Política

Arroyo enhiesto: Montenegro sin luna de miel y con los mellizos llorando

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Montenegro asumió debiéndole a cada santo una vela, sigue en modo campaña con la sociedad política que lo acompañó a esmerilar al actual intendente, condición “sine quanom” necesaria para convertirse en el candidato de Juntos Por el Cambio, y alcanzar la intendencia. Con sus promesas a cuesta, hay que repasar la campaña de Montenegro, la más larga de la historia de la ciudad desde 1983 a la fecha.

Fueron dos años de montaje para un injerto político, y exhibe como intendente electo que posiblemente la administración municipal no sería su zona de confort.

En 100 ciudades bonaerenses hay preocupación para pagar los sueldos, de noviembre y el aguinaldo, que en Mar del Plata están asegurados. Y los sueldos de diciembre se pagan en enero de 2020 en un contexto desconocido, según surja de las medidas del 10 de diciembre cuando arrancan los Fernández. Ya avisaron que no hay magia. ¿De qué se queja Montenegro? Posiblemente Carlos Fernando no se lo fume, recordar aquella hilarante pregunta ¿Quién es Montenegro?

¿Cuánto costó la campaña electoral de Guillermo Montenegro? Una apuesta que incluyó insertar la onerosa cuña de Gustavo Pulti, con un despliegue que guarda relación con una estrategia y táctica de campaña, que Raverta no sume,  que resultó excluyente para que la operación Montenegro termine con un final feliz. La gobernación jugó a full y coronó por el sprint final que provino de la Casa Rosada, no desde La Plata.

La candidatura de Montenegro arrancó con la articulación a través del Multimedios La Capital, y su logística hotelera,  junto al resto de los partidos políticos que se encargaron de demonizar la figura y la gestión del intendente Carlos Fernando Arroyo. Sino reducían a Arroyo a la mínima expresión era el literal fracaso de Montenegro, denostar a Arroyo era la clave inicial.

Así se armaron operaciones políticas, filtraciones, piquetes, noticias falsas que día a día fueron minando y esmerilando la gestión de gobierno, como parte del plan, que se intensificó en los dos últimos años. Arroyo tuvo espías dentro de su propio gabinete. Ahora no festejan las dificultades para la aprobación del presupuesto 2019, sino que pagan las consecuencias, todavía no se ha cobrado con la boleta actualizada, estuvieron todos de acuerdo con esos palos en la rueda.

En 2015, arrancó de la peor manera, sin recursos y sin crédito, en 2 años superó las limitaciones producto de la herencia recibida. La llegada de Hernán Mourelle, fue providencial, con sus pros y sus contras. Elevó su perfil político y asomó como un Donald Trump de la política, le dieron margen y jugó. Mejor dicho ocupó un vacío que el intendente no podía llenar, apareció cuando le entraban todas las balas.

No sólo debió remitirse a la cuestiones de Hacienda, sino que asumió un rol político ante la debilidad del intendente y los innumerables frentes de conflicto que brotaban ante la inexistencia de un bloque propio, sin capacidad para defenderlo, incluyendo a Guillermo, su propio hijo que hizo causa común con quienes no dejaron de acosar a su padre. Le gustan los Audi pero chocó la calesita.

No se puede caer en la torpeza, sería muy burdo hacerlo, dejar de reconocer que Arroyo no cometió errores, equivocaciones, designaciones desaconsejables y adoptó medidas que políticamente podía haber evitado, pero no hay que olvidarse que otros también lo hicieron y no midieron con la misma vara: “Brotes verdes”, “Errores no Forzados”, el “Mejor equipo de los últimos 50 años”, “Este gobierno reconoce sus equivocaciones”. ¿Cómo les fue a Martiniano Molina y Ramiro Tagliaferro? Pro puros, liquidados en Quilmes y Morón.

Pegarle a Arroyo se convirtió en deporte político favorito. Devastó al intocable Aldrey Iglesias dejándolo como un ridículo timador de bienes y servicios públicos, de los cuales se servía a expensas de la pobreza y la desocupación, que potencia en sus publicaciones.  El cinismo y la hipocresía en su máximo expresión, cuando se extorsiona a través de un medio de comunicación, concebido como un servicio público y además sostenido con recursos del Estado y pautas oficiales.

Algo descabellado e improcedente que nació, creció y se desarrolló (en esta versión) bajo la tutela del sciolismo, denarvaísmo y massismo, que rodearon y tuvieron continuidad con la gobernadora María Eugenia Vidal.

Cómo parte del plan se azuzó, se incentivó, se propagó, se multiplicó la tropelía, a todos les cerraba. Agrupación Atlántica legítimamente copó el DE y el HCD, provocando desalojos de la política rentada como medio de vida. Luego ya lo habían usado y se lo hicieron saber aún antes del 10 de diciembre de 2015.

 

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Hoy esas cuentas todavía no se han cobrado y en este tren no sería improcedente pensar que los letreros del shopping vuelvan a cambiar de nombre, las playas públicas recuperadas de Las Toscas y Hermitage vuelvan a su antiguo y vil concesionario o invente un juicio contra el Estado, para seguir siendo un parásito, ganando la plata fácil que pagan todos los contribuyentes

¿Qué está haciendo Montenegro ahora? Echa agua sucia a una cancha embarrada, en la cual él ya está jugando. Echando más nafta al fuego termina siendo funcional a todos los que fueron la oposición a Juntos Por el Cambio. Un grosero error político, cuyas consecuencias son imprevisibles, porque lo van a dejar solo.

Qué puede esperar Montenegro de Lucas Fiorini y Alejandro Carrancio, que han militado la traición como estandarte, porque principios no tienen.  Son la contaminación, el esperpento que junto a De La Torre sumó Vidal para ganar territorialidad en suelo bonaerense

Tras 2 años de asesores, Montenegro debería saber que desde el propio PRO promocionaron a Arroyo como el Pepe Mujica, no fue un spot opositor, ni una ocurrencia del intendente quien llegó a ser tal de una manera módica y austera, no con la parafernalia de recursos de políticas de Estado, maquilladas como actos de gestión ni con billeteras de dudosa acumulación.

El 27 de octubre, poco después de las 18.00,  mdphoy.com adelantó que Montenegro no contaría con Mauricio en Balcarce 50 y Mariu no iba a estar en La Plata. Con estas premisas arrancó la campaña a intendente pero “pasaron cosas” como dijera el Gato. Ahora son Alberto y Axel, los inquilinos. ¿Al intendente electo le agarró un miedo escénico, entró en pánico o le hizo efecto alguna purga que todavía no tomó?

 

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

 

Un comentario

  1. En lugar del cómodo lugar del delegado provincial de encuentra en el primer lugar de la trinchera.
    Veremos si da la talla.

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