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El obispo visitó a los familiares del submarino: “Están viviendo una situación de dolor e incertidumbre”

blankEl obispo de Mar del Plata Gabriel Mestre, se acercó hasta la Base Naval y dialogó durante varios minutos con los familiares del submarino ARA San Juan, a cinco días de su desaparición.

Cerca de las cinco de la tarde, Mestre llegó hasta la Base Naval y pidió autorización para cruzar la barrera de entrada. El obispo sólo permaneció dentro del predio media hora, que dedicó completamente a charlar, atender las consultas, contener y bendecir a los familiares de los tripulantes que están en la embarcación.

Cuando el religioso se retiró, comenzó la misa encabezada por el capellán David Ochoa, quien se encuentra abocado al trabajo de contención junto a dos psicólogos, un psiquiatra y miembros de la fuerza que trabajan o trabajaron en submarinos.

“Obviamente que están viviendo una situación no solamente de dolor sino también de incertidumbre, porque todavía no hay ningún tipo de dato certero en cuanto a la situación de los tripulantes”,  consideró Mestre en diálogo con Infobae, poco antes de abandonar el predio de la Armada.

En cuanto a su mensaje hacia las familias, sostuvo que “les dije que rezaran a aquellos que son católicos, pero también acompañando a todos aquellos hermanos que son evangélicos  o de otras religiones, pidiendo a Dios que realmente esto pueda tener un desenlace positivo, a pesar de las incertidumbres que tenemos”.

En esa línea, instó a los familiares a “pedir también la fortaleza de Dios para preparar el corazón, sean cuales fueren las situaciones que se pudieran llegar a dar”.

“Las palabras evidentemente sobran. Uno a veces como cura, como sacerdote, como creyente, se siente un poco impotente, para decir una palabra”, admitió el obispo . “Lo que vale es la oración, el pedido a Dios, el gesto, el abrazo y la bendición que muchos de ellos recibieron con total apertura y generosidad”, explicó.

Mestre hizo alusión al estado de ánimo que tiene los familiares de los marinos en los últimos días. “Algunos están más esperanzados que otros. Algunos tienen una actitud positiva y otros atraviesan una situación de dolor muy fuerte”, precisó.

“Como obispo de Mar del Plata voy a seguir de cerca todo lo que pase, como lo vengo haciendo desde el día viernes”, fueron sus últimas palabras antes de salir del complejo, donde la espera se hace larga y la incertidumbre genera desesperación.

 

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