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Ante otro tsunami: se acaban las vacunas; Gollan pidió “cruzar los dedos”

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En 100 días de vacunación contra el coronavirus, Argentina apenas inmunizó al 1,5% de su población. El ministro de Salud de Buenos Aires, Daniel Gollan, afirmó ayer que “la Provincia tiene vacunas para continuar con la campaña de inmunización hasta el próximo miércoles”. “Crucemos los dedos” dijo el funcionario a La Política On Line.

“Tenemos vacunas hasta el miércoles. Esperemos que lleguen más en los próximos días”, expresó el ministro, en momentos en que no hay certezas sobre el arribo de nuevas dosis.

“Vamos a poder contar con las dosis suficientes para poder vacunar entre enero y febrero a 10 millones de argentinos y argentinas. Los tiempos de entrega se estiman en una primera remesa de 600 mil dosis para vacunar a 300 mil personas antes de fin de año, en enero con dosis suficientes para 5 millones de personas, y en febrero se completará el resto de las dosis necesarias para alcanzar la vacunación de los 10 millones de personas que estamos previendo”, decía el Presidente Alberto Fernández el 10 de diciembre de 2020. Pero la realidad lo desmintió.

Cumplidos 100 días de vacunación contra el Covid-19, campaña que dio comienzo el 29 de diciembre de 2020 en el Hospital Posadas, luego del arribo de la primera remesa de 300.000 vacunas Sputnik V, la Argentina, con 4.410.715 personas vacunadas, no llegó aún al 10% de su población inoculada.

Y apenas poco más de 716.900 fueron vacunadas con ambas dosis, lo que representa el 1,5%. El total de vacunas que llegaron al país desde el 24 de diciembre es de 7.266.500 y las distribuidas hasta el 8 de abril, 6.916.300. 

Si bien la Argentina se ubica en el puesto 22 en vacunación sobre 151 países relevados por el sitio Our World in Data (OWD), también hay que decir que cae el lugar 59 cuando se mide la cantidad de vacunas por cada millón de habitantes.

Y con una dosis, baja aún más: 71. Por ejemplo, si se toma el caso de España, con una población similar a la argentina, la nación europea tiene más de 3 millones de personas inmunizadas completamente (más del 6% de los españoles). Pero el problema no son las estadísticas sino las perspectivas a futuro. Y las promesas incumplidas.

Mientras Europa comienza a transitar la primavera, y con ello la atenuación de los contagios, la Argentina empezó a transitar abruptamente la segunda ola en los albores del otoño y sin fechas ciertas para la llegada de nuevos lotes de vacunas.

Las recientes restricciones establecidas por tres semanas por el Gobierno Nacional están estructuradas en función de otra promesa, la de vacunar a la mayor cantidad de personas de más de 60 años en el lapso de 21 días.

De acuerdo al Monitor Público de Vacunación del Ministerio de Salud, hay al 9 de abril a las 18 hs un total de 2.708.416 inoculados en aquella franja etaria. Dicha población se estima en 7.400.000 personas. A este ritmo, se terminaría de vacunar, con una sola dosis, recién en 190 días, es decir, a finales de octubre.

Con estos números, y para cumplir con la promesa oficial, se necesitaría que lleguen casi 5 millones de vacunas en las próximas semanas, solo para inocular a los mayores de 60. Y aún faltaría inmunizar a las personas con comorbilidades, que se calculó, en una primera etapa, en más de 5.600.000, de los cuales se vacunaron apenas 233.000 personas.

En la Provincia de Buenos Aires ocurre algo similar. Con más de 17 millones de habitantes, hay 1.702.984 personas vacunadas al 8 de abril, y apenas 266.108 con ambas dosis, lo que representa, al igual que lo que ocurre en todo el país, el 1,5%. Y muy pocos Municipios superan el 10% de inmunidad parcial.

Algunos ejemplos. El distrito más grande y poblado, La Matanza, con sus más de 1.800.000 ciudadanos, tiene 145.488 vacunados, y 8.833 con dos dosis; Quilmes, casi 600.000 personas y 52.631 inoculados (5.823 inmunidad completa); La Plata, 900.000 habitantes y 89.316 inmunizados (17.867 ambas dosis); Lomas de Zamora, con una población de más de 616.000, y con 54.394 vacunados, de los cuales 5.557 recibieron la segunda dosis.

Así mismo, vale decir que algunas localidades del interior bonaerense sí han superado el umbral del 10%. Tales son los casos de Dolores, Mar Chiquita, y Ayacucho.

A esta fatigada campaña de vacunación, hay que agregarle, además de los vacunatorios vip revelados, varias desprolijidades, como la inoculación de militantes de 18 años, sindicalistas de 32, familiares de distintos dirigentes políticos, funcionarios municipales, y miles de docentes de menos de 40 años, como sucedió en Mar del Plata.

Una nueva irregularidad fue denunciada en el Partido de Mar Chiquita por algunos vecinos a este medio. Un jubilado de 78 años, diabético y con serios problemas de movilidad, cuenta que le asignaron un turno para vacunarse en la localidad de Coronel Vidal, cuando él vive en Santa Clara.

La distancia entre ambas ciudades del Distrito es 57 km, por lo cual la Municipalidad colocaba combis a disposición. El problema es que el vehículo solo podía llevar a 4 personas pero en muchas de ellas llevaban el doble.

Es decir, iban y venían durante 2 horas de viaje 8 jubilados sin la distancia social recomendada. “Te llevaban a vacunar y te contagiabas en el viaje”, dice el hombre. En el mismo sentido se expresaron varios vecinos de Santa Clara.

Por su parte, en las localidades de Bahía Blanca y Tres Arroyos, se registró una fuerte suba de contagios entre el lunes 5 y el jueves 8 de abril, debido, además de la llegada de la segunda ola, a serios problemas con el stock de hisopados. Durante los feriados de Semana Santa, en Tres Arroyos directamente hubo jornadas en las que no se testeó a nadie. Algo similar ocurrió en Bahía Blanca.

La semana pasada, en pleno crecimiento de casos, la Provincia de Buenos Aires, a través de la Directora de Vigilancia Epidemiológica y Control de Brotes, Teresa Varela, decidió dejar de testear los posibles casos sospechosos de coronavirus que sean asintomáticos, lo que, de acuerdo a los especialistas, se dejaría que el Covid se disemine sin control.

 La excusa sería la falta de capacidad para hacer hisopados ante la creciente demanda, con la idea de “optimizar recursos. Una situación que no varió en nada en más de un año de pandemia en el país.

“No es una ola, es un tsunami”, dijo el último miércoles el Gobernador bonaerense Axel Kicillof al referirse a la situación sanitaria en su territorio, y advirtió sobre la “impresionante velocidad de crecimiento” de casos de coronavirus en los últimos días. Y prosiguió con el mismo tono alarmista que habían esgrimido sus funcionarios de Salud antes de Semana Santa: “Se corre el peligro de que se sature el sistema sanitario”, afirmó.

En la misma conferencia de prensa anunció las medidas de restricción. Para los 40 distritos que se encuentran en Fase 3 -aquellos en donde se registran mayor cantidad de contagios- habrá cierre de locales de gastronomía de 23 a 6; prohibición de circular desde las 0 a las 6; y un cierre de comercios en general desde las 20 a las 6 de la mañana”.

Mientras que en los 16 municipios que se hallan en Fase 5 habrá una restricción horaria entre las 2 y las 6, y en los 79 distritos que se encuentran en Fase 4 la limitación será entre 0 y 6. “El resto de las restricciones van a respetar todo lo que planteó Alberto Fernández”, concluyó.

El martes último, el primer mandatario había anunciado para todo el país la prohibición de los viajes grupales, como los de egresados, de estudio y de grupos turísticos, como así también el funcionamiento de los casinos, bingos, salones de fiestas y discotecas.

En las hasta ahora 87 zonas del país con mayor riesgo epidemiológico y sanitario, se suspenden las actividades sociales en casas particulares en la que participen más de 10 personas, las reuniones en espacios públicos al aire libre de más de 20 personas. Así mismo, no podrán abrir los lugares cerrados para hacer deportes con más de 10 personas.

Pablo Portaluppi

pabloportaluppi01@gmail.com

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