Política

Con la democracia se cura

895_2835_1_2686_NOT_114-macriEsta vez la enferma era la República, por eso la licencia en la acepción. Celebre Don Raúl, lo hicimos con la democracia, sin golpes blandos ni dictadura. Los argentinos en su conjunto revivimos una gesta, en un contexto distinto, pero la reacción tuvo asociaciones a las que usted vigorizó en 1983.

Con la democracia se come, con la democracia se educa y con la democracia se cura. Ha caído la cortina de 12 años de berrinches personales y de caprichos políticos. Esa enorme degeneración de confundir Estado con Gobierno y partido político con Gobierno. Pero hemos salido a partir de la mano de la democracia. Hemos cuidado el sistema a pesar del rechazo manifiesto al pluralismo político, a la instalación de un régimen que convirtió a las instituciones de la Nación, en un sometimiento sin treguas, como la libertad de expresión.

Hoy a 26 años de distancia de 1989, hemos aprendido como el tejido político de los ´90 y los últimos 12 años han postrado la vida de los argentinos. La política malentendida nos introdujo en laberintos que la ciudadanía no supo descifrar. Esos grados de atropello fueron advertidos hoy en el primer balotaje de la historia y en la novena elección presidencial desde 1983.

Y resultó Mauricio. Macri se insertó en una coalición que comprendió con acierto cuál era la forma de interrumpir ese proyecto de hegemonía y perpetuidad en el poder. Hoy afortunadamente quedan atrás no sin haber dañado de manera irreparable el tejido social de los argentinos. Macri con acierto construyó y evidentemente lideró este proceso que desemboca en su presidencia.

Tal vez no resulte el arquetipo del candidato convencional, pero el momento exige un cambio perentorio. Hoy estamos como en el ´83, pero con los avances propios de la naturaleza humana. La herencia son un Banco Central vacío, sin reservas, con un dólar recontraalto como pedía Domingo Cavallo, a expensas de otro presidente electo que reclamaba hacerse cargo del país.

Hoy hasta el 10 de diciembre nos separan 18  días, pero no tenga dudas, que si no estaríamos ante otra entrega anticipada del poder, porque se han roto las equivalencias entre los argentinos. La política se ha impregnado de hechos de corrupción, pero no las de los pollos de Mazzorín, sino que se han apropiado de fortunas provenientes de bienes del Estado. También hubo fiscales al servicio del  gobierno, estadísticas oficiales fraguadas y un trato prebendas que recibió la prensa oficialistas. Un fiscal fue asesinado cuando faltaban horas para una presentación que comprometía a la Jefa de Estado. No estuvimos exentos de los fraudes electorales y sospechas.

La aplicación de justicia se metió en un arcón, hoy no está garantizado el servicio de jueces que se ajusten a la ley, responden al color político dominante. Los presupuestos se distribuyen entre amigos, se ejecutan con discrecionalidad. No deben quedar a dudas que deben revisarse todos los hechos de corrupción que han mellado y condenado a millones de argentinos, a esta situación de derrumbe económico no debidamente mensurado hasta el momento.

Otra vez ante el largo camino de la reconstrucción. Otra vez en el kilómetro cero de un trayecto que sabemos cargado de complejidades. Ahora han dejado preparado la arquitectura de la resistencia al cambio, la misma que hubo que soportar del sindicalismo de Ubaldini, de los banqueros, de los integrantes de la Dictadura Militar y de otros sectores reaccionarios.

Haber recobrado la institucionalidad ya es un avance preponderante. Pero la enfermedad que provoca el poder pretende dejar accionados todos los resortes que implican el entorpecimiento y la máquina de impedir. Los vicios de esto que se ha dado en denominar como “La década ganada”, son realmente impredecibles e imprevisibles.

Se han evaporado los grandes partidos políticos y la militancia rentada ha cobrado singular porción de poder, lo cual a través de su intervención intentará limitar y condicionar al gobierno, que ha terminado de elegir la ciudadanía. Esta misma ciudadanía debe salir a la calle si es necesario, si existen avances sobre el poder legítimo que ha surgido a través de las urnas. No se puede avanzar con nuevos proyectos de ley con una composición que ya no responde a la realidad política que vive el país. El prólogo de la Constitución Nacional fue el rumbo, el mensaje, pero es imposible reconstruir un país cada 10 años, la gente se fatiga, se vuelve incrédula. Ya se debe acabar con esta serie de generaciones frustradas.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

 

2 Comentarios

  1. asco das mdphoy, vendido a la derecha mas asquerosa del país. periodismo militante del mas berreta. todo por los $2 que les tira giri por mes.
    condenados a mediocres

  2. Así hicieron pelota al radicalismo, sigan nomás. Cómo van a comparar a semejante delincuente con Alfonsín ¡¡¡.