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Arroyo: “Perdimos turistas porque no supimos estar a la altura de las circunstancias”

ap temporada 01Este sábado en la explanada del Torreón del Monje, el intendente Carlos Fernando Arroyo, encabezó el acto de Bendición de las Aguas y Frutos del Mar de cara a la temporada de verano 2015-2016. Estuvo acompañado por parte de su gabinete, el Obispo Monseñor Antonio Marino, entre otros.

En primer término, Monseñor Antonio Marino, encabezó la bendición de las Aguas y de los Frutos del Mar, manifestando que “nos dirigimos a ti, Dios Padre Omnipotente, que por amor al hombre hiciste todas las cosas, para darte gracias y alabarte por la belleza de la creación de la que somos testigos privilegiados en nuestra querida Patria. Confiados en tu amor providente, te pedimos bendígase esta aguas, a todos los que habitamos esta ciudad y de manera especial a quienes nos visiten en esta nueva temporada”.

Por su parte, el Presidente del Ente de Turismo, Emiliano Giri, señaló que “los que somos de Mar del Plata, como lo es Fernando, cuarta y quinta generación como es mi caso, sabemos lo que representa no solo este acto simbólico sino también lo que presenta el Torreón del Monje para nuestra ciudad. este es un lugar fundacional de Mar del Plata que hoy está recobrando impulso de mano de una familia que durante muchísimos años –primero encabezado por Domingo Paratto y ahora por sus hijos y su esposa- está retomando impulso para que este espacio vuelva a ser lo que en su momento de esplendor fue. A la familia Paratto, mi agradecimiento por habernos permitido realizar este acto tan simbólico”.

ap temporada 05La familia Paratto y un reconocimiento para el intendente y el Obispo Marino.

Agregando que “somos -como el gusta decir al intendente Arroyo- “servidores públicos”, no funcionarios públicos porque estamos acá para servir a la población. Y para servir a la población, hay que escucharla pero, por sobre todas las cosas, también para pedirles que nos ayuden porque la Argentina y la Mar del Plata que vienen requieren de todos juntos podamos salir adelante, requieren de todos sin importar nuestras diferencias”.     

Asimismo, el jefe comunal Carlos Arroyo, indicó que “las palabras del señor Obispo que han sido sustanciosas para quien las haya escuchado con atención. Nos está marcando un rumbo que coincide exactamente con el que yo tengo proyectado en mi forma de gobierno, como son volver a los valores tradicionales, al sentido común, a las reglas de buena educación y los principios morales que nos inculcó el Cristianismo.  Mar del Plata, durante muchas décadas, fue una ciudad maravillosa pero, por distintos temas que nos el momento de analizar, se fue  desmejorando y asistimos a situaciones que no fueron de nuestro agrado, como el maltrato a las criaturas, a los ancianos, y a veces a los turistas”. Y continuó: “tenemos que ser realistas: hemos perdido en los últimos años caudales importantes de turistas porque no hemos sabido estar a la altura de las circunstancias. Y yo creo que los culpables somos todos, desde la persona que no atiende correctamente dando una dirección, un lugar adonde dirigirse; el hotelero que no le resuelve el problema; el funcionario municipal que atiende descomedidamente a una persona. Todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad”.   

No obstante, el titular del Ejecutivo aseveró que “creo que llegó la hora cambiar. Para eso, públicamente ayer acabo de convocar a la juventud, que es lo mejor que tenemos y que me ayude a llevar este barco adelante. El Municipio es como un gran barco, el tema es encender los motores, desatracar y lograr ponerlo en movimiento. Una vez que toma velocidad, avanza prácticamente solo. Pero es necesario tener fuerte el timón, en buenas condiciones los motores y haber iniciado la marcha. Esto es lo que estamos haciendo en este momento: estamos realizando las maniobras para tratar de despegar el barco del malecón y empezar a navegar. ¿A dónde? A los horizontes de grandeza que son los que señaló el Obispo.

Arroyo concluyó que “acá no hay cosas secretos, ni fórmulas mágicas. Todo se resumen en unas palabras: amar al prójimo como a nosotros mismos y dar de nosotros lo mejor de cada uno ahora para atender a los turistas y más adelante para ocuparnos de los problemas internos de la ciudad con toda su intensidad. Aprovechando la bendición, convoco a todos y presagiando que vamos a tener una maravillosa temporada, tal cual los señaló Giri. El clima es una premonición, este lindo día lo envía Dios, no tengan ninguna duda”.

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