Carta de Lectores

¿Cómo se puede pensar que un modelo se transforme en un proyecto?

416311El relato de este gobierno ya mortifica, no porque a uno le moleste lo que dicen, sino por la falta de respeto que tienen contra todos aquellos pobres no ilustrados o aquellos que  compraron intelectualmente o ideológicamente la venta de saldos y retazos de nacionalismo popular interno a medida, estimulado desde afuera por el ex KGB Putin y desde adentro por el burgués vergonzante local, el “nene” Axel. Esto hace que de última se terminen creyendo el discurso oficial todos aquellos que ignoran la realidad y la historia o “los muchachos que trabajan para la liberación”, con excepción de aquellos que solo lo adoptan por falta de dignidad a cambio de vivir holgadamente del Estado.

Me producía escozor cuando durante unos cuántos años nos tenían cansados con la intención de vendernos el Modelo, palabrita que los militantes del FPLV y los medios oficiales  la pronunciaban cien veces por día y ahora de buenas a primera nos dicen que nos quieren vender el Proyecto.

Motivado por esto que yo consideraba una contradicción en sí mismo (in adjecto, como se dice en Lógica), me fui al diccionario y busqué el significado de ambas palabras y ahí me di cuenta de que no estaba equivocado.

Esta gente aun engañándonos tendría que haber sido coherente y habernos tratado de vender primero un Proyecto y después un Modelo como conclusión, como corresponde, para no faltarnos el respeto tan descaradamente como lo están haciendo ahora.

Porqué digo como corresponde? Porque un Modelo es una cosa que sirve como pauta para ser imitada, reproducida o copiada, vale decir es una referencia a algo terminado. En cambio un Proyecto es la idea de una cosa que se piensa hacer y para la cual se establece un modo determinado y un conjunto de medios necesarios.

No obstante esto, hemos tenido que soportar en primer término en el discurso, en la verbalización y la cartelería de “Yo soy el Modelo”, en un momento. Y ahora nos encontramos con la novedad de que todo el arco oficialista predica “Yo soy el Proyecto”. Es realmente vergonzoso.

Quiero pensar que los que a conciencia han aceptado este cambio con conocimiento de las diferencias del mismo, son los más indignos. Quizás aquí quepan las palabras de Czosiaw Milocz, al recibir el Premio Nobel de Literatura de 1980, que dijo: “cualquiera que ejecute el poder es capaz de controlar el lenguaje y no solo con prohibiciones de la censura sino también cambiando el significado de las palabras. Un fenómeno peculiar hace su aparición: el lenguaje de una comunidad cautiva, adquiere ciertos hábitos duraderos, zonas enteras de la realidad dejan de existir simplemente porque no tienen nombre alguno”.

Y yo le agrego: “no solo se cambia el sentido del lenguaje, sino también el sentido de la historia”, a la cual se le quita la condición de ciencia tal como la definía Leopoldo Marechal que decía así: “Es el arte de mostrar una cara limpia y esconder un culo siniestro”. Esta última definición de Historia de Leopoldo Marechal está en el escenario actual funcionando a todo vapor por parte del oficialismo, en la búsqueda de impunidad para zafar del saqueo delictivo que le han hecho al país.

Habrán notado que ya casi no aparece el “Yo soy Cristina”, “Yo soy Insfran”, “Yo soy Alperovich”, “Yo soy Milagro Sala” u otros “Yo soy” muy peligrosos, inclusive el “Yo soy” nunca explicitado y al cual nos estamos acercando a oírlo como excepción del motonauta bonaerense que Menem hizo.

Por las dudas les digo a los jóvenes, ya sean “de la liberación” o no, que son los Proyectos los antecesores de un Modelo y que presten mucha atención, porque si el orden viene al revés seguro que les están vendiendo un camelo.

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