Política

El plan de Vidal: estrategias para no perder

Las acciones que prepara el oficialismo para encarar la campaña en los distritos con mayor concentración de electores, donde la Gobernadora necesita fidelizar el voto del 2015 si quiere retener la Provincia. Encuestas que preocupan

El cierre de listas está a la vuelta de la esquina, y las elecciones, en la otra cuadra. Con la decisión de Cristina de colocarse como vice de Alberto Fernández comenzó el año electoral, y lo cierto es que en Cambiemos, al menos por ahora, existe un gran desconcierto. En Provincia, la preocupación es importante: María Eugenia Vidal está en un empate técnico con Axel Kicillof, según dicen allegados a Casa de Gobierno; mientras que la oposición habla de una diferencia mayor en favor del candidato K.

La última jugada política que se exploró fue la de ir como boleta adherida a Alternativa Federal, pero los zigzagueos de Sergio Massa diluyeron esa posibilidad; aunque en la Casa de Gobierno no le cerrarán las puertas a ningún acuerdo posible hasta el 22, día del cierre de listas. Previamente se apostó, sin éxito, al desdoblamiento, con la intención de que Vidal se despegue de Macri. Ante el “no” de la Rosada se dio marcha atrás.

Con las cartas echadas, la apuesta está en la gestión, en las recorridas y en la campaña bien anti-K que se diagrama por estas horas en Gobernación. Algo se pudo ver días atrás con el “obras, no relato” del Paseo del Bajo. En esa dirección se apunta, en mostrar lo hecho hasta ahora, ya que, según comentan en el entorno de Vidal, “en estos tres años se hizo más de lo que hicieron los peronistas en 28”. Y, por supuesto, se volverá a insistir con “la lucha contra las mafias”.

En este contexto, todavía en la previa y más allá de las recientes encuestas, un hombre muy cercano a la Gobernadora asegura que ella está 10 puntos por encima de Macri, y que hace un buen tiempo no logra salir de ese “incómodo” lugar. “Si Macri tiene 23, Vidal 33; si Macri tiene 25, Vidal 35”, señala la fuente, y añade que, más allá de la gestión y la campaña, “la esperanza está puesta en una notoria mejora de la economía, que haga que un incremento en la imagen lleve a Macri a unos 30 puntos de intención de voto en Buenos Aires”.

La medida que toman en calle 6 es el 2015, al que hoy ven lejano. Analizan que “Aníbal Fernández fue un pésimo candidato”, al que sólo se le ganó por 5 puntos, y que la situación social no era ni por asomo lo mala que es en la actualidad. Por el momento, a favor de la mandataria juega el hecho de que no hay un tercer postulante que pueda sumar, al igual que cuatro años atrás lo hizo Felipe Solá, en ese entonces del FR.

“No vamos a perder intendencias; a lo sumo, dos o tres”, resaltan desde el entorno de Vidal, aunque aclaran que el problema está en los puntos de menos que se cosechen en los municipios grandes. Y como ejemplo ponen el caso de La Matanza, donde en 2015, un punto porcentual equivalió a unos 7.500 votos.

“Perder cuatro o cinco puntos en relación a los comicios anteriores sería un problema”, concluyen. Es que significaría casi un punto porcentual a nivel provincial de los cinco que debe defender. Una contra en ese distrito es que la actual intendenta va en la boleta provincial como vice, y Fernando Espinoza vuelve por la Comuna.

La principal reocupación a nivel provincial tiene que ver con los pocos votos por los que se le ganó a Aníbal, apenas 378.523 (Cambiemos obtuvo 3.609.312 para Gobernador y el FpV cosechó 3.230.789). Y también, claro, con las encuestas que muestran a ni-vel Provincia una compleja situación frente a la fórmula Kicillof – Magario.

Vale aclarar que si se tratara de una elección desdoblada ganaría Vidal (lo dicen la mayoría de los analistas), el tema es el arrastre de Macri. Por caso, la consultora Proyección realizó un relevamiento a mediados de mayo en el que midió la performance de cuatro posibles candidatos opositores del peronismo K en el Area Metropolitana (todavía no estaba oficializada la fórmula), y Kicillof es el postulante con mayor intención de voto, apenas dos puntos por debajo (40 a 38) de Vidal, a quien, vale mencionar, se midió pegada al Presidente.

Estos y otros números que no gustan para nada en el oficialismo tienen su origen -como se explicó antes- en los municipios propios, en los que se esperan menos votos que en 2015 (y también que en 2017), aunque los jefes comunales radicales y Pro continúen al mando. Por ejemplo, en Olavarría, si bien Ezequiel Galli conservaría la intendencia con comodidad, las alarmas se encienden con relación a la papeleta de la exvicejefa de Gobierno porteño. Una fuente de la Comuna comentó que “acá, Vidal le gana a Kicillof cerca de 40 a 30”, por lo que estaría cosechando casi 6 puntos (4.0000 votos) menos que en 2015. Por el contrario, el exministro de Economía conseguiría 3 puntos más que los logrados por Aníbal Fernández.

En tanto en Morón, el terruño de la Gobernadora, una encuesta realizada por CEOP sobre 826 casos muestra que en la intención de voto por combinación, el trinomio Macri-Vidal-Tagliaferro alcanza el 34,7 por ciento de los sufragios. Si este porcentaje se compara con lo obtenido por la exesposa del intendente local en 2015 (45,6 por ciento), la diferencia es claramente negativa: 11 puntos abajo, lo que equivale, aproximadamente, a unos 20 mil votos.

Por su parte, en Mar del Plata, también se está midiendo un duro golpe para Cambiemos, en particular para la administración provincial. El reciente trabajo de Gustavo Córdoba (420 casos entre el 1 y el 2 de junio) indica que en La Feliz, la Gobernadora obtiene 42,2 por ciento de los votos, mientras que Axel Kicillof, 35,9. Gana Cambiemos, sí, pero con relación a 2015 se da una merma de 8 puntos porcentuales, o sea, unos 30.000 sufragios menos.

Las noticias que llegan de Bahía Blanca, tampoco son buenas para los amarillos. Para la elección a Gobernador, María Eugenia Vidal, según una encuesta a la que accedió La Tecla, cuenta con el 32,6 por ciento que asegura que la votaría. Si bien todo el peronismo unido (los K y los de Alternativa Federal), apenas estaría alcanzando un 20 por ciento, el dato que importa en calle 6 es que la mandataria provincial estaría 19 puntos por debajo de su performance 2015, es decir, unos 33.000 sufragios menos.

En La Plata, en tanto, confían en que el intendente, Julio Garro, logrará la reelección. Sin embargo hay sondeos de opinión que muestran que los números de Vidal no son buenos. Por ejemplo, a través de un trabajo de campo (preguntas cerradas), presencial (450 casos), realizado entre el 2 y el 10 de mayo por Linked DataHouse, se determinó que la intención de voto de la mandataria es del 26 por ciento; la de Axel Kicillof, 20; la de Sergio Massa, 16; y la de Martín Insaurralde, 6 por ciento.

Y el análisis de Gustavo Córdoba y Asociados, también exclusivo de la capital, que ya tiene un mes, indica que Vidal alcanza el 34 por ciento de in-tención de voto (en 2015 obtuvo el 46,51 por ciento); mientras que Kicillof llega al 18 por ciento; Martín Insaurralde, al 15,9; Sergio Massa, al 7,1; Verónica Magario, al 6,5; y Néstor Pitrola, al 4,6 por ciento. En ambos casos, como puede apreciarse, no estaba oficializada aún la fórmula de UC (Kicillof -Magario).

También hay números de distritos gobernados por el peronismo, como es el caso de General San Martín (Gabriel Katopodis). El trabajo al que accedió este medio es del mes pasado y fue realizado por una consultora cercana a Cambiemos. Un dirigente Pro local expresó, de manera escueta: “39 Vidal, 34 Kicillof”; y aunque en apariencia se trata de un excelente resultado, lo cierto es que cuatro años atrás, la Gobernadora obtuvo más del 40 por ciento. Pierde 1 punto, pierde 2.500 votos.

Atención, no todas son malas. Un trabajo llevado a cabo recientemente en Quilmes (750 casos) por Trespuntozero arroja que Vidal volvería a ganarse la posibilidad de estar cuatro años sentada en el sillón de Rocha, ya que obtiene el 42,6 por ciento de los votos, contra el 37,03 de Kicillof. Según la Junta Electoral, la Gobernadora sumó en 2015 el 41,6 por ciento: esto equivale a 3.400 votos más.

Falta poco y falta mucho para las definiciones. Aún resta conocer algunos nombres y la decisión final de Sergio Massa, que podría tener peso en los armados seccionales. De todos modos, si el foco se pone en el votante que llevó a Vidal al triunfo, las encuestas y la calle dan cuenta de un importante número de arrepentidos, tal como ocurre a nivel nacional con Macri. ¿Puede Cambiemos dar vuelta la historia? Parece difícil. Imposible, nunca.

Por eso es que otra vez, tal como sucedió en 2017, se va a hacer hincapié en los 36 (que podrían extenderse a 40) municipios en los que se concentra el 80 por ciento o más del electorado. Anuncios, inauguraciones y la llegada de planes nacionales y provinciales serán una moneda corriente de acá al final de la campaña, de acá hasta el mismísimo 26 de octubre, un día antes de que las urnas den el veredicto de los bonaerenses: si sigue Vidal o si llega Kicillof.

Campaña: muchas visitas y los cuatro puntos claves de gestión

Durante la campaña, María Eugenia Vidal recorrerá intensamente los 36 distritos que contienen el 80 por ciento del electorado bonaerense, y donde el gobierno provincial concentrará los esfuerzos esfuerzos para recuperar el caudal electoral que supone la pérdida de ir pegada a la boleta de Mauricio Macri.

Si bien quedan definiciones “importantes” en las próximas horas y días, como reconocen en el Ejecutivo, y que tienen que ver con alianzas electorales y candidaturas, la estrategia para estos municipios, que tampoco dista demasiado de la del resto de las co-munas, es machacar constantemente con los avances en cuatro áreas.

La campaña de Vidal se centrará principalmente en las obras realizadas en cada municipio,
los avances en materia de seguridad (con un permanente señalamiento en el decomiso de drogas), la atención primaria de la salud (sobre todo en marcar las mejoras en las guardias hospitalarias) y las obras en las escuelas.

Ahora sí es “de vida o muerte”

“Más allá de la gestión, que va por otro carril totalmente diferente, vamos a apuntar fuerte a la campaña, porque, por más que no sea de vida o muerte, como dijo María Eugenia, por supuesto que queremos ganar la elección”, señalaba ante este medio un asesor de un importante ministerio en la previa de 2017.

“Si llama el intendente de alguno de los noventa y nueve distritos en los que no se va a enfocar la previa electoral para invitar a Vidal a la fiesta del pueblo, lamentablemente le vamos a tener que decir que no, que la Gobernadora ya estuvo el año pasado y que ahora es imposible”, decía, en estricto off, la fuente.

Consultado ahora por la misma cuestión, solo atina a decir que “ahora sí, la elección es de vida o muerte”; y que “para lograr el triunfo el trabajo tiene que ser igual o con mayor esfuerzo que dos años atrás”.

Entre el arrastre y el corte de boleta

“El corte de boleta no es un impedimento cuando la gente quiere efectivamente votar a alguien que va en otra boleta. Lo que pasa es que tampoco está muy claro cuán confiables son los que insultan a Macri y dicen que votarían a Vidal”, asegura ante La Tecla Hilario Moreno, titular de la consultora Dicen, al hacer referencia al posible arrastre hacia abajo de Macri para con Vidal.

Y en lo concerniente a los números sostiene que “Kicillof, en toda la Provincia ronda los 35 puntos. Me dio 36 por ciento en febrero y 34 por ciento a finales de abril”. En tanto, “lo de Vidal es más raro: tenía 34 contra Axel en febrero, 37 contra Insaurralde o Magario en febrero, y 40 contra Axel en los últimos días de abril”. De todos modos, cuando la medición se hizo juntando Provincia y Nación, los porcentajes fueron casi iguales. “CFK-Kicillof versus Macri-Vidal salieron casi empatados 38 por ciento los primeros y el oficialismo”, concluye Moreno.

Repetir los números de 2015 y 2017, un “golazo” para Cambiemos

Si bien los nombres no eran los mismos, no hubo demasiadas variantes en cuanto al voto de los bonaerenses en 2015 y 2017. El escrutinio definitivo de las pasadas elecciones legislativas confirmó que el primer candidato a senador por Cambiemos, Esteban Bullrich, le sacó una ventaja de más de 382 mil votos a su rival de UC, Cristina Kirchner.

De acuerdo a la información oficial, la lista de senadores de Cambiemos, integrada por Bullrich y Gladys González, obtuvo 3.912.526 votos, mientras que la nómina que lideró la expresidenta, acompañada por Jorge Taiana, cosechó 3.529.900, por lo que el oficialismo sacó 382.626 votos más que el kirchnerismo.

En tanto, el frente 1País, que lideró Sergio Massa, acompañado en la lista de senadores nacionales por Margarita Stolbizer, obtuvo 1.069.747 votos. Le siguieron el Frente Justicialista Cumplir, de Florencio Randazzo, con 500.945, y el Frente de Izquierda, cuya boleta encabezó Néstor Pitrola, con 448.933 votos.

Yendo para atrás dos años hay que recordar que en 2015, la gobernadora María Eugenia Vidal cosechó 3.609.312 (39,42) votos, contra los 3.230.789 (35,28) del kirchnerista Aníbal Fernández; o sea, una diferencia de 378.523 sufragios, apenas unos 4 mil votos por debajo de 2017. En esos comicios para Gobernador, la tercera fuerza, el Frente Renovador (Felipe Solá), consiguió 1.763.241 votos (19,26 por ciento), y la cuarta, el Frente de Izquierda (Christian Castillo), 338.159 (3,69 por ciento).

Por supuesto, en Gobernación “firman ya” una elección similar a las dos anteriores. Pero saben que la mano viene complicada, al menos actualmente, cuando faltan dos meses para las primarias. “Repetir esos números sería un golazo”, expresa una fuente cercana a la mandataria bonaerense.

Triunfos de Vidal en Quilmes y Kicillof en Berazategui

Una reciente encuesta privada de Círculos Data, aunque vale aclarar que aún no estaba oficializada la fórmula, muestra en Berazategui a Axel Kicillof por encima de la gobernadora María Eugenia Vidal. La consulta es “con qué probabilidad usted votaría por cada uno de ellos para Gobernador”.

El exministro de Economía obtiene los siguientes números: “Seguramente lo votaré”, 30,6 por ciento; “Podría llegar a votarlo”, 15,9 por ciento; “Nunca lo votaría”, 44,1 por ciento; y “No sabe”, 9,4 por ciento. En tanto, los resultados para la actual Gobernadora son los siguientes: “Seguramente la votaré”, 31,4 por ciento; “Podría llegar a votarla”, 13,9 por ciento; “Nunca la votaría”, 45,2 por ciento; y “No sé”, 9,5.

El mismo trabajo fue llevado adelante en Quilmes. En lo concerniente a Vidal, “Seguramente la votaré” se alza con el 30 por ciento; “Podría llegar a votarla”, con el 12,7; “Nunca la votaría”, el 47,6 por ciento; y “No sé”, 9,7. En tanto, respecto a Kicillof, la votación fue la siguiente: “Seguramente lo votaré”, 18,2 por ciento; “Podría llegar a votarlo”, 17,6; “Nunca lo votaría”, el 50,2 por ciento; y “No sé”, 14 por ciento.

Fuente: LaTecla.info

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