Política

«Belisario Roldán es un barrio violentado, donde urge seguir construyendo vínculos comunitarios”

MARIA EVA AYALA-DIRECTORA DE PREVENCION DE LA VIOLENCIA Y EL DELITO-BARRIO BELISARIO ROLDANAseveró a mdphoy.com, la titular de la Dirección de Prevención de la Violencia y el Delito María Eva Ayala, que acto seguido agregó: “desde la Secretaria de Seguridad Justicia Municipal y Control, se tomó la decisión a través del Proyecto Barrios, de generar en el barrio Belisario Roldán una mesa de trabajo permanente con reuniones periódicas, que desde los actores y funcionarios de seguridad comienza a actuar e interrelacionarse con el resto de las áreas para poder pensar un abordaje integral de este barrio, que consideramos violentado, con problemáticas muy particulares con la necesidad de seguir construyendo comunidad y gestando la arquitectura social”.

Precisando que “a partir de este punto de partida empezamos a gestar un principio de diagnóstico donde observamos que es una población particularmente joven, con una presencia de niños y jóvenes bastante acentuada, que contrasta con la población envejecida que tiene el Partido de General Pueyrredón, porque hay mucho menos presencia de adultos mayores. Y desde ahí planeamos una línea de trabajo con propuestas concretas. Y así es como, a través del Programa “Punto de Encuentro”, estamos abocados a la posibilidad de ampliar la sala de salud, con un salón de usos múltiples a fin de que la comunidad empiece a gestar y gestionar sus propias actividades. Y luego de trabajar en esa ampliación, en la cual estamos avanzando concretamente, trabajar también en la finalización de su plaza como espacio de prevención situacional”.

La Licenciada Ayala puntualizó que “la prevención situacional tiene que ver con la vigilancia natural. O sea si estamos en el espacio público quienes hacemos buen uso del mismo, hay vigilancia también. Y esta es una de las problemáticas que habíamos identificado en el Barrio Belisario Roldán, donde la gente se repliega en sus hogares en función del temor y de lo que sucede en la barriada y, claramente, no hacen uso de los espacios públicos que tenemos. Por consiguiente se empezó a trabajar en la apropiación de esos espacios públicos, incluso previo a la instalación de los juegos. Se viene trabajando, durante todo el año, en jornadas que hemos dado en llamar la “arquitectura en intemperie”, que es aquello que se trabaja en los espacios públicos de los barrios”.

Además remarcó que “hay una demanda muy importante vinculada a lo deportivo. Si bien actualmente existen tres actividades deportivas en el barrio, que ya se están desarrollando, hay una demanda muy importante vinculada con el futbol claramente. Y desde esa demanda, nosotros queremos empezar a trabajar en lo que se llama el fútbol callejero. Es decir aquello que sucede más allá de la regulación, de un árbitro en el marco del juego sino que se trabaja con mediadores y desde los valores, procurando instalar el concepto que vale más haber respetado los valores, que se acordaron fuera de la cancha, que un gol en la línea de las reglas del fútbol”. Y añadió que “esto permite el trabajo de esos jóvenes en la autorregulación, más allá de que alguien, desde afuera les está diciendo cuales son los limites, los acuerdos o el marco regulatorio que tienen que respetar. Y posibilita, a través del futbol, brindarles herramientas para poder regularse en otros ámbitos de la vida para poder empezar a transitar su vida desde la resiliencia, la recuperación, quizás, de situaciones de violencia que hayan transitado en su historia, permitiendo esa resiliencia a través de la participación comunitaria y el seguimiento de ese grupo de jóvenes”.

A modo de colofón Ayala concluyó que “haber relevado las demandas nos permite saber cuáles son los grandes intereses de los jóvenes y de la comunidad en general, también en formación profesional y en actividades culturales, poder brindar todas esas actividades, pero también trabajar lo que tiene que ver con los límites de los acuerdos y la regulación, que es lo que en realidad preocupa y en donde la perspectiva de prevención comunitaria de violencia trabaja más allá de la regulación desde afuera y del rol represivo de la policía, que es el que tiene que tener, sino que abordamos a ese sujeto como alguien capaz de autorregularse”.

Roberto Latino Rodríguez

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