Jorge Elias Gomez, Opinión

Desvarío de JxC: entrega su mayor activo al FdT; la unidad

Arrancaron por orden de aparición: Ernesto Sanz luego de rechazar sucesivamente durante 4 años incorporarse al gobierno de CAMBIEMOS, como jefe de gabinete o integrar la Corte Suprema de Justicia: “La autocrítica con quejas, es un pase de facturas”, el ex ministro Prat Gay echó más leña “Ningún presidente logró volver”, no estuvo ausente Gerardo Morales, “quiere mantener el centralismo y no le hace bien ni al PRO ni a JxC” y la envenenada píldora de Elisa Carrió. “Macri ya fue”.

¿Cuál es la foto? La inseguridad de que las PASO (si se convocan) ordenen algo el próximo año. Los que hoy tienen trigo (político) en el galpón razonan sobre su influencia con el poder en el armado de listas. Son cargos legislativos que marcarán la agenda, en un año impar que suma (probablemente) volver a la nueva normalidad con una pandemia atenuada. No existe nueva normalidad política, serán siempre más de lo mismo.

Ayer en otro 8N, una vez más, fueron pletóricas las marchas opositoras que se afianzan como un colectivo cargado de otras pretensiones, que tienen que ver con la libertad, la seguridad, la libre expresión, la división de poderes y la aplicación de justicia independiente. No aparecen en escena la pandemia ni la situación económica, aunque en ambos casos el ranking tampoco favorece a la Casa Rosada.

El 41 % de 2019, repite el 38 % de 1989, en ese momento irrumpió Carlos Menem con el salariazo y la revolución productiva, que terminó en las relaciones carnales con EE.UU. El presidente Alfonsín debió adelantar la entrega del poder “Me quisieron sacar escupiendo sangre” recordaba, en aquel entonces.

Eduardo Angeloz pisó el 40 % en esas elecciones en 1989. Híper inflación, desbastecimiento (no había combustible), 14 paros generales de la CGT en un año, eran los síntomas de que el peronismo quería volver al poder después de 1976, cuando el poder militar interrumpió el mandato de Isabel Perón, desatando la dictadura más trágica y sangrienta de la historia de nuestro país.

El PJ bendijo 10 años de años de menemismo, ni derechos humanos ni desaparecidos fueron visibles en las demandas de la sociedad. Una cuestión de oportunidad que Menem capitalizó en su provecho, que 30 años después aún lo mantiene en su poltrona como senador oficialista. La indulgencia llegó a manos llenas, con los indultos que otorgó a los represores militares.

Hoy la faz política se muestra en su peor versión, no es una cuestión de grieta sino de autopreservación de los actores, para lograr su continuidad en el sistema que los ha convertido en propietarios, cada uno con su kiosco en el almacén de ramos generales, que generó la democracia.

Giran en torno a las coaliciones de gobierno, donde cada uno tiene su explicación para quedar bien. Santiago Kovadloff define al presidente Alberto Fernández como una persona con una condición excluyente: “Es capaz de decir que sí y que no al mismo tiempo”, no es una definición de manual sino de enciclopedia.

Se acabaron debates, disidencias, discrepancias, gradualismo o shock, halcones o palomas, duros y moderados, el conjunto de dirigentes de Juntos Por el Cambio se alineó con Grabois, D´ Elía, Santiago Cafiero, Máximo Kirchner, Eugenio Zaffaroni, Axel Kicillof, coincidieron en ponerlo a Mauricio Macri a la parrilla.

 Cuando la única decisión y mandato que recibieron fue excluyente: la condición de mantener la unidad y no romper el 41 %. Sino las chances de desalojar al peronismo no existen en 2021, o se achican oteando el 2023, cómo quedó demostrado en 2019.

Transfieren así todo el costo al ex presidente de la Nación, nadie asume ninguna otra responsabilidad, incluidos Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, quienes han gobernado bajo el paraguas de Mauricio Macri, y se anotaron en esta especie de desalojo de la continuidad política de quien fue el inspirador de la coalición electoral.

Larreta volvió ostentosa a CABA con MM en Balcarce 50 y Vidal (a pesar de sus aliados peronistas) en la Provincia de Buenos Aires, hace sólo un año se derrumbó quedando a 15 puntos porcentuales de Axel Kicillof.

Tanto el jefe de gobierno de CABA como la ex gobernadora, asienten en silencio y en modo cómplice, como el fuego graneado trata de dar en el blanco del ingeniero. Larreta y Vidal intentan succionar la debilidad oficialista, especulan con su silencio y abandonaron a su líder.

Previo al 2015, no había atisbos de una construcción política consolidada para terminar con 12 años de kirchnerismo ni por asomo. Hasta coqueteaban con Sergio Massa y Roberto Lavagna, claros aliados del Frente de Todos, que arrimaron la diferencia en el 2019.

El tejido con gobernadores, muy complicado y laborioso, alumbró victorioso y la fórmula con Gabriela Michetti asumió el mandato 2015/2019.

Larreta y Vidal fueron columnas ¿o ladrillos) de esa construcción, hoy ya se cambiaron de ropa, se diferencian de las marchas opositoras, que compran el pregón de Mauricio Macri, adhieren y se identifican con el mismo.

 Alumbraron las internas rumbo a las legislativas del año próximo y el turno presidencial de 2023, hay una inmensa transición, casi una eternidad para avatares inexorables que habrán de producirse.

Fracaso, es un término que la autocrítica política debería asumir, sus beneficios y privilegios así lo indican. Los tiempos son exiguos, casi inexistentes.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

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