interior, El Tribuno, La Capital de Rosario, etc.

Con ese GPS y blindaje desembarcan en Mar del Plata, los distintos políticos y funcionarios. ¿Qué sería lo mínimo que deberían saber? En qué negocios Aldrey lo llevó a Otero y viceversa. A saber: en las excepciones sobre el Parque San Martín, en la instalación de un casino con 250 máquinas tragamonedas a cambio de entregar 6 mesas de juego artesanal. En la concesión y explotación de playas céntricas de la ciudad desde Guëmes a Arenales, en la entrega del Hotel Provincial, en la concesión de la Nueva Terminal de Ómnibus, en la entrega de la Terminal Sur de Ómnibus.

El oprobio es insuficiente, es un término generoso, ya que han caído en actos de prostitución pública, con el ex gobernador Daniel Scioli, quien con empresarios amigos armaron recitales a destajo en el escenario de Las Toscas, durante la fiesta del kirchnerismo que desmanteló la ciudad, endeudándola colosalmente. ¿Cuál es la parte que no quieren entender desde la política?

En septiembre de 2011 aparecía la primera edición del libro El ReKaudador. Ricardo Jaime: la cara de la corrupción en la era kirchnerista. Allí el perodista Omar Lavieri realizó una biografía-prontuario de Jaime, quien fuera secretario de Transporte de Néstor y Cristina Kirchner entre 2003 y 2006. La inocultable relación de empleador empleado que existió entre los empresarios del sector del transporte y Jaime tuvo en Néstor Otero, dueño de la Terminal de Ómnibus de Retiro, uno de sus máximos exponentes.

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En octubre de 2015 Jaime admitió ante un juez haber cobrado coimas de Otero, empresario al que debía controlar en tanto era -y sigue siendo- el dueño de la principal terminal de micros del país. Jaime fue condenado y Otero consiguió una probation que terminó de cumplir hace unas semanas.

La confesión de las coimas fue por un solo hecho: Otero pagaba mes a mes el alquiler el alquiler del departamento donde vivía Jaime mientras era funcionario público. Otero-cabeza de la sociedad TEBA- compró a Jaime con rapidez y efectividad. Jaime-amigo de Néstor Kirchner- asumió en mayo de 2003 en la secretaría de Transporte y los primeros días de julio de ese año ya se había mudado al departamento que pagaba Otero. Corrupción sin atenuantes. Pero en otras causas judiciales quedó demostrado que Otero le regaló a Jaime un hotel en la ciudad cordobesa de Carlos Paz y una casa de fin de semana en San Isidro.

En este extracto del libro «El ReKaudador» se explica por qué Otero fue tan generoso con Jaime -y no está comprobado aunque se sospecha que lo fue y lo es con otros también- y se describe parte de su emporio de negocios.

«¿Por qué Otero tenía tamañas atenciones con Jaime? La respuesta se puede hallar utilizando una herramienta tan simple como el buscador Google: a partir de allí se consigue el listado de las empresas en las que Otero tiene participación y que fueron beneficiadas por el kirchnerismo. 

Pero mejor es obtener un documento hecho por el propio Otero en el que describe su historia empresaria. La que se puede contar, claro. 

En febrero de 2010, Otero se presentó en el expediente 18139-2009 de la municipalidad de General Pueyrredón llamado «Iniciativa privada para Paseo público, cultural comercial en el predio de la ex Terminal de Ómnibus de Mar del Plata». En el segundo cuerpo, página 345, se muestran los antecedentes del conglomerado empresarial.

En veintiocho carillas hizo una radiografía de todo lo que puede mostrar públicamente. El historial comenzaba, como corresponde, por el inicio de la historia empresarial de Otero: «Los orígenes se remontan al momento en que el Sr. Néstor Otero, actual presidente y principal accionista del grupo empresario, incursiona en la explotación comercial de una serie de locales dentro del predio de la Terminal de Ómnibus de Retiro. Néstor Otero es un empresario exitoso, de vasta experiencia y reconocida aptitud en el manejo de empresas, habiendo logrado en su desempeño y con los recursos de que ha dispuesto a lo largo de su extensa carrera obtener resultados satisfactorios que le han permitido a él y al grupo empresario que comanda situarse en una posición de significativa importancia en la República Argentina. El lugar que ocupa el Sr. Néstor Emilio Otero y su grupo empresario, surge de la simple lectura de los grandes emprendimientos en que ha intervenido y que actualmente interviene».

Así hablaba la empresa de Otero sobre Otero.

En el repaso de su historia reciente, Otero recuerda cuando dio el gran salto –según los que lo conocen de las épocas duras del sur del conurbano– e ingresó al zoológico privado de la ciudad de Buenos Aires de la mano del empresario menemista Gerardo Sofovich. Otero cuenta, en la presentación que hizo en Mar del Plata, que tuvo «la enorme responsabilidad de la remodelación del parque y la construcción de nuevas áreas». Obviamente, se encargó también del área gastronómica del zoológico en la época tan cuestionada de los años noventa. Otro de sus éxitos pasados es el desarrollo de los locales gastronómicos de la estación Once. También, entre esos éxitos, se contabilizan: el restaurante La Posada de Don Quijote, en la calle Lima al 300; el comedor del pabellón III de la Ciudad Universitaria y el servicio de bares y confiterías del Mercado Central de Buenos Aires. Salvo el restaurante quijotesco, los demás son negocios para los que se necesita tener lubricados los contactos con el mundo de la política.

En febrero de 2010, Otero señaló en aquella presentación cuáles eran las operaciones que regenteaba, y en buena parte de ellas tenía relación su mimado Jaime. Pero dejaré a Retiro para el final de la lista.

Por el decreto 704/2005 del 21 de junio de 2005, Kirchner, con la firma de De Vido y Alberto Fernández, le entregó a Otero la Terminal Ferroautomotora de la ciudad de Mar del Plata para que la explote en sociedad con otros de los grandes y pocos jugadores del negocio que supervisaba Jaime: EMEPA y Ferrovías. Se trataba de una inversión de 30 millones de pesos a cambio de la construcción de la nueva terminal y una explotación de treinta años. El viernes 22 de julio de 2011, la presidente Cristina Fernández de Kirchner inauguró esa terminal con Otero lejos de las cámaras de televisión que transmitieron el acto.

En 2008, le entregaron al fideicomiso Fetose la explotación de la Terminal de Ómnibus de Santiago del Estero. Otra vez, la mano de Jaime que llegaba a los dominios de una provincia gobernada por un radical K llamado Gerardo Zamora. Otro negocio para Otero.

Por el decreto 983/2005 y la ordenanza del Concejo Deliberante de Lomas de Zamora, La Nueva Noria, sociedad de Otero, fue beneficiada con la concesión de la construcción y explotación –por treinta años en exclusividad– de la terminal de ómnibus de esa localidad bonaerense.

En septiembre de 2007 se inauguraron las obras de remodelación de la estación Once. Allí participó Otero con una UTE que hizo las obras y se quedó con la concesión por veinte años.

Por un convenio con la Administración de Infraestructuras Ferroviaria (ADIF SE), Otero administra y explota comercialmente el hall de la estación de Retiro del Ferrocarril San Martín. Otero también fue favorecido con la construcción de la terminal de Villa Gesell.

La consolidación como uno de los empresarios preferidos del kirchnerismo representado por Jaime, sumado a las ganancias que tenía antes de 2003, le permitió a Otero desarrollar otros negocios. Y así lo expresó en la presentación que hizo en Mar del Plata. Entre sus diversificadas inversiones aparece la del pueblo marítimo de Punta Médanos, un proyecto inmobiliario de 530 hectáreas cuyos terrenos están valuados en 42 millones de dólares.

El haras Dilu tiene 300 caballos pura sangre, 2000 cabezas de ganado, maquinaria agrícola y tierras valuadas en 14 millones de dólares.

Su firma Agropesur S.A., dedicada a la administración de feed lot, está capacitada para alimentar a 3000 animales. Su firma llamada Canchindumi S.A. se dedica a los bienes raíces y administra activos por más de 20 millones de dólares. Esa sociedad, compra, vende, construye, alquila, administra y explota inmuebles residenciales, comerciales y rurales y tiene domicilio en la terminal de Retiro.

Lima 385 S.A. construyó un edificio de once pisos que mira a la avenida 9 de Julio. Esa obra representó una inversión de 2,5 millones de dólares. La firma de logística llamada Integral Pack Express es la empresa de encomiendas de Otero que tiene su centro neurálgico en la terminal de Retiro y tiene 600 agencias de distribución en el país y su facturación anual es de 50 millones de pesos. Tiene, también, la empresa First Security Consulting que se encarga de la seguridad en las terminales. Por otro lado, es dueño del 50 % del paquete accionario de Polinsur, que construye el parque industrial de Lomas de Zamora. La edificación de ese emporio empresario se basó en la Terminal de Ómnibus de Retiro. Otero se presentó junto a varios socios a la licitación de 1993. Por entonces, su experiencia en el área gastronómica de la terminal le había otorgado un profundo conocimiento de todos y cada uno de los recovecos de Retiro: desde los bares extendió una red de contactos, tanto dentro como fuera de la terminal. Sabía exactamente cuánto se facturaba en esa pequeña ciudad, y sabía que esa facturación era, en su mayoría, en negro. 

En pleno menemismo, TEBA propuso pagar al Estado un canon de 480 000 dólares mensuales, mientras que la segunda mejor oferta fue de apenas 260 000. Una vez adjudicada la licitación, Otero comenzó un proceso de desplazamiento de los socios originales hasta quedarse con todo. «Ladrón, tramposo, prepotente, un tipo de avería», así lo definió Eligio Bernardino Cuadra, quien fuera presidente de TEBA entre 1995 y 1998. Cuadra, uno de los accionistas desplazados por Otero, asegura que fue «estafado en más de 12 millones de dólares». «Ingresé a la empresa en 1994 comprando el 52 % del paquete accionario (…), cuando me retiré del negocio, este caradura organizó la estafa y nunca me devolvieron ni un centavo.» Cuadra inició una demanda judicial contra Otero. Fue denunciado por la AFIP por evasión impositiva por un monto de 1 049 957 pesos. El juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky lo llamó a indagatoria y ordenó su detención el 29 de mayo de 2000. No llegó a estar preso, pero en noviembre de 2003 fue procesado por la evasión de una cifra establecida, finalmente, en 987 155 pesos. Como Otero pagó lo que le debía al fisco, en 2004 fue cerrada la causa judicial.

La concesión de la Terminal de Ómnibus de Retiro se había vencido en 2005 y le llegó la hora de renegociar a Kirchner, quien tuvo en Jaime al brazo ejecutor de su política de alianzas con algunos sectores empresariales como el que representa Otero. 

blankJaime, en nombre del Estado, y Otero, en el de sus propios intereses, se sentaron a dialogar en noviembre de 2005 para renegociar el «Contrato de Concesión de la Administración, Explotación Comercial, Reparaciones, Ampliación y Servicios complementarios de la Estación Terminal de Ómnibus de Retiro de la Ciudad de Buenos Aires». Para ese entonces, Otero, vale la pena recordarlo, había cobijado a Jaime con los garantes del pago del alquiler de su casa. Y era el cobijado quien tenía a su cargo la defensa de los ciudadanos. 

El 7 de abril de 2006, Glories, cuñado de Otero, compró la casa en Camino Real para la suegra de Jaime. El 15 de mayo, Otero y Jaime firmaron un acta acuerdo mediante la cual sellaban lo que iba a ser la renovación de la concesión hasta el año 2015. Por supuesto que en condiciones favorables para la empresa que ponía los garantes del alquiler de Jaime.

La renovación de la explotación fue confirmada por el decreto 1962 del año 2006 que firmaron Kirchner, De Vido y Alberto Fernández. Si bien se publicó en el Boletín Oficial el 10 de enero de 2007, el decreto se había firmado el 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes. La terminal quedó en manos de Otero –podría haber sido convocada una nueva licitación–, a quien el Estado (Kirchner – De Vido – Jaime) le perdonó multas que adeudaba y le bajó el canon mensual que pagaba de 400 000 a 100 000 pesos. El proceso de adjudicación fue seriamente observado por la Auditoría General de la Nación en 2008, pero a pesar de los negocios y las fallas en el control, Otero seguirá manejando su terminal hasta el año 2015. Tal vez ahora se comprenda mejor por qué Otero tardó sólo 888 horas en ponerse en el bolsillo a Jaime cuando apenas asumió en Transporte: la rapidez prometía millones. Y se cumplió la promesa».

Lo publicado en el libro es una foto del entramado empresarial de Otero al año 2011. A esas unidades de negocios hay que agregar la Terminal del Sur de la Ciudad de Buenos Aires que explota Otero y que consiguió gracias a sus buenas relaciones con el macrismo. La misma fuerza política que debe decidir a partir de la licitación que comenzó hace unos días, quién será el dueño de la Terminal de Retiro por los próximos 35 años.

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