Jorge Elias Gomez, Opinión

El peronismo de buenos modales, arrojado como salvavidas del PRO

Llegó sin anestesia a Juntos Para el Cambio, empoderando como candidato a vicepresidente de la Nación a Miguel Ángel Pichetto. Desalentaron la inexistente ancha avenida del medio, desvalijaron a Roberto Lavagna y aparecieron en la ventanilla como siempre a cobrar. Y Massa, antes que sea tarde, negoció su refugio en el Instituto Patria.

Ahora no les molesta el FMI, se reúnen con empresarios y sectores de la producción y en sus oídos suena la música que nunca quisieron escuchar. Los desaciertos de Mauricio Macri, ocasionalmente salvados con Donald Trump, arrojan ahora a Pichetto como emergente,  para articular los escasamente fumables refuerzos que necesitó CAMBIEMOS para no interrumpir el total desbaratamiento del kirchnerismo, ahora ya en el corto plazo.

El alto costo de sumar votos a quienes no están  convencidos por el apremio que sobrevendrá y el duro camino de las transformaciones restantes que aún no han comenzado. Los brotes verdes, la subestimación de la herencia recibida y una errática aplicación política en función de las promesas en 2015, han parido esta nueva concepción que alumbra de manera poco ortodoxa.

Sólo 2 minutos utilizó Pichetto en su apertura de la conferencia de prensa, para no dejar dudas de un nuevo perfil que lo alejó de seguir defendiendo a Cristina Kirchner y de pisar la ley de extinción de dominio para recuperar lo robado. Ahora se reúne con empresarios de la pesca y la industria de los astilleros, sin el SOIP, el SOMU, el SI.CO.NA.RA y los varios etcéteras de gremios portuarios, que hundieron al sector ´pesquero marplatense.

Es esto, no hay que darle demasiadas vueltas, es el peronismo de buenos modales, que ahora aparece como socio político de la mano de los más conspicuos socios de Eduardo Duhalde y Daniel Scioli, también trasquilados kirchneristas que se apuraron a dar el salto para que la ola no los tape durante los próximos meses.

Así como rigió el plan soja y suerte para la década ganada, surge ahora este borbollón ideológico que intentará reparar en tiempo de descuento los deberes que no se hicieron, y que sin embargo fueron sostenidos por una clase media, e independientes, que no dejaron que prospere el Club del Helicóptero.

La próxima elección será en un marco muy similar al acontecido en 1989, cuando el radicalismo en soledad debió soportar la hiperinflación, desabastecimiento, falta de combustible y cortes de energía,  cuando Carlos Menem el candidato  del PJ prometía el salariazo y la revolución productiva y Domingo Cavallo pedía un dólar recontra alto y en EE.UU. bloqueaba acuerdos de financiamiento para el gobierno democrático del doctor Raúl Alfonsín.

Nunca el peronismo se hizo cargo de Isabelita Perón y López Rega ni de los terroristas montoneros, es más se los amnistió o indultó, y con esa promesa fueron a una campaña y a una elección que ganaron con los 14 paros generales de Saúl Ubaldini, que como premio llegó a una banca de diputado nacional. Hasta recibieron indemnizaciones del Estado y luego llegaron para saquear a los argentinos, porque de eso se trata el kirchnerismo, del cual Pichetto decidió despegarse ahora.

César Angeloz, logró el 38 % de los votos,  competía contra Menem, haciendo campaña con el lápiz rojo. La racionalidad contra el populismo que gobernó la década de los ´90. Ese reciclamiento en el poder nos devolvió de la mano de Eduardo Duhalde al matrimonio Kirchner. La Rioja y Santa Cruz serán inolvidables por sus gobernantes que llegaron a la Casa Rosa.

Por ahora Pichetto es un torniquete que llegó para parar la hemorragia, por la falta de ejecución de Mauricio Macri, que inesperadamente halló en el FMI a través del presidente de EE.UU. Ahora ya andan amenazando con una guerra civil se gana Macri, hablan del hambre y de la pobreza, ocurre que ya están sintiendo el olor a calas que se impregna en las capas más sensibles de la sociedad argentina.

Pichetto llegó con algunas velas, hubo que prenderlas, una sensación con gusto a más de lo mismo, porque tienen una capacidad de destrucción y obstrucción, inagotables. El espacio de votos peronistas tan  reclamado dentro de la colación oficialista, ha llegado a ocupar su lugar.

La historia no lo acompaña, tampoco faltan dentro de la fórmula  de los Fernández quienes han comenzado a manifestarse sobre un fraude electoral y dudan del escrutinio. Fatal, pero está en su ADN, como los exilios, los asilos y persecuciones políticas, cuando están perdidos. También provienen de este bolsón, los  adoradores del chavismo que llevó a la catastrófica situación a Venezuela.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

Un comentario

  1. Ojalá espabilen los peronistas,ya pocos, constructivos. A VER SI LOS FF DE UNA BUENA VEZ ENTIENDEN Q NO QUEREMOS MAS VIOLENCIA. Ni verlos pechando a un ciudadano, ni basureando a nuestras PyMES en la cara, ni forreando a una mujer y periodista, ni haciendo cepo mientras se la llevaba en pala la banca extranjera, ni oirles la sarasa eterna jocosa y cumbiera como si nadie se muriese de hambre en el pais. No son más alegres y divertidos q nadie, son demasiado IRRESPONSABLES para hacerse cargo de NADA. No crecen más, «construir un Proyecto» ya vimos q fue el de ellos. Nuestro tiempo es oro. Son TÓXICOS en cualquier sistema, empezando x sus familias.

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