Carta de Lectores

¿Dónde y por qué se frena la información de un crimen brutal?

144822_imgEn la tarde del martes 6 de enero Ariel Horacio Ocampo se levantó de la siesta para atender el timbre de su casa en la calle Peredo al 1300, Ituzaingó. Un desconocido le disparó un tiro en el cuello produciendo su muerte en el acto. Muchos de estos episodios que se repiten a diario en el conurbano bonaerense, son investigaciones cerradas sin resultados.

Se las denomina “ajustes entre bandas”.

Tan sangriento episodio no ha merecido sin embargo atención de la prensa. Entonces la pregunta es: ¿dónde y por qué se frena esa información de un crimen brutal? ¿La Policía, la Justicia, la propia prensa? ¿Cuál sería el interés para ocultarlo? Sobre todo como contraste de todas las cámaras y luminarias que están paradas de manera permanente para exacerbar los crímenes -tantos y tan violentos- que a diario se suceden en Rosario. Los que sí, siempre, son informados a la y por la prensa.

Hace pocos días un periodista de Mar del Plata me habló de un informe sobre homicidios dolosos en esa ciudad, los que superan en cantidad y proporcionalidad habitante, los que se conocen en Santa Fe. En Morón, una valiente fiscal, en soledad y sin apoyos, investiga una causa de enorme trascendencia penal e institucional: la flota de vehículos oficiales del Fiscal General, Federico Nieva Woodgate, era utilizada por su chofer y hombre de confianza durante más de 30 años, para cometer todo tipo de delitos: tráfico de drogas, promoción de prostitución, abuso de autoridad, cohecho, estafa a la administración pública, amenazas, violencia doméstica, otros.

Una vez más (y son demasiadas), la información sobre el hecho no ha tenido estado público, nadie se ha ocupado. Al contrario, se ha frenado cualquier filtración que pudiera poner en escena encumbrados personajes del ámbito político y judicial enchastrados en una causa que quema las manos.

La provincia de Buenos Aires parece estar siempre de fiesta, “con optimismo y esperanza”, toda pintada de naranja, el color de la alegría. Es una buena forma para tapar lo que se vive en este territorio, donde la inseguridad es el problema principal y los delincuentes actúan con la impunidad que los propios funcionarios garantizan, entre otras cosas, ocultando información.

Margarita Stolbizer

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