Política

Atrapante final por la intendencia de Mar del Plata: el VAR ¿Si o no?

 

El comportamiento del electorado es más difícil de captar antes de las PASO, pero después el voto tiende a cristalizarse, más allá de eventuales ajustes” casi una radiografía de fenómenos locales, del conocido analista Oscar Nigro, responsable de la consultora de opinión pública e investigación DateAr.  Sus reflexiones al programa “Revillo de vuelta” (104.1 Tandil FM) para aportar su mirada sobre los comicios del próximo domingo, que no depararán grandes sorpresas según su óptica, en la ciudad serrana.

El especialista consignó que realizaron un seguimiento a nivel local (por Tandil) en el último mes, semana a semana, y reconoció que desde el punto de vista metodológico las encuestadoras deben ajustar aún ciertos aspectos, fundamentalmente en las encuestas previas a las PASO.

Por otra parte, en este tren de análisis realizados sobre los resultados de las últimas PASO, caben y cobran vigencia para el Partido de General Pueyrredon, la proyección de los mismos al próximo domingo, el día de la verdad, y arrojan un escenario de polarización como el que se registra a nivel nacional y provincial. Oficialismo y oposición han quebrado el límite del 80 % y dejan sin chances ciertas al resto de las candidaturas.

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No obstante, hay un entremés con el seccionamiento que ha insertado Acción Marplatense, con el ex intendente Gustavo Pulti, que con boleta corta, se metió en la porfía a expensas del arrastre de Fernanda Raverta, y un tercero que se beneficia con esa segmentación, el candidato de Juntos Por el Cambio, Guillermo Montenegro.

Pulti para Raverta,  ya es mencionado como el Russak del momento. Pulti y Russak compartieron el mismo espacio político en 1991. El profesor Blas Aurelio Primo Aprile, que en 1995 accedió a la intendencia por la interna existente entre el menemismo y el duhaldismo.

El juez Eduardo Julio Pettigiani, hoy integrante de la Suprema Corte de Justicia, había logrado reunir una suma histórica de votos para el P.J., pero el corte (6%) a favor del doctor Mario Roberto Russak, intendente en ese momento, dejó en manos del profesor de Filosofía, y la UCR, la intendencia de Mar del Plata.

Tras la última primaria, Montenegro aspira a contener el voto de algún díscolo radical, pero no tiene en su segmento de votantes demasiada ulterioridad, y además puede capitalizar aquella rémora  “Mar del Plata no vota a un intendente peronista”, que si bien se cumple, adquiere cierta relatividad y condiciones que deben alinearse para producir otro resultado. ¿Se repetirá el próximo domingo?

La pelea de Raverta ofrece algunas debilidades, como el suministro de un apoyo más contundente de los Fernández, que se decidió sobre la expiración de la campaña, y casi obligados por el empujón de MM y MEV en la Avenida Luro registrado en las últimas horas. Es como cortar la línea de suministro a los combatientes que están en el frente de batalla, le faltaron víveres a Raverta.

Resultados PASO – Gral. Pueyrredon

En este caso, pegar a Raverta con los Fernández en conjunto, es excluyente. ¿Fue un simple error de diseño de campaña? Le sobró lapicera pero la faltó compañía a la hora de los bifes.  Quedará siempre bajo la lupa la cuestión de la oportunidad, tal vez hayan llegado demasiado tarde. Hay otros jugadores en las sombras, que exceden el marco de la discreción y salen a la lidia.

La falta de nivel de conocimiento que sufrió la candidata kirchnerista, fue un obstáculo a resolver tras las PASO. Fue insuficiente la propaganda con fotos, videos, redes sociales,  faltó el calor y la empatía que generan los titulares cuando resultan irremplazables.

 A Montenegro le sobraron sesiones de fotos y videos que lo mostraron profusamente, en actividades con Vidal, con ministros de Nación y Provincia. Durante 2 años pareció un funcionario de un departamento ejecutivo,  y sin embargo sólo era la instalación de un candidato en campaña.

 Esta vez no hizo falta hacer pesar de la diferencia que marcó Vidal en 2017, entre gestión y campaña (Recordar Costa Galana con Lilita Carrió), cuando todavía la gobernadora no tenía un pollo propio y eran insalvables las disidencias con el intendente Carlos Arroyo.

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Hoy las cartas están echadas. Montenegro y Baragiola, el 11 de agosto ganaron en la zona céntrica y en los circuitos de mayor cantidad de habitantes, mientras que Raverta lo hizo en la periferia lo cual deja deslizar que: en el centro hay menor decisión a acompañar al peronismo, por lo tanto los votos de Baragiola pasarán automáticamente a Montenegro. Son circuitos con mayor peso demográfico, como La Matanza (sin ser La Matanza) para ser más gráficos.

 En la periferia hay votos de Baragiola que pueden ir a Pulti, pero en una proporción no demasiado significativa. Son votos peronistas críticos, pero muchos menos que en la zona céntrica. Los votos de esos mismos circuitos, que podría procurar Pulti se los devora la grieta y alimentarán a Montenegro.

Raverta debió  apuntar casi con exclusividad a roer en su propio espacio y sólo desde allí podrá crecer. El rechazo y la negación que sufre el PJ, son activos que tomarán el colectivo amarillo que conduce Montenegro.

El cuadro de paridad, dentro del empate técnico, que se manejaba en los últimos días se rompió, según una fuente que edificó la candidatura de Cambiemos. “Con la misma metodología que se usó en 2015 y dio ganador a Arroyo, tenemos a Montenegro ganando por 6,5 puntos, aunque a Pulti le cuesta sostener  sus votos”, dijo con voz ronca mientras se llevaba la última bolsa de carbón de la verdulería para asar los exclusivos  cortes  de “La Chacrita”, todo por Gascón y Entre Ríos.

La Marcha del Millón en el Obelisco, los resultados del último debate, el cierre exitoso e inédito del miércoles celebrado sobre la Avenida Luro,  bajo las inclemencias climáticas, fueron los síntomas de un aventón que sonaron a consolidación para Montenegro, fueron una melodía para sus oídos.

Y  anoche se sumó la foto en Córdoba, una provincia maltratada históricamente por el kirchnerismo, que parece recuperada tras las PASO. Se habla de algún desliz desafortunado de una visita de Alberto F. a la Docta, que dejó muy malhumorado al gobernador Schiaretti, extremadamente celoso de la independencia de los cordobeses. Eso lo acomodó Pichetto sin lugar a dudas, con la denominada franja del peronismo racional.

En el campamento del Frente de Todos, se razona que el esfuerzo se hizo, se exprimió al máximo una instancia soñada, gobernar la ciudad más querida por todos los argentinos, y en el mismo eje con Nación y Provincia. La sensación que surge es más contenida, flamea la satisfacción por el deber cumplido.

Es que el ex intendente Pulti, incómodo e inquieto, en su afán de protagonismo adquirido, buscó un tercer mandato, forzó su intentona y emprendió un caro camino, en el cual alguien debe pagar los gastos y excesos. El problema es que también hay terceros en discordia y sólo hay lugar para uno.

¿Y Arroyo? Adelantó sus deseos de reelección y chocó con todos sus aliados (en realidad no eran tantos) y fueron sólo por una horas los amigos del campeón. Tal vez no era ya su momento, pero pasó al maltrato y al acoso. El tóxico entorno de MEV cuidó más los negocios y se volvió desestabilizador, mientras que paralelamente hacían crecer al candidato oficialista. Hubo “ayudín” para campañas ajenas, que finalmente aparecerán en las fotos del recinto deliberativo el próximo 10 de diciembre, coronando un “éxito” que costó una fortuna. El caso Arroyo, con errores, fallas notorias de gestión y nombramientos, merece un capítulo en la criminalización de la política, alentada turbia y suciamente por operadores que forman parte del problema, obran contra el interés común y no contra las mafias como lo predican.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

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